Alandar
siempre en camino:
tuyo y mío,
compartido.

Quiso, buscó
sus estelas en la mar:
afanes de coherencia y compromiso,
señalando pequeñas heroicidades
de grandes de la humildad.

Nos une
aquello que nos mantuvo
siempre desnudos:
dilema, fragilidad.

Livianos y
resistentes,
vulnerables e
imperfectos,

y, aun así, portavoces
de la Noticia Mejor,
de la construcción tenaz
de un Reino nuevo,
de un Poder sin poderosos,

de una aspiración a estar
en todas las periferias
y en el adentro cuantioso,
como eco creativo
de las más honestas ganas,
del más sincero clamor.

Y al volver
la vista atrás
vimos las sendas
que también
se han de surcar.

Comunicar.
Lo hicimos en el silencio
y lo hicimos en el grito.
Eso es Alandar.

Es tránsito
y es encuentro.
Es dolerse
con quien sufre
y es afán
por compartir su destino.

Tal vez
puedan definirnos
términos
como lucha,
independencia,
verbo,
servicio,
resiliencia
u oración.

Tal vez o no…
Pero cuando
no hubo
camino,
se hizo
Alandar,
caminante:

siempre quisimos estar
con quien sufrió
la injusticia,
el hambre,
cualquier tipo
de violencia
o de inequidad.

Alandar
fue y es
voz,
medio,
manos
y comunidad.

El camino
se presenta
incierto,
difícil:

¿Parar?
¡No! ¡Volar!
Ahora
nos toca
volar…