Una sociedad de besos.

Barcelona, 2016

El canto del loco insiste en que lo que quiere es besos. Que lo despierten con besos; por la tarde, besos, y por la noche más besos. Quien hizo la pintada quiere más: quiere libertad. Que lo único que nos tape la boca sean besos.

Los hippies ya proclamaban lo de paz y amor, pero esto es más concreto: que el amor sea la única pausa para el silencio, que ni el miedo ni ningún poder impida ni el grito ni el susurro. “Por amor a mi pueblo, no callaré”, dice el profeta, “hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha”. Que el trabajo por la justicia, la palabra profética, no conozca silencios miedosos ni cómplices.

¡Feliz y combativo 2017!