
MANERAS DE VIVIR
Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, está cambiando el mundo
Araceli Caballero García
Ediciones HOAC
La esperanza y la resistencia deben ser nuestros apoyos permanentes para ir construyendo y ampliando otro mundo que “ya existe” y es posible
Hace unos días, nuestra compañera, incansable “alandariega”, la periodista Araceli Caballero García presentó su último libro titulado Maneras de vivir, donde nos invita a reflexionar acerca de nuestro modo de vida y las consecuencias que acarrea, en el actual contexto global de crisis climática y social que estamos viviendo y, lo que es lo mismo, a concienciarnos de que nuestras decisiones cotidianas repercuten positiva o negativamente en la difícil tarea de cuidar de la casa común, una tarea urgente e ineludible como lo confirma la amplísima y variadísima documentación que Araceli recoge en su libro: citas de analistas, expertos en ámbitos muy diversos, periodistas, profesores… que conforman una larga lista de personas cuyos investigaciones y experiencias confirman los argumentos esgrimidos por la autora.
Identifica un buen número de entidades, con perfiles muy variados, que ya están trabajando con el objetivo de lograr otra manera de vivir. No faltan datos, con sus respectivas fuentes, necesarios para que abramos los ojos ante la escandalosa desigualdad imperante hoy que se traduce en la negación, a buena parte de la humanidad, de sus derechos fundamentales por el hecho de ser personas ajenas.
Maneras de vivir no es una guía, subraya Araceli: «Lo que quiero es ofrecer caminos para unirse o inventar, y mostrar que existen muchas iniciativas en marcha»
En las páginas de Maneras de vivir la autora nos da a conocer muchos de los cambios que se están produciendo a nuestro alrededor y más allá de nuestros lugares de residencia. Nos propone sumarnos a esos cambios, a realizar un “magisterio ecosocial”, a llevar a cabo acciones concretas y, de este modo, impulsar una transformación real, un cambio que debe empezar por nuestros propios hábitos de vida. Para ello, utiliza nueve verbos, en nueve capítulos, -comer, beber, habitar, calentarse, vestirse, moverse, comprar, informarse/participar y decrecer- cuyas acciones cubren, prácticamente, nuestro día a día. En cada uno de los capítulos, Araceli nos muestra y demuestra que, actualmente, el panorama mundial, como nos recuerda el papa Francisco (Laudato si’), está regido por un sistema económico basado en la obtención del máximo beneficio con el menor costo, sin cuidar del bien común ni del planeta ni de las personas, descartando a las más vulnerables.

Maneras de vivir no es una guía, subraya Araceli: “Lo que quiero es ofrecer caminos para unirse o inventar, y mostrar que existen muchas iniciativas en marcha, tanto de movimientos amplios y globales, como pequeños y locales”, y se pregunta si estas maneras de vivir solucionarán el fondo del problema. Su respuesta es que la solución no será “inmediata ni por ensalmo. (…) No arreglarán todo de manera automática, pero crean y alimentan sinergias que por ahí van y abren perspectivas”.
La lectura de Maneras de vivir nos puede llevar al desánimo si caemos en la tentación de perder la esperanza frente a la realidad que nos circunda, a todas luces inhumana e injusta, y a dejarnos llevar por lo que, diariamente, tantas veces oímos: “es lo que hay”.
Sin embargo, frente a tal realidad, en palabras de Arcadi Oliveres que cita Araceli, “No podemos permitirnos el lujo de perder la esperanza” y nos demuestra en las páginas del libro que hay mucho más, empezando por la resistencia que esgrimen tantas personas empeñadas en demostrarnos que, actualmente, “mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, está cambiando el mundo”, como leemos en el subtítulo del libro -se diría que se trata del breve resumen del mismo-.
Nos propone sumarnos a esos cambios, a realizar un «magisterio ecosocial», a llevar a cabo acciones concretas.
En definitiva, la esperanza y la resistencia deben ser nuestros apoyos permanentes para ir construyendo y ampliando otro mundo que “ya existe” y es posible, afirma la autora, “si nos decidimos, como sociedad, a dar tres pasos: ampliar y cambiar nuestra concepción de la felicidad; cambiar los hábitos cotidianos; y cambiar las políticas, que en realidad no están muy alejados entre sí, porque el primero está en la raíz de los otros dos, muy vinculados también entre sí”.
Puede ser un buen regalo para la próxima Navidad.
