Fundación América Solidaria

americasolidaria2-2.jpgCorría el año 1998 y unos 500.000 jóvenes de América se daban cita en Santiago de Chile para celebrar el “Encuentro Continental de Jóvenes” de la Iglesia Católica. Fue una semana de conocimiento y celebraciones. Los jóvenes de diferentes países del Continente se alojaron en nuestras casas, convivieron con nuestras familias y participaron animosamente de motivantes actividades de comunión. Uno de los días más emocionantes y profundos fue el dedicado al servicio en el cual ellos se involucraron en barrios marginales de la ciudad de Santiago, junto a los jóvenes de esos mismos lugares, sumándose a múltiples acciones en beneficio de esas comunidades excluidas. De allí nació el deseo de hacer perdurar este espíritu de servicio mutuo en los jóvenes de América y se fue constituyendo una iniciativa que originalmente llamamos “Jóvenes para una América Solidaria” y que hoy es conocida simplemente como “América Solidaria”.

Profesionales voluntarios

Partimos ese mismo año en Haití junto a los jóvenes que ya conocíamos de ese país caribeño. Tras cinco años de trabajo apoyándolos en su pastoral, surgió la idea de que jóvenes profesionales voluntarios se comprometieran con su servicio con las comunidades más excluidas de nuestro Continente. Allí nace América Solidaria como la conocemos hoy, como una institución de origen inicialmente chilena y sin fines de lucro que desde el año 2003 selecciona, financia y coordina el envío de jóvenes profesionales voluntarios que entregan un año de servicio en las zonas más excluidas de América Latina y el Caribe.

Se trata de un proyecto de cooperación para el desarrollo e integración social, que tiene como objetivo trabajar en conjunto con los sectores más pobres del continente americano y así crear una comunidad solidaria entre los países de la región. Nos esforzamos por generar ambientes centrados en la preocupación por el otro, materializando de esta forma el concepto de Globalizar la Justicia y la Solidaridad desde las mismas personas y comunidades, con ellos y para ellos.

Los jóvenes profesionales de América Solidaria no reciben remuneración en dinero por su trabajo, pero entienden que lo que ganan en experiencia de vida, conocimiento y aprendizaje directo con la gente en contextos muy diversos no tiene precio. Se insertan en organizaciones no gubernamentales, misiones de iglesia, centros de desarrollo y asistencia humanitaria, programas de responsabilidad social empresarial locales y todo tipo de instituciones territoriales, para prestar servicio desde ellas y en conjunto con las personas de ese país que ya lo están haciendo, potenciando los procesos ya existentes y colaborando activamente para la sustentabilidad de los proyectos sociales.

Chile, país de procedencia

Hoy los profesionales voluntarios procedentes preferentemente de Chile (unos pocos de Bolivia) están presentes en once organizaciones locales de ocho países. Su misión inicial es integrarse en la comunidad, aprender de las instituciones el expertis técnico acumulado desde la misma realidad y contribuir en los ámbitos necesarios para el fortalecimiento de la acción de esa organización en el contexto en el cual trabaja. El valor de esta experiencia permite alimentar también el intercambio entre países en un Continente poco integrado, con grandes barreras y prejuicios sociales y culturales; a su vez es una buena oportunidad para trabajar juntos por la superación de la exclusión social, la desigualdad y la pobreza, compartiendo los conocimientos y experiencias en cuanto a la intervención social “desde” y “con” la comunidad en este área prioritaria de nuestro desarrollo y de la cual nos debemos hacer plenamente responsables como latinoamericanos. Concretamente su compromiso actual lo realizan en la ciudad de Puerto Príncipe (Haití), primer espacio de servicio que desde el año 2003 se ha mantenido como prioritario teniendo simultáneamente dos grupos de profesionales en proyectos diferentes; al otro lado de la frontera, en la misma Isla La Española, están presentes en las localidades de San Juan de la Maguana y Ans Apitre (República Dominicana), soñando además con un proyecto conjunto entre ambos países. En Centroamérica desempeñan su labor por ahora sólo en Managua y San Rafael del Sur (Nicaragua) donde ya se han creado fuertes vínculos con las personas y organizaciones en las cuales se sirve. En América del Sur los equipos de jóvenes profesionales están hoy colaborando por un año en organizaciones sociales de Bogotá (Colombia), Resistencia (Argentina), La Paz (Bolivia), Lamas (Perú), Guayaquil y Quito (Ecuador), respondiendo a las demandas levantadas por los miembros de esas mismas comunidades excluidas.

americasolidaria1.jpgCada año postulan cerca de 1.000 profesionales para ser voluntarios de América Solidaria y hasta la fecha 150 jóvenes voluntarios han sido seleccionados para permanecer un año sirviendo desde sus capacidades profesionales en las diferentes zonas de América donde se trabaja. El gran interés de servicio de los jóvenes y el alto nivel de necesidades que presenta nuestro Continente han sido factores trascendentales para que América Solidaria entre en una etapa de internacionalización.

En este período 2008–2009 se han abierto las oficinas autónomas en Bolivia y Colombia, países en los cuales ya se ha conformado un comité impulsor que tiene a su cargo la constitución jurídica de América Solidaria. De estos países saldrán los primeros equipos de voluntarios destinados a otros territorios excluidos del Continente, próximamente se espera constituir las oficinas Haití-Dominicana, Perú, Argentina y Ecuador. El objetivo es ir conformando una extensa red americana de servicio a la justicia y a la solidaridad, liderada por nuevas generaciones de profesionales con una conciencia mayor de nuestra identidad continental y que provea de crecientes oportunidades de servicio mutuo e integración sociocultural.

Bolivianos en Chiloé

Gracias a este nuevo escenario de crecimiento, durante el mes de noviembre del presente año el primer equipo de voluntarios bolivianos llegó a la ciudad de Quellón (Isla de Chiloé, Chile) a trabajar en conjunto con una organización local que ejecuta programas de desarrollo e integración social con personas y comunidades socialmente excluidas. Durante el próximo año, con la apertura de la oficina en Bogotá, se espera la selección de un equipo de voluntarios colombianos para que cooperen por un año con las organizaciones sociales en la región de Atacama (norte de Chile) específicamente en labores de promoción humana en lugares de marginalidad y pobreza.
La misión es lograr en los últimos años de esta década que los latinoamericanos y latinoamericanas tomemos mayor conciencia de las responsabilidades que nos corresponde asumir en nuestro propio Continente y que especialmente los jóvenes puedan provocar nuevas transformaciones sociales y culturales, que impliquen superación de las opresiones e injusticias históricas y colaboración para una integración entre los pueblos, respetando la dignidad de cada cual y las riquezas de su diversidad étnica, cultural y social.

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