Eco-Entierros: Morir ligeros

portada2524.jpgLa muerte es una certeza que nos acompaña a todos los seres humanos. Aquí queremos reflexionar sobre el modelo de nuestras sepulturas, y de cómo morir ligeros sobre una tierra de la que somos huéspedes de paso. Nuestros actuales modelos de enterramiento consumistas expresan un desprecio por la tierra que hemos recibido en custodia.

Un poco de historia

Tradicionalmente el cadáver ha estado separado de los vivos por razones higiénicas, pero con una simbología para dar sentido a la ausencia. Esto explica el enterramiento, la cremación, la inmersión o el canibalismo. Esta simbología se suele relacionar con el retorno a la tierra, al agua, a la purificación del fuego. Hace 30.000 años las inhumaciones adquieren un carácter religioso. En algún momento de la historia de la humanidad surge la creencia en el más allá y esta visión de trascendencia evoluciona con expresiones rituales que pasan por el embalsamamiento o la momificación. Los indoerupeos introducen la incineración en la península ibérica. Con el retorno del cristianismo retorna el enterramiento. Hoy día, en España, para ser enterrados hay que adquirir licencia de sepultura. Luego, se compra el féretro o la urna (si se incinera), y se contrata el traslado al cementerio/crematorio. Hay prestaciones complementarias como la estética, la gestión de la adjudicación de sepulturas, la contratación del tanatorio, de las salas de duelo, del funeral religioso o civil, el alquiler de coches, la publicación de esquelas y confección de recordatorios, libro de firmas, suministración de ornamentos florales, lápidas y ornamentos, prácticas aseguradoras, etc. En España está prohibido enterrar o incinerar cadáveres sin ataúd. Existe una tercera opción: la donación para la ciencia o para trasplantes (una excluye la otra).

La incineración, moda poco sostenible

La incineración estuvo prohibida en España por la Iglesia Católica hasta el 1964. Para poder construir el primer horno crematorio (1973) hubo que pactar con la jerarquía eclesiástica. El progreso higiénico y el ahorro de terreno impulsaron su aprobación y difusión. Hoy la tendencia es creciente (20%), aunque en Occidente suscita aun reticencias. Algunas comunidades religiosas se oponen (musulmanes, judíos, cristianos ortodoxos), ya que tienen como precepto el presentarse ante Dios con el cuerpo integro.

Para calcular el “impacto ambiental” de una incineración hay que saber que el gasto de gas es enorme, pues la temperatura debe llegar a 700 grados (el cuerpo humano contiene un 90% de agua) y que la cremación emite dioxinas contaminantes por la combustión del cuerpo, de los tapizados sintéticos internos y de los barnices del ataúd. Es fuerte la contaminación de mercurio por la combustión de metales (prótesis dentarias y otras…) y pocos hornos están dotados de filtros eficientes como pide la Unión Europea. Las cenizas no suelen ser un gran problema, mayor problema es el abandono de urnas en mares y bosques. Lo cierto es que la cremación hoy no es una alternativa sostenible en cuanto responsable del 16% de la contaminación atmosférica y cómplice del efecto invernadero.

Enterrar ¿cual es el ataúd más “evangélico”?

Los materiales utilizados en los ataúdes varían. En Europa el clásico es de madera de cedro o caoba. Los más valiosos en África o Asia son de mármol o marfil. La utilización de ataúdes de madera responde a una inercia cultural. Últimamente se han autorizado nuevos materiales sintéticos como los plásticos vegetales y poliuretanos. En España uno de estos se conoce con el nombre de “maderón” (cáscaras de almendra y colas sintéticas) y se venden como material ecológico. Lejos de la realidad, pues su incineración o enterramiento es tóxico para el medio ambiente. Pueden ser adecuados como féretro de traslado. A parte de los modelos tradicionales (económico, ejecutivo, presidente y súper lujo) existen ataúdes ecológicos plegables o en piezas montables con hoja de instrucciones. Hay ataúdes de cartón reciclado, desarrollados en Inglaterra desde 1994, autorizados en Barcelona. Los predominantes en Europa son de madera nobles parecidas a la caoba, que provienen del continente africano o americano, a veces de explotaciones ilegales o talas clandestinas. España es el 10° importador mundial y el 2° europeo de madera tropical para contrachapados, parquets, muebles, puertas… El comercio de madera tropical amenaza los bosques. Las cifras son alarmantes y el uso funerario de la madera del sector es entre un 70% y un 90%. Madera de alta calidad que se pudrirá o se convertirá en cenizas.

Una opción alternativa es el que se conoce como tablones MDF (Medium Density Fireboard) hechos con la trituración de los trozos de madera sobrantes de procesos industriales. El prensado de serrines a alta temperatura permite fabricar tableros para ataúdes y otros productos. Estos pesan más pero son de baja categoría y bajo coste. Al ser un material reutilizado es una alternativa ecológica. Pero para quien quiere madera maciza hay dos posibilidades. La madera certificada (el sello FSC garantiza que los bosques de procedencia son regenerados y gestionados con criterios de sostenibilidad y legalidad). O el ataúd rellenable (que propone una cooperativa cordobesa Adean). Se trata de un ataúd clásico que contiene otro interno, menos preciado, que es el que se entierra o incinera. El externo funciona como alquiler y puede ser reutilizado, ahorrando gran parte de los diez millones de árboles que se talan cada año para ataúdes.

Cementerios naturales

En muchos países la conciencia ha llevado a la construcción de cementerios naturales: bosques donde se permite el enterramiento con la sola mortaja o con ataúdes biodegradables, donde se plantan árboles y flores en lugar de lápidas para facilitar la integración del cuerpo a la tierra con el mínimo impacto ambiental y gasto de recursos. El cuerpo pasa a formar parte del alimento para los árboles del parque. Estos espacios adecúan su gestión sanitaria para garantizar las condiciones higiénicas y no causar epidemias. Es una modalidad minoritaria, pero desde el 1996 estos cementerios se han incrementado en todo el mundo. En esta misma línea ya hay crematorios ingleses que aceptan el cadáver solamente amortajado, sin ataúd.

Os hemos propuesto algunas reflexiones. Ahora os toca a vosotros hacer vuestra elección para el futuro que, ciertamente, nos llegará a todos. Probablemente nunca hayamos hablado de este tema con nuestras familias. La fiesta de Todos los Santos es una buena ocasión para hacerlo. Hasta ante nuestra muerte podemos decidir cuánto pesar sobre la creación que hemos recibido como regalo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *