Por Ana Collados Mateos,
vocal de transición ecológica y educación no formal del Consejo de la Juventud de España

El fin de semana del 18 al 20 de septiembre el conjunto de entidades del Consejo de la Juventud de España eligió en su Asamblea General Ordinaria a la nueva Comisión Permanente, de la cual tengo la oportunidad de formar parte como vocal de transición ecológica y educación no formal.

La apuesta que mi entidad de base, el Movimiento Scout Católico (MSC), tiene con la juventud es clara. Desde MSC queremos que la juventud scout y católica se vea representada como parte presente de la sociedad española. Personalmente estoy muy ilusionada por esta nueva etapa en mi vida y tengo clara la importancia de la incidencia política en la vida de las personas. El CJE tiene un papel relevante como altavoz para las personas jóvenes a la hora de defender nuestros derechos y prioridades.

Durante los próximos dos años me encargaré de tratar temas que he ido trabajando formalmente desde hace cuatro. Como scout soy consciente de la importancia que tiene la educación no formal e informal en la construcción de la personalidad. He sido educada en el profundo respeto hacia el medioambiente y la necesidad de su cuidado como bien común.

A nivel personal, lo que me ha llevado a implicarme en el Consejo en estos momentos de tremendas dificultades ha sido que me he visto con la energía suficiente para este puesto, así como que ha habido personas a mi alrededor que han confiado en mí. Me estoy dando cuenta de que en estos círculos suele haber mucha gente que puede llegar a no verse capaz de dar un paso adelante y tomar más responsabilidades por miedo a equivocarse, o que se suele sentir “poco merecedora” de los logros que se le atribuyen. Tengo que reconocer que esto lo he sentido yo misma. Es por eso que una red de apoyo y de personas que confían en ti y te empoderan suele dar mucha seguridad y hace que nos validemos más a nosotras mismas.

Asimismo, otra de las cosas que también me ha hecho saltar a la acción ha sido entender que la juventud católica también debe estar representada. La solidaridad no debe faltar en esta época y por eso creo que los jóvenes creyentes tienen un papel fundamental en este momento. A través del servicio y la ayuda al prójimo podemos construir y promover unas bases sociales imprescindibles hoy en día, así como creo que entendemos perfectamente la importancia que tiene el respeto a la naturaleza en nuestras sociedades cada vez más pobres. Entro a la Comisión Permanente del CJE en una época de bastante inestabilidad en nuestro país, pero muy ilusionada y lista para aprender y actuar en consecuencia. El papel que tenemos la juventud frente a la crisis del COVID-19 es muy importante.

Si antes de la pandemia ya éramos el colectivo de edad con mayor riesgo de pobreza y exclusión social, ahora estos datos van a ser incluso más significativos.

Creo que todas estamos viviendo esta “normalidad” de una manera distinta. En mi caso, he tenido que poner un esfuerzo bastante grande en mi autocuidado. No estoy acostumbrada a ser partícipe de una incertidumbre constante en tantos ámbitos de mi vida simultáneamente: ¿cogerá mi abuela el coronavirus?, ¿cómo serán las clases del máster?, ¿cómo afectará esta crisis a mi estabilidad económica y a la de mi familia?, ¿podré encontrar trabajo de lo que estaba buscando?, ¿podré mudarme?, ¿voy a poder viajar o moverme de ciudad para ver a mis seres queridos? Posiblemente estas preguntas te las hayas podido hacer tú también e incluso quizá alguna más. Al final el nivel de inestabilidad que una persona puede sentir en estos momentos depende en gran medida de su situación socioeconómica, y yo me siento una privilegiada en este sentido.

Por esto último creo que, en ocasiones, se está dando relevancia al cuidado de otros grupos de edad y no se está poniendo el foco realmente en cómo lo estamos pasando la juventud. Nuestro colectivo, el de personas jóvenes, ha sido especialmente maltratado por esta situación. Si antes de la pandemia ya éramos el colectivo de edad con mayor riesgo de pobreza y exclusión social, ahora estos datos van a ser incluso más significativos. Personalmente creo que no somos conscientes todavía de a lo que nos va a tocar enfrentarnos ni de las dificultades a las que vamos a tener que hacer frente.

No solo eso, la criminalización de las personas jóvenes en los medios de comunicación ha sido bastante notoria durante esta última época. No han pasado inadvertidos ante nadie titulares donde se resaltan negativamente las cifras de contagios, apareciendo la juventud como la principal promotora de los rebrotes. En el Consejo de la Juventud de España tenemos una postura clara en contra de esta estigmatización. Desde nuestras redes se ha promovido la campaña #CambiadeTitular con la colaboración de distintas entidades y consejos autonómicos como intento de concienciación social. Creo fielmente en la importancia del asociacionismo y el papel de la juventud para cambiar la imagen que se proyecta de nuestro colectivo.

Para terminar, me gustaría recalcar la ilusión que tengo con el comienzo de esta nueva época en mi vida. Pese al panorama tan difícil que estamos viviendo y que sin duda nos va a afectar a niveles poco imaginados todavía, yo voy a intentar aprovechar todo mi paso por esta Comisión Permanente como un tiempo dedicado al crecimiento y al descubrimiento. Espero que estos dos años el CJE estemos a la altura de las circunstancias y podamos hacer frente a las necesidades de la juventud. Quiero que seamos un órgano vivo que tenga su repercusión real en la vida de las personas jóvenes y creo sinceramente que se van a ver resultados extraordinarios.

Estreno así esta etapa, con muchas ganas de aprender de todas las entidades y consejos que conforman el CJE. Afronto estos momentos con la sensación de que este va a ser un punto de inflexión en mi etapa vital y que, aunque pueda darme vértigo, estoy dispuesta a dar lo mejor de mí misma.