¿Cuestión de fe?

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pag23_paredes_web-13.jpgSi fe es creer lo que no se ve, ¿qué es no creer en lo que se ve? Sí, esos calificativos también se me ocurren a mí, pero quedan groseros en letra impresa. El salmista, mucho más fino, dice que los dioses de los impíos tienen ojos y no ven. Pues qué bien: de adorno.

Se diría que autor de la pintada no cree en el calentamiento global, pero la subida de las aguas al ritmo de la temperatura media del Planeta terminará ahogando su increencia. Su increencia, la brocha, la pintura y, de paso, al vecindario terráqueo. Cuando los sabios de Bizancio se dedicaban a discutir sobre el sexo de los ángeles tal vez tampoco creían en el ejército turco, pero eso no les libró, ni a ellos ni a sus convecinos, de caer bajo el poder de los invasores.

Pero en realidad el autor sí que cree en el calentamiento global: este graffiti de Bansky apareció al final de la Cumbre de Copenhague precisamente para denunciar los increíbles frutos de la misma.

Cuando escribo estas líneas, se prepara en ciudades de todo el mundo la Marcha Ciudadana contra el Cambio Climático (domingo 21 de septiembre). Ojalá no falte nadie. Es imprescindible que unamos todas las voces y que gritemos alto y claro. Muy alto y muy claro, porque los responsables (aclaro: quienes tienen la responsabilidad, que no siempre es lo mismo que comportarse con responsabilidad) políticos y económicos en este tema también se parecen a los dioses de los impíos en tener oídos, pero no oír.

En esto del cambio climático y en tantas otras cosas.

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