Papa Francisco: «Las personas homosexuales (…) son hijos de Dios, tienen derecho a una familia»

Por Crismhom

Francisco se expresa así en el documental «Francesco», realizado por Evgeny Afineevsky y presentado al mundo el 21 de octubre de 2020. No es la primera vez que este papa nos sorprende con frases que, de ser escuchadas en cualquier conversación cotidiana, no tendrían ninguna repercusión. De hecho, ahí está la clave: por primera vez, un papa de la Iglesia católica aborda el tema de las uniones civiles entre homosexuales sin descalificarlo o condenarlo, con la naturalidad con la que lo trataría cualquier persona plenamente consciente de la igualdad que se vive y se debe proteger en la sociedad civil. Con la naturalidad con la que hablaba Jesús de Nazaret.

Para Crismhom, comunidad cristiana ecuménica LGTBI+H de Madrid, es una gran alegría recibir estas palabras. Si bien no aportan ningún cambio a la normativa vigente en la Iglesia, suponen un paso más (pequeño, pero considerable) en el avance hacia la plena igualdad de derechos y la normalización de la realidad arcoíris en el seno de la Iglesia (en este caso, la católica, ojalá llegue también en el resto de iglesias cristianas y de confesiones). El papa puede estar seguro de que Crismhom hará a su lado este camino, hacia la plena normalización de nuestra realidad afectiva, sexual y de género, si transitamos por la vía del respeto y el Amor.

Bandera LGTB
Foto: Stavrialena Gontzou Unsplash

Por más integrados que estemos en la sociedad, las personas creyentes LGTBI seguimos agradeciendo este «agua viva» que viene en forma de palabras de justicia y cariño, porque incluso quienes ya han superado un proceso de autoaceptación personal y colaboran activa y abiertamente en sus parroquias o grupos de Fe, siguen recordando la «larga travesía» por el desierto. Y de esa travesía nos queda una sed que difícilmente se puede apagar, salvo con el amor que Jesucristo nos mostró y que se repite ahora en declaraciones como esta.

Francisco habla en primera persona, repitiendo la postura que defendió siendo ya obispo de Buenos Aires. La persona no ha cambiado. Su papel en el tablero sí. Rezamos cada día para que el Espíritu siga inspirando a nuestro Pontífice, para que muchas otras personas y confesiones, dentro o fuera de la jerarquía, acepten la diversidad como riqueza, no como amenaza, y para que palabras de aliento y de cariño se traduzcan lo antes posible en corrección de normas excluyentes y anacrónicas.