Ya no se hacen canciones que duren ocho minutos y medio, los productores se oponen pensando en el público, pero la insurrección que necesitamos debería empezar por aquí, necesitamos volver a dominar el tiempo, porque desde hace tiempo le hemos dado las riendas de nuestras vidas.

Lluvia de noviembre es una canción del grupo americano Guns&Roses y dura casi nueve minutos y en un momento de la canción, que narra la historia de una relación, habla del tiempo que todos necesitamos para nosotros mismos. Hace años, incluso, dedicábamos parte de nuestro tiempo en grabar canciones como November Rain en cintas de cassette que regalábamos a los amigos, porque antes se hacía este tipo de cosas, se grababa en una cinta unas cuantas canciones pensando en la persona que la iba a recibir y era una forma magnética de amar, porque se dedicaba un poco de tiempo a construir un regalo eterno que se convertía en un modo de comunicar emociones, dejando a las canciones elegidas la responsabilidad de transmitir tus sentimientos.

Los tiempos han cambiado y ahora vivimos la Generación Selfie, una palabra que puede explicar muchas cosas, pero cuyo significado viene de hacerse una foto a uno mismo. Es otra forma de amar pero, a diferencia de la cinta de cassette, es un modo de amarse a uno mismo.

Prácticamente no tenemos tiempo para los demás ya que estamos bastante ocupados en el amor propio y aquí empiezan todos nuestros males. Dos mil años después del “amarás al prójimo tanto como a ti mismo” hemos creado una paradoja: no podemos amar al prójimo porque nuestro amor propio tiene unos niveles inabordables.

Con la situación política sucede algo parecido, buscamos cambiar las cosas pero necesitamos ver y vivir el resultado de nuestros cambios, para que una revolución funcione debería ser parecida a plantar un árbol, hoy entierras una semilla sabiendo que la sombra la disfrutarán otras generaciones y nadie recuerda quién lo plantó. Sin embargo, la necesidad de ver el resultado de lo creado nos hace tomar decisiones muy limitadas y con escasa repercusión, pero satisfactorias para nosotros mismos. Para rematar, nos hacemos un selfie, para que quede claro quién fue el protagonista de aquel cambio. Creo que los nuevos políticos no quieren que las cosas cambien, salvo que sean ellos los que piloten el cambio y eso va a limitar mucho los resultados.

Al igual que sucede con la pareja de la canción de Guns&Roses, el matrimonio entre el ego y el tiempo nos está llevando demasiado rápido hasta la lluvia de noviembre y siento que estamos dejando atrás la primavera.