Mayores: el sostén familiar de una economía en crisis

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Foto. Fotomovimiento.Uno de los principales indicadores de riesgo y sufrimiento por la crisis del sistema que vivimos es la situación de las personas mayores. En los últimos años, en nuestro país, el papel de los abuelos y las abuelas en las familias está cambiando radicalmente. De ser pensionistas, retirados, que reciben el apoyo familiar o viven independientes con su pensión, pasan a ser el último clavo al que agarrarse. ¿Cómo se puede hablar de “clases pasivas” cuando las abuelas y abuelos suplen la falta de plazas en escuelas infantiles y hay mayores que no pueden jubilarse porque tienen el único ingreso real de la familia? La carga de la solidaridad familiar, que está llegando a su techo en nuestro país, está en gran parte sobre los hombros de personas de edad muy avanzada.

En España viven más de ocho millones de personas mayores, el 17’4% de la población según el Instituto Nacional de Estadística. La tasa de riesgo de pobreza es cuatro veces superior a la media. Una de las noticias preocupantes de estos últimos meses es que una de cada diez personas mayores ha dejado este año la residencia donde vivía, ante la incapacidad para pagarla. Efectos del auténtico fiasco de las fallidas ayudas a la dependencia. Y que llevan aparejada la convivencia, de regreso, con la familia y el cuidado gratuito de alguna de las mujeres de la misma. Y la nula implicación de las instituciones
en el cuidado de estas personas.

Un paso a peor. Más de 300.000 familias españolas en las que no trabaja nadie dependen de la pensión de una persona anciana. Y no se trata de pensiones especialmente cuantiosas: con la pensión ínfima con que antes se alimentaba y pagaba los recibos básicos una persona mayor, ahora se tiene que alimentar y vivir una familia más o menos numerosa. Las pensiones de los mayores son la argamasa de la cohesión social. La crisis del empleo y la de la vivienda se saldan con una obligada convivencia de generaciones que no siempre resulta enriquecedora. Para las personas en paro –tanto jóvenes como adultas–, volver a casa de los padres ancianos es un fracaso vital. Y para las personas ancianas, que han invertido su esfuerzo en los estudios y el futuro de sus hijos, pensando que les darían una vida mejor que la que ellos tuvieron, es un doble fracaso.

Resultan casi proféticas las palabras de la presentación del colectivo #iaioflautas : “Somos la generación que luchó y consiguió una vida mejor para sus hijos e hijas. Ahora están poniendo el futuro de nuestras hijas y nietas en peligro. Estamos orgullosas de la respuesta social y del empuje que están mostrando las nuevas generaciones en la lucha por una democracia digna de este nombre y por la justicia social, contra los banqueros y los políticos cómplices. Estamos a su lado, de corazón, en las asambleas de barrio y también en la acción. Si quieren descalificar su valentía llamándolos perroflautas, a nosotras nos pueden llamar iaioflautas. http://www.iaioflautas.org/el-nostre-manifest/#castellano

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