David Álvarez Rivas

Soy lacianiego, tierra que consiguió zafarse del vasallaje de los nobles gracias a la Carta Puebla (1270). E hijo de asturiano y leonesa (Vicente y Pilar). Soy profesor en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid y secretario académico del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación, (IUDC), en la misma Universidad. Los martes a la tarde hago de voluntario de la Escuela de Adultos San Federico (en la parroquia del mismo nombre), en la Dehesa de la Villa. En esa comunidad me han removido los valores de justicia social y enseñado a aprender del otro, por lo que me siento «cristiano del mundo». Canto desde hace 4 décadas los lunes y jueves de cada semana, en una coral, en la del Colegio de Doctores y Licenciados, cuya polifonía permite mantener cierta cordura mental. Soy cooperativista de La OSA, un supermercado sin clientes, sin dueños y sin empleados, que trata de demostrar que el capital es parte del problema. Y vocal de comunicación de la Red de Estudios del Desarrollo (REEDES), de la que fui socio fundador. He sido presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España (CONGDE), desde 2003 hasta 2006 y también lo fui de la Comisión de Seguimiento del Código de Conducta en la misma entidad. Fui director de SETEM y de SOLIDARIOS para el Desarrollo, dos ONGD que siguen tratando de transformar el mundo. Desde hace unos años, miembro de este Consejo de redacción, con lo que me siento un feliz ciudadano comprometido. La última adhesión es conseguir que Alandar pase a ser una comunidad asociativa y digital, apostando un periodismo de calidad, crítico y autosostenible.

El desarrollo humano necesita más voluntad política

La desigualdad ha aumentado en todo el mundo durante los últimos años y España no es una excepción. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante (80% en nuestro país), según datos de Oxfam Intermón. Al mismo tiempo, los organismos internacionales y ONGD dan la voz de alerta sobre un periodo sin precedentes de crisis humanitarias, con más de 20 millones de personas en riesgo de hambruna y una crisis de desplazamiento global que, en lugar de paliarse, se está exacerbando con las políticas anti refugiados de muchos países. Según Stephen O’Brien, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia (ONU), casi 129 millones de personas en el mundo están en una situación de emergencia.