Te llevo en mis entrañas dibujada

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pag23_batiburrillo2_web-3.jpgTe llevo en mis entrañas dibujada
Emma Martínez Ocaña.
Editorial Narcea.

Conocí a Emma Martínez Ocaña en un encuentro de Mujeres y Teología en Valladolid en el año 95, creo recordar. Ese año tratábamos el tema -delicado, difícil- de “Experiencias de dolor/Experiencias de vida y crecimiento”. Emma presentó, ya entonces, una comunicación que quiso que partiera de sus entrañas y logró contactar con las entrañas del auditorio.

Nos hemos encontrado a lo largo de estos años no tanto como a mí me gustaría y ahora cae, como un regalo, este libro suyo en mis manos.

En Te llevo en mis entrañas dibujada la autora explicita ya al comienzo, con honestidad y pasión, desde dónde sitúa: desde su militancia de mujer creyente y feminista, desde su vocación de terapeuta y desde su trabajo en talleres de integración psicoespiritual.

A lo largo del libro se acompaña con una naturalidad agradecida y generosa de diferentes maestros y maestras a los que reconoce como encuentros fecundos que le han ayudado a desarrollar su propio pensar y sentir. En este sentido, deja que “su“ libro evoque las palabras y experiencias sabias que la han acompañado en diferentes momentos de su vida entrelazando como en un tapiz hilos diferentes que enriquecen la realidad final.

Es un libro de acompañamiento personal y comunitario. No es un libro para leer de una vez sino para dejarse acompañar por él: primero en una lectura en soledad en la que vamos reconociéndonos desde nuestro yo superficial a nuestro yo más profundo y después en una lectura y acción compartida, comunitaria, ya que al final de cada capítulo ofrece uno o varios ejercicios de meditación que abren paso al silencio.

El libro ha sido prologado por Enrique Martínez Lozano y no es casual, porque amos comparten el itinerario que propone Emma: “partimos de nuestro cuerpo como realidad inmediata; sintiéndolo, viviéndolo, somos conducidos al presente: único lugar de la vida…y el cuerpo a la vez que nos trae al presente, abrazo integrador, nos conduce a la profundidad, hasta el lugar de las entrañas donde todo se unifica y se trasciende…donde el Misterio se hace presente y se desvela, finalmente, nuestra identidad”.

Este itinerario es la síntesis de la propuesta que hace la autora porque la convicción que subyace en el libro es que podemos descubrir, experimentar una profunda y asombrosa verdad: que en nuestras entrañas de mujeres y hombres están las entrañas amorosas de la trascendencia, del Dios Madre-Padre, que eso es haber sido creados a su imagen y semejanza y que la característica que atraviesa esas entrañas es la misericordia hacia las demás personas, ética del cuidado. Y su fruto, la fecundidad.

Finalmente el libro se mueve, va y viene desde el Antiguo y el Nuevo Testamento a nuestros días convulsos, recorre las experiencias de las mujeres y los hombres de nuestra historia de creyentes para lanzar un grito ante el dolor de los huesos calcinados por la crisis que estamos viviendo, “porque fecundar nuestras entrañas con las palabras de esperanza que ya lanzaron los profetas no es fácil, pero es imprescindible para empeñarnos en dar a luz un mundo nuevo”.

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