Patricia -Patuca para todas las personas que trabajan con ella- Fernández Vicens es abogada de personas en situación de exclusión social, de las imprescindibles de Bretch, de esas que luchan toda la vida. Acompaña como abogada a personas en situación de exclusión y, especialmente, a personas migrantes. Su trabajo incansable en segundo plano es de los que hacen avanzar las luchas sociales y los derechos. Es nuestro merecido Premio Alandar 2018.

¿Quién es Patricia Fernández Vicens?

La aboada Patricia Fernández VicensDefinirse nunca es fácil. En general, diría que soy una ciudadana; una ciudadana preocupada pero también muy esperanzada. Preocupada por las dificultades y dolores en que vive gran parte de las personas que habitan mi cotidianidad, pero también esperanzada. Esperanzada por la increíble capacidad de las personas para sobrevivir, para crear fraternidad, para reinventarse y para construir alternativas tanto para ellos mismos como para otros.

Además trabajo como abogada. Soy de las que cree que los derechos, aunque estén formalmente reconocidos, hay que ejercerlos. Los profesionales del derecho tenemos la obligación de estirar la ley al máximo para acercarla a la justicia (ya que lamentablemente no siempre van de la mano). Asimismo, tenemos que asegurarnos de que la ley ampare a la totalidad de las personas sin importar raza, condición, origen, etc. Experimentamos en el día a día como el derecho, muchas veces, en vez de convertirse en un medio para la justicia, para dar a cada uno lo que le corresponde, se convierte en un agente de marginación. Y entonces, las víctimas en vez de verse resarcidas, se perpetúan en su condición de víctimas.

Por resumirlo de alguna forma, supongo que soy una abogada de trinchera, que cree en lo colectivo.

¿Cómo es tu día a día? 

Trabajo como abogada de la fundación La Merced Migraciones y como abogada de Coordinadora de Barrios en la Parroquia de Entrevías, San Carlos Borromeo. Gran parte de mi día a día consiste en acompañar a las personas que vienen con dificultades socio- jurídicas. Familias en situación de exclusión social, familias, niños y niñas migrantes forzosos.

Juzgados, prisiones, centros de menores, centros de personas refugiadas, el gallinero o  la calle forman parte de la cotidianidad de las personas a las que acompañamos y por lo tanto de la mía.

Y que dificultades se encuentran las personas con las que tratas? 

Las personas con las que trato no tienen acceso a derechos. Son personas y familias enteras, en la mayoría de los casos, perpetuadas en la exclusión social que viven sobreviviendo al día a día y que son ejemplo de resiliencia. También trabajo con jóvenes refugiados y migrantes que viven la discriminación, la islamofobia, o la falta de oportunidades y muchas veces la exclusión más absoluta. Con víctimas de la tortura o de la trata de seres humanos, que son revicitimizados en procedimientos judiciales, administrativos y abocados a la esclavitud o a la exclusión. Con niños y niñas en la calle, migrando, que son señalados, culpabilizados y maltratados por quienes deberíamos protegerlos. Incluso con defensoras de Derechos Humanos que son criminalizadas constantemente

Patricia, fuiste una de las abogada en el Caso Tarajal (En febrero de 2014, 14 inmigrantes murieron mientras intentaban cruzar a nado la playa de Ceuta y mientras la Guardia Civil trataba de disuadirles lanzando gas lacrimógeno y disparándoles con pelotas de goma) ¿En qué momento se encuentra el caso Tarajal? Lo último que leí fue que se cerró el caso y que no han aceptado el testimonio de uno de los supervivientes. ¿Cuál es el siguiente paso entonces?

El procedimiento del Tarajal está archivado provisionalmente, y el archivo recurrido ante la Audiencia Provincial que debe contestar a nuestro recurso. Es un claro ejemplo de cómo no se puede hacer justicia de espalda a las víctimas. Y es que, ni se han identificado los cuerpos de cuatro de los cinco cadáveres que yacen en España, ni se ha oído a ninguno de los supervivientes a pesar de estar localizados. Esto da lugar a resoluciones judiciales que pueden ser legales, pero que desde luego no hacen justicia. Precisamente nuestra vocación es estar con las víctimas frente a la injusticia. Las familias de las víctimas nos han dado una gran lección, que también es un imperativo ético: transformar el dolor en justicia.

El siguiente paso es seguir reclamando justicia, buscar el reconocimiento de las víctimas, exigir saber la verdad, reparación y garantías de no repetición.

¿Que opinión te merece la gestión del Aquarius? 

La gestión del Aquarius es, con perspectiva, una auténtica burla a los derechos humanos. Las migraciones son un claro ejemplo de la injusticia social en que habitan gran parte de las personas de nuestro mundo. Decía el profeta Isaías que la Paz es el fruto de la justicia; pues solo habrá Paz social, cuando consigamos justicia social, Solo habrá paz entre los pueblo cuando haya justicia entre los pueblos. Por lo tanto las personas en movimiento se mueven buscando derechos. El Aquarius se planteó por parte del Gobierno como un gesto humanitario y yo me atrevo a decir, no es por humanidad, es por Justicia. Pero es imposible hacer un enfoque de derechos con una ley de extranjería que precisamente lo que hace es lo contrario, negar derechos. El derecho de extranjería, es el anti derecho, porque precisamente es el ámbito de derecho que define qué personas NO pueden acceder a determinados derechos. Es un derecho injusto.

¿Y las recientes declaraciones de Casado y Rivera? 

Demagogia y populismo irresponsable. Está calando el discurso de que las personas migrantes son los otros, los extraños. Es la cultura de las expulsiones de la “otrocidad”, pero la otrocidad, es lo contrario de la proximidad.