Torre Pacheco es una ciudad de Murcia con más de 40.000 habitantes. Alrededor del 30% son inmigrantes, la mayoría de origen marroquí. Trabajan en la agricultura intensiva, un pilar económico de la zona, en condiciones de sobreexplotación. Muchos viven allí desde hace más de diez años, pero siguen “sin papeles”, gracias a una Ley de Extranjería discriminatoria y excesivamente burocratizada. En lo que llevamos de año, han sido denunciados 14 patrones o capataces por 32 casos de explotación sexual y cinco de explotación laboral.

Hace unos días, Domingo se paseaba por Torre Pacheco. Fue atacado y golpeado por varios jóvenes. El móvil de la agresión no fue el robo. La policía detuvo a tres sospechosos, ninguno vecino de Torre Pacheco. ¿Qué hacían allí y por qué atacaron a Domingo? No se descarta que el ataque formara parte de la provocación viral a la violencia contra personas vulnerables.
Al día siguiente, el Ayuntamiento convocó una manifestación para repudiar la agresión. Acudieron decenas de hombres, en su mayoría llegados de fuera de Torre Pacheco, vestidos de negro y algunos encapuchados, armados con puños americanos, porras extensibles, machetes y bates de metal, al grito de “España es nuestra y de nadie más”, además de insultos de todo tipo a la población magrebí. Los enfrentamientos se prolongaron varios días. La policía confirmó que se interceptaron más de 20 vehículos con objetos peligrosos que varios grupos de personas intentaban introducir en la ciudad.
Los migrantes perseguidos en Torre Pacheco son un engranaje clave de un modelo agroexportador que mantiene una alta rentabilidad gracias a la explotación humana y ambiental
Grupos de extrema derecha habían lanzado proclamas xenófobas y difundido vídeos falsos acusando de la agresión a jóvenes magrebíes y convocando abiertamente “a todas las organizaciones anti inmigración estatales” a una “cacería” (sic) de inmigrantes. Lo hicieron con total impunidad desde las redes sociales y medios de comunicación que se suman a campañas de criminalización de la inmigración. Ahí estaban grupos como Núcleo Nacional, Frente Obrero, Deport Them Now, Desokupa o el partido político Vox, tercera fuerza parlamentaria, que llevaba meses acusando a “bandas de magrebíes” de sembrar el pánico en la localidad y reclamando deportaciones masivas. Muchos de sus dirigentes han sido enjuiciados por extorsión, pertenencia a grupo criminal o delitos de incitación al odio. Una y otra vez, señalan a las personas inmigrantes como responsables de la delincuencia, cuando las estadísticas indican que el 73% de los delitos en España son cometidos por personas de nacionalidad española.
Los migrantes perseguidos en Torre Pacheco son un engranaje clave de un modelo agroexportador que mantiene una alta rentabilidad gracias a la explotación humana y ambiental. Fuentes sindicales señalan que, en la región de Murcia, más del 50% de los trabajadores y trabajadoras del campo son inmigrantes, muchos de ellos africanos en situación irregular, que llevan ya años siendo mano de obra muy barata que permite enriquecerse a unos pocos y ofrecer a muchos europeos (sobre todo alemanes, franceses e ingleses) la posibilidad de comer lechugas durante todo el año.
Hechos como los de Torre Pacheco tienen mucho que ver con políticas migratorias racistas que ponen de manifiesto que las vidas de algunos seres humanos no importan
Nuestro país depende cada vez más de la mano de obra extranjera, que ya representa el 26,6% de los afiliados al Sistema Especial Agrario, en su mayoría marroquíes, seguidos de rumanos y senegaleses. Sin los extranjeros, no habría cosechas en Huelva, Lleida, Murcia, Girona… Sin embargo, ganan en promedio el 29% menos que los trabajadores españoles y tienen más dificultades para acceder a puestos de trabajo mejor remunerados.
Hechos como los de Torre Pacheco tienen mucho que ver con políticas migratorias racistas que ponen de manifiesto que las vidas de algunos seres humanos no importan, políticas migratorias que criminalizan a las poblaciones migrantes, esgrimiendo los “valores” de la nación, el idioma, la etnia y la religión. El resultado es el resurgir del supremacismo blanco/occidental que ha servido durante siglos para negar derechos a las personas diferentes por razones de raza, sexo, origen o nacionalidad. Actualmente, asistimos al auge de ese supremacismo con la normalización de la presencia en instituciones ¿democráticas? de personas y organizaciones radicalizadas, xenófobas y racistas, que incitan continuamente al odio contra quienes vienen huyendo de la muerte y la miseria, buscando una vida digna.
Más de mil organizaciones sociales, de migrantes, antirracistas, antifascistas, internacionalistas, vecinales, sindicales, ecologistas, feministas, culturales y de derechos humanos han lanzado un manifiesto para mostrar su rechazo
Según datos del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, en el pasado mes de junio se detectaron más de 54.000 contenidos racistas en las redes sociales (Tik Tok, Facebook, Instagram, X/Twitter y YouTube). El discurso de odio en redes se “ha vuelto más agresivo y sofisticado en su forma de difusión” pero el llamamiento a “la cacería de inmigrantes” en Torre Pacheco supone un claro rechazo a determinadas personas por motivos de raza, religión, género, edad, sexo, discapacidad, entre otros. Son delitos de odio, tipificados como actos criminales en el artículo 510 del Código Penal, que pueden manifestarse de diversas formas, como agresiones físicas y verbales, incitación al odio, discursos o propaganda y otras conductas que promueven el odio y la discriminación.
La violencia racista en Torre Pacheco ha servido para que más de mil organizaciones sociales, de migrantes, antirracistas, antifascistas, internacionalistas, vecinales, sindicales, ecologistas, feministas, culturales y de derechos humanos hayan lanzado un manifiesto para mostrar su rechazo a la ola de violencia racista en Torre Pacheco y exigir justicia frente a los discursos de odio que la incentiva. Denuncian la deriva ascendente de agresiones racistas y xenófobas “alimentada por discursos de odio y bulos que fracturan el orden social” y exigen a las autoridades que apoyen iniciativas y proyectos de sensibilización contra el racismo y la xenofobia.
Hay muchos pueblos de la España rural que los acogen con respeto y dignidad como lo que son: personas que quieren trabajar, vivir y establecerse. Y reconocen que su llegada ha contribuido a la repoblación y al impulso social y económico
Afortunadamente, no en todos los lugares de España se trata igual a los inmigrantes. Hay muchos pueblos de la España rural, la vaciada, profunda y no tan profunda, que los acogen con respeto y dignidad como lo que son: personas que quieren trabajar, vivir y establecerse. Y reconocen que su llegada ha contribuido a la repoblación y al impulso social y económico. Muchos pueblos cuentan ahora con servicios que habían perdido: farmacia, escuela, guardería, peluquería…
Son buenos indicadores, buenas señales y destellos de esperanza.
