Imagen de la campaña “Quiero pagar menos luz” de la OCULa llegada a las casas del recibo de la electricidad se ha convertido, en los últimos meses, en un duro golpe para la maltrecha economía familiar. El aumento de la tarifa se cifra en un 10’3% en lo que va de 2013 y aún se espera que se eleve más en los próximos meses pese a que somos (después de Chipre e Irlanda) el país europeo donde se paga más por encender el interruptor. El importe medio se estima en 588’5 euros año, lo que supone que desde 2003, año en el que se liberalizó el sector, el precio de la luz se haya incrementado en un 63%. Y, por si esto no fuera suficiente, las eléctricas españolas tienen una deuda reconocida de 28.000 millones de euros que, para variar, le va a tocar pagar a usted y a mí.

Frente a este escenario de injusticia han surgido diversas respuestas que tienen como elemento común la autoorganización de las personas consumidoras. La más exitosa ha sido la campaña de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) que propone la compra colectiva de paquetes energéticos en el mercado europeo. Al eliminar intermediarios, el precio del producto baja considerablemente. En dos meses, 430.000 personas se apuntaron al reclamo de “Quiero pagar menos luz”. Solo tenían que facilitar a la OCU datos sobre su consumo de electricidad y esperar que el 4 de noviembre llegara la mejor oferta presentada en la subasta de grandes paquetes de energía (gas y electricidad). Así se ha abierto la posibilidad de que miles de personas cambien de compañía comercializadora, (que en el 70% de los casos es la misma que les da suministro) y elijan a otra que proponga un mayor ahorro. Esta estrategia ha dado magníficos resultados en otros países europeos. En Holanda, la campaña del grupo Consumentenbod consiguió ahorrar a 54.000 familias 277 euros en la factura anual de luz.

También existen cooperativas de energía verde como Somernergía, que cuenta en la actualidad con 10.000 socios y 8.000 contratos de luz. También hay empresas especializadas en la distribución de energía renovable, como pueden ser Gesternova o Enerplus. Ambas garantizan que la energía suministrada es “limpia” y ofrecen precios no muy superiores a los que anuncian las comercializadoras de energía convencional.

El lobby llorón

Mientras la gente se organiza contra el “atraco eléctrico”, directivos de diez grandes multinacionales del sector acudieron el 9 de octubre a Bruselas para exigir a la Unión Europea que cambie su política energética. Se quejaban de que los gobiernos del continente priman en sus ayudas económicas a las energías renovables. “Hay que abandonar las subvenciones a las tecnologías que están inmaduras y usar los fondos para las maduras”, propone el lobby eléctrico.

Y el Gobierno de Rajoy, ¿a alguien le extraña?, ha escuchado con atención los cantos apocalípticos de los grupos de presión que defienden los intereses de empresas como Iberdrola o Gas Natural Fenosa. Desde su llegada al ministerio de industria, José Manuel Soria ha recortado sin complejos las primas a las energías renovables (cerca del 37%). Además, ha impuesto enormes trabas al autoconsumo al crear un nuevo impuesto que penaliza la autogeneración de energía (sobre todo solar) y que se opone a la tendencia europea de apoyar la producción de energías renovables.

Para más información sobre la iniciativa de OCU:
www.quieropagarmenosluz.org