Informe PNUD: repensar el desarrollo humano

En el 30 aniversario de su Informe sobre Desarrollo Humano, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) plantea una nueva forma de medir el bienestar de las personas. Titulado El desarrollo humano y el Antropoceno, el informe respalda la idea de una nueva era geológica en el planeta, marcada por el impacto de la acción humana sobre el planeta. También plantea una nueva manera de medir el bienestar de las personas. Todo ello, en el 30 aniversario de este documento primordial para todos los interesados en las cuestiones relativas al desarrollo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es la agencia de la ONU que propugna cambios globales con la finalidad de que los países puedan acceder a las oportunidades y los recursos necesarios que permitan a las personas labrarse un futuro mejor.

Imagen oficial del Informe del PNUD 2020 "El desarrollo humano y el Antropoceno"

Desde 1990 el PNUD viene publicando los informes sobre desarrollo humano para cuya medición ha utilizado el índice de desarrollo humano (IDH) que, en su día, supuso una nueva forma de medir el progreso, frente a la que tomaba en consideración, únicamente, el producto interno bruto (PIB).

Para el PNUD, el PIB per cápita contempla solo la dimensión del crecimiento económico como factor de desarrollo, dimensión que no se traduce siempre en desarrollo humano. Sin embargo, el índice de desarrollo humano mide el nivel de desarrollo de cada país atendiendo a variables como la esperanza de vida, la educación, la salud o el ingreso per cápita.

30 años de Informe sobre Desarrollo Humano

En 1990 se publicó el primer informe sobre desarrollo humano, titulado Concepto y medición del desarrollo humano y se definió este como un proceso de ampliación de las opciones de las personas para alcanzar una vida larga y saludable, educarse y tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente, sin olvidar otras opciones como tener libertad política, los derechos humanos garantizados y autoestima personal.

«En 1990, el primer informe sobre desarrollo humano definió este como un proceso de ampliación de las opciones de las personas para alcanzar una vida larga y saludable, educarse y tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente«

El enfoque del desarrollo humano como objetivo central del desarrollo ha constituido el denominador común de los sucesivos informes publicados por el PNUD desde hace 30 años, siendo dicho objetivo “crear un ambiente propicio para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable y creativa. Esta puede parecer una verdad obvia, aunque con frecuencia se olvida debido a la preocupación inmediata de acumular bienes de consumo y riqueza financiera. El fin del desarrollo debe ser el bienestar humano. Las personas son la verdadera riqueza de una nación”.

Si echamos una ojeada a los títulos de los informes publicados hasta la fecha, nos damos cuenta de la amplitud de temas tratados con la mirada puesta en el desarrollo humano. Se diría que, siendo las personas el centro del desarrollo, se hace inevitable la consideración de múltiples aspectos -económicos, sociales o políticos- todos ellos inmersos en circunstancias y contextos cambiantes que influyen en el desarrollo.

En efecto, en los informes del PNUD se ha hablado, en su momento, de temas tales como género, globalización, nuevas tecnologías, erradicación de la pobreza, cooperación internacional, cambio climático, movilidad de las personas, sostenibilidad, aumento de la desigualdad…, sin olvidar los dos acuerdos firmados en su día por la mayor parte de los Estados miembros de las Naciones Unidas: Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000) y Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015).

El Antropoceno, una nueva era planetaria

El desarrollo humano y el Antropoceno es el título del último informe sobre desarrollo humano presentado por el PNUD a mediados del pasado mes de diciembre, en un contexto mundial de cambios trascendentales hasta el punto de que muchos científicos hablan ya de una nueva era geológica, la “Edad de los seres humanos”, caracterizada por la potente y lesiva acción de la especie humana en el planeta, especialmente en los últimos años.

Según se destaca en el informe “la actividad humana se ha convertido en una fuerza dominante que afecta a los procesos clave del planeta de tal manera que la influencia del planeta en los seres humanos se ha revertido: hoy los seres humanos influyen en el planeta”.

«La actividad humana se ha convertido en una fuerza dominante que afecta a los procesos clave del planeta de tal manera que la influencia del planeta en los seres humanos se ha revertido: hoy los seres humanos influyen en el planeta«

La idea base del concepto es que el desarrollo humano se está logrando a costa de ejercer una gran presión sobre el planeta y el crecimiento económico es sinónimo de destrucción medioambiental e incremento de la desigualdad, según el administrador del PNUD, Achim Steiner, quien afirma que hay que replantear el desarrollo humano porque “lo de siempre ya no funciona”.

¿Cómo replantear el desarrollo humano? Las respuestas pueden variar a partir del propio concepto de desarrollo humano, ya que con demasiada frecuencia se aborda enfrentando a las personas con la naturaleza, cuando la gestión del planeta es un componente clave para el desarrollo humano.

Así aparece en el citado informe: “El desarrollo humano es un viaje sin fin, no un destino. Su centro de gravedad siempre ha sido algo más que la mera satisfacción de las necesidades básicas. El desarrollo humano empodera a las personas para que definan y sigan sus propios caminos a fin de llevar una vida plena y con mayores libertades.”

Sin embargo, no se trata solamente de ampliar las capacidades de las personas sino de actuar prestando especial atención a nuestras relaciones con la naturaleza, a cómo gestionamos el planeta para que las generaciones futuras también tengan la oportunidad de disfrutar de los recursos que actualmente utilizamos.

En el informe se destaca que la naturaleza es una aliada del desarrollo humano y esa unión ayuda a abordar los tres desafíos centrales del Antropoceno, la nueva era en la ya que ya nos encontramos: mitigar y adaptarnos al cambio climático, proteger la biodiversidad y garantizar el bienestar a todas las personas.

De este modo, el desarrollo humano —incluidos los sistemas económicos y sociales— debe integrarse plenamente en los ecosistemas y la biosfera, mediante un enfoque sistémico que contemple soluciones basadas en la naturaleza y donde la capacidad de actuación de las personas ocupe un lugar central.

Este enfoque solo puede generar beneficios que van desde la mitigación del cambio climático, reduciendo el riesgo de desastres, hasta la mejora de la seguridad alimentaria y el aumento de la disponibilidad y calidad del agua, según se pone de manifiesto en el informe.

Una nueva forma de medir el desarrollo

Otro de los temas destacados del informe es el aspecto dinámico del desarrollo que se traduce en la necesidad de tomar en consideración las nuevas prioridades y los nuevos valores, utilizando para ello parámetros distintos.

Al respecto, se nos recuerda que las herramientas para medir el desarrollo han ido evolucionando a lo largo de los años. Concretamente, en la última década han surgido cuadros e indicadores compuestos para medir la desigualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y se ha introducido el índice de pobreza multidimensional global para obtener una visión más holística de la pobreza.

En el informe se afirma que si bien el “IDH sigue resultando útil para medir un conjunto de capacidades básicas, (…) la complejidad actual requiere más perspectivas y los nuevos parámetros ayudan a formarlas”.

En esta línea, en el Informe sobre desarrollo humano 2020 se ha introducido, por primera vez, el índice de desarrollo humano ajustado por las presiones planetarias -IDHP-, es decir, el IDH ajustado a las presiones sobre el planeta que ejerce cada país, medido por la cantidad de dióxido de carbono que emite y su consumo de materiales.

«Noruega es el país más desarrollado del mundo, según el último IDH de la ONU, pero si incluimos la presión que ejerce sobre el planeta desciende 15 posiciones en la lista«

En consecuencia, si un país no ejerce presión alguna sobre el planeta, su IDHP será igual al IDH; a medida que la presión aumente, el IDHP será menor que el IDH.

En Planeta Futuro, Ángela Agudo, nos muestra el resultado de aplicar el IDHP en varios países: Noruega es el país más desarrollado del mundo, según el último IDH de la ONU, pero si incluimos la presión que ejerce sobre el planeta desciende 15 posiciones en la lista; Islandia desciende 26 posiciones; Estados Unidos, 45, y Australia, 72. De ahí se desprende -como afirma la citada periodista- que “los países más acomodados lo son a costa del planeta”.

En “El desarrollo humano y el Antropoceno” desde el PNUD se pone de manifiesto la necesidad de repensar el desarrollo humano mediante cambios en la esfera personal y en la colectiva. Hay que buscar soluciones que alivien los desequilibrios planetarios y gestionar de forma adecuada el planeta -uso responsable de los recursos, protección y regeneración de la naturaleza- optando por enfoques basados en la equidad y la sostenibilidad.

Portada del informe del PNUD 2020
«El desarrollo humano y el Antropoceno»

Asimismo, hay que explorar nuevos parámetros de medición del desarrollo humano, el IDHP es un buen ejemplo. Como afirma el administrador del PNUD, con él no se pretende “elegir entre árboles o personas” sino que los países tomen decisiones inteligentes para que el desarrollo humano se alcance sin ejercer presiones sobre el planeta y sea más equitativo.

“Nos encontramos en un momento sin precedentes en la historia de la humanidad y de nuestro planeta. Se han encendido luces de alarma respecto de nuestras sociedades y el mundo. De hecho, ya llevaban un tiempo encendidas, como bien sabemos”. Del PNUD surgen estas afirmaciones y también una más definitiva: “solo las personas tenemos el poder de construir un mundo nuevo, optando por la justicia y la sostenibilidad”.

Puedes descargar el informe El desarrollo humano y el Antropoceno (la versión completa en inglés y la introducción en español) aquí.

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