No hace tanto el suplemento dominical de El País publicó una larga entrevista con Xavier Novell, obispo de Solsona. Novell fue nombrado para esa diócesis en noviembre de 2010 con 41 años de edad. Es, pues, el obispo más joven de España. Esto ha hecho recordar al cardenal Tarancón, obispo de la misma diócesis a los 38 años y también el hecho de que Tarancón escribió allí una pastoral titulada “El pan nuestro de cada día” que le costó la enemistad del régimen franquista e impidió durante dieciocho años su ascenso a una diócesis más importante.

Pues bien, dicho esto, mi tesis es que la entrevista mencionada permite detectar los rasgos que forman el común denominador de los nuevos obispos. Son jóvenes, bien formados, simpáticos -sin duda, no todos-, piadosos, conservadores, con dudosos planteamientos sobre el papel de la Iglesia en este mundo y más papistas que Ratzinger.

En primer lugar se trata de obispos jóvenes. No sé si Novell es consciente de que le esperan nada menos que treinta y cuatro años de ser excelentísimo y reverendísimo, de sentarse en los primeros puestos y de que le besen la mano y hagan reverencias. Verdaderamente un duro destino.

En segundo lugar son jóvenes bien preparados. Nuestro obispo es ingeniero técnico agrícola, licenciado y doctor en teología. Habla castellano, catalán, francés, italiano y se maneja en inglés.

Salvo alguna excepción reciente, los nuevos obispos son personas atractivas, simpáticas, cercanas. En 2008 El País publicó un amplio reportaje sobre Kiko Argüello. Recuerdo perfectamente la reacción de muchos de mis amigos: “Da miedo”. Por el contrario la entrevista con el obispo de Solsona respira bonhomía, apertura y franqueza.

Y, finalmente, los nuevos obispos son gente creyente y piadosa.

Lástima que el periodismo español tire siempre por los caminos manidos del celibato, del preservativo, de la ordenación de la mujer y no se abra a preguntas sobre la aportación del cristianismo al mundo en que vivimos, la interculturalidad, la convivencia de religiones. Son éstos los puntos de confrontación en la Iglesia y, por desgracia, apenas aparecen en la entrevista. Y sin embargo algo se deja traslucir en la entrevista.

Por ejemplo: “-¿Qué les ofrece la Iglesia a los jóvenes? -El encuentro con Dios…”. Cabe argumentar que eso lo ofrecen todas las religiones pero el Dios del cristianismo es un Dios encarnado, su Reino está en medio de nosotros. Pero ¿eso qué significa en la práctica?, ¿oponerse al aborto, hacer grandes manifestaciones? Temo que ese punto de la presencia en el mundo sea lo más flojo en las posiciones de los nuevos obispos.

Y, en cuanto a la doctrina, Novell -que, según se cuenta en el diario, tuvo de época contestataria- lo deja bien claro en algún momento: “Lo que diga el Santo Padre”. Pero por poner algún ejemplo concreto: a la pregunta de por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes, el obispo contesta: “Porque Cristo escogió doce hombres para ser la imagen del nuevo Israel”. Poco versada en esos asuntos, la periodista no supo responderle que con ese argumento la Iglesia se hubiera dirigido sólo a “las ovejas perdidas del reino de Israel”, como Jesús ordenó explícitamente.

Y para terminar: ¿por qué ese obispo joven elige ser fotografiado con todos los arreos, anillo, cadena con crucifijo, faja, botones y ribetes rojos, en un sillón episcopal, bajo la pintura de un antecesor en el cargo? Según lo ordenó Jesús, el que manda debería vestirse como el que sirve y no como la Pantoja.