Avances en la lucha contra la mutilación genital femenina

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Foto. Charlotte Bourdillon / The Advocacy ProjectEl 27 de noviembre de 2012, el Comité de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas aprobaba la primera resolución de su historia en la que pide a sus 193 Estados miembros que condenen la mutilación genital femenina (MGF) y que implementen legislaciones que prohíban esta peligrosa práctica. El documento también invita al establecimiento de campañas de educación y sensibilización en los países en los que se practica con el objetivo de erradicarla. La resolución (A/C.3/67/L.21/Rev.1) recibió el apoyo final en la Asamblea General del 20 de diciembre de 2012.

Se trata, sin duda, de todo un hito en la lucha contra un fenómeno que afecta a entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas en todo el mundo, muchas de ellas en África. Además, se estima que cada año otros tres millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta práctica.

Este documento tiene su origen en la campaña “Terminar con la Mutilación Genital Femenina” (Ban GFM), una coalición formada por organizaciones que trabajan, principalmente, en el campo de los Derechos humanos, entre las que se encuentran: No Peace without Justice, el Inter-African Committee on Traditional Practices, Euronet-FGM y las ONG La Palabre, Minisfesto 99 y Equality Now.
Desde su entrada en la ONU, el documento fue apoyado por la totalidad de los países africanos y al llegar a la Asamblea General fue aprobado por unanimidad por todos los países miembros. Su adopción refleja el convencimiento universal de que la MGF es una violación de los Derechos humanos y por eso todos los países deben proteger a las niñas y mujeres de esta forma de violencia y terminar con la impunidad de quienes la practican.

Como tantas otras resoluciones de la ONU, se trata de una recomendación sin mayor fuerza vinculante, pero no por ello deja de ser un gran paso. ONU Mujeres (Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer) se ha comprometido a seguir trabajando de acuerdo a las líneas establecidas en la resolución hasta conseguir que todos los países miembros de las Naciones Unidas la implementen en sus legislaciones nacionales.
Hay que señalar que en este caso, al menos en África, parece que existe una clara voluntad política de que las cosas cambien. En julio de 2011 los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana emitieron una declaración en la que se pedía a la Asamblea General de las Naciones Unidas que aprobase una resolución prohibiendo esta práctica. Ese fue un momento clave en la lucha contra la MGF y fue el que puso en marcha todo el proceso que ha venido después. Además fueron los embajadores de los países africanos los que, en la reunión de la Comisión de Naciones Unidas sobre el estatus de la mujer, celebrada en marzo de 2012, pidieron que se diera curso a la petición de la Unión Africana. Ahora solo falta que, uno a uno, los parlamentos africanos aprueben la prohibición de la MGF y establezcan medidas para castigar a quienes la practican.

Sin embargo, la criminalización de esta tradición no será suficiente para erradicarla, de ahí que no se deba olvidar que la resolución pide que se establezcan campañas de educación y sensibilización para dar a conocer que estamos hablando de una seria violación de los Derechos humanos. Son, en definitiva, las propias mujeres, que controlan esta práctica, las que con más firmeza podrán terminar con ella.

Se trata de un pequeño avance que mejora la calidad de vida de miles de mujeres en todo el mundo y, de manera muy especial, en África. La clave de estos cambios y de muchos más que se están produciendo en el continente hay que buscarla en la educación. A pesar de las desigualdades a la hora de acceder a la escuela, de que el analfabetismo tenga rostro de mujer, de que muchas niñas no completen la educación secundaria… cada día son más las que estudian y vencen los obstáculos que las privan de sus derechos.

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