Foto. Merche Mas.Lo que dice Manuel Machado de las coplas (Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor) bien puede aplicarse a la poesía, que ya se sabe que no es de quien la escribe, sino de quien la necesita. Por lo tanto, carne de pintada, que es la forma de apropiación colectiva de la palabra.

Una apropiación en este caso muy respetuosa con los derechos de autor. Benedetti declara su amor a un tú que en las paredes es el pueblo. Y el pueblo declara amor eterno a Benedetti, convirtiendo en la pantalla del muro el remitente en destinatario.

Si se fijan, la pintada está entre rejas. Esta recíproca declaración de amor se convierte así en compromiso de lucha por la libertad del pueblo, que es la única manera sensata de amar a quien carece de ella.

(Rejas y pueblo son dos términos que están cayendo en desuso, pero unas y otro existen. Aunque el nombre crea la cosa, la viceversa no es obligatoria y el silencio no siempre consigue matarla).