Ya somos más visibles

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Foto. Asociación Española para el Síndrome de Prader-Willi.El pasado 2 de diciembre se hizo plausible en Madrid la fuerza del colectivo de personas con discapacidad. Tuvo lugar, por primera vez en la historia, una gran marcha pública de la discapacidad en defensa de los derechos de estas personas que tanto ha costado conseguir y que ahora se ven vulnerados por la circunstancia de la crisis que padecemos.

Ha sido sin duda un punto de inflexión en muchos aspectos: por un lado, siempre se juega con las cifras de asistencia entre la organización y las fuerzas de seguridad. En este caso, también por primera vez, el CERMI -que convocó el encuentro reivindicativo- manifestó ese mismo día que quienes participamos fuimos 50.000 y, horas más tarde, la policía -que se encargó de velar por la seguridad de dicha marcha- declaró el gran civismo de quienes asistieron y que la cifra había alcanzado los 90.000 participantes, llegados de todos los rincones del país.

Más de 50 medios de comunicación de todo el mundo estuvieron presentes en el encuentro y su repercusión en prensa, radio, televisión e Internet convirtió la marcha en el tema del día en los medios, con miles de referencias a la discapacidad.

La visibilidad de este evento se pudo comprobar al convertirse en el tema que más interesaba en la red social Twitter el propio día 2 de diciembre y el viernes 30 de noviembre, con cientos de miles de personas seguidoras.

Pero lo más importante ha sido, sin duda, hacer visible sin tapujos la dureza y crueldad de muchos casos que existen en las familias, en pisos tutelados, en centros de día y residencias, personas que reclaman sus derechos como ciudadanos y ciudadanas.

Un ejemplo entre muchos que están empezando a surgir estos días públicamente nos valdrán de muestra de este momento tan delicado. En una entrevista a Javier Font, presidente del CERMI Madrid, este denunciaba el caso de una estudiante de la Universidad Complutense con discapacidad que se hizo sus necesidades en clase, al no contar ya con personal de ayuda que pudiera llevarla al baño, debido a los fatídicos recortes.

Al respecto Luis Cayo, presidente de CERMI nacional, como aglutinador de todo este movimiento y organizador de esta marcha declara lo siguiente: “La dignidad, los derechos básicos, no pueden infringirse y hay que hacerse oír. Queremos ser miembros de la comunidad plenos, con sus derechos y obligaciones como el resto de ciudadanos”.

Todo el mundo tiene, en una medida u otra, algún tipo de limitación, unas son visibles y otras no, pero ahí están. Soy consciente de que cuando a uno no le toca de cerca la discapacidad, no la conoce ni sabe cómo es nuestro mundo y, por eso, quienes sí la padecemos debemos ayudarles a que lo hagan. Eso sí, con positividad y optimismo, pero siendo realistas, evitando caer en los tópicos generalistas -tanto en el buen sentido como en el malo- y defender, con educación y respeto, nuestras necesidades y posibilidades de futuro.

Son muchos los colectivos que en estas últimas semanas salen a la calle también en defensa de sus derechos. Sin comparar unos con otros o dar importancia a un área social por su importancia pública, quiero trasladaros mi reflexión última de que se puede perder un trabajo y es grave, tener una mala educación y no gustarnos en absoluto, carecer de sanidad pública de garantías con todo lo que gravemente conlleva a toda la ciudadanía, pero tocar la dignidad de una persona, degradar a individuos al ostracismo o la desatención en aspectos básicos y vitales para su desarrollo o rebajarlos a no tener ni un mínimo vital son aspectos gravísimos que los recortes por la crisis están empezando a provocar y no se puede permitir. De ahí la llamada de socorro: ¡SOS discapacidad!

Gracias por apoyarnos el pasado día 2 de diciembre. Si no estuviste físicamente en la marcha, gracias al menos por entendernos y apoyarnos en la distancia.

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