Pepa Moleón

Soy pedagoga de formación y mi vida profesional la he desarrollado como funcionaria del Servicio Público de Empleo Estatal en ámbitos de Formación, Empleo y Cooperación.

Me reconozco mujer feminista y creyente; he crecido en colectivos como Somos Iglesia, Mujeres y Teología, Redes Cristianas y ahora, especialmente, en la Revuelta de Mujeres en la Iglesia.

Vivo y comparto mi fe en una pequeña parroquia de Madrid.

Actualmente soy presidenta de la Fundación Luz Casanova.

Milito en el movimiento social por un Sistema Público de Pensiones.

Me preocupa y ocupa la sociedad: la desigualdad entre géneros, clases y países.

Me preocupa y ocupa la Iglesia: la ausencia de las mujeres en la reflexión, la experiencia compartida y la toma de decisiones, así como la liturgia desvaída y des-apasionada.

Mujeres refugiadas y migrantes. El rostro femenino del Dios que está a la puerta y llama

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Tan solo con este título podíamos suponer lo que se iba a escuchar el 1 de febrero en la primera sesión del Seminario Mujeres en diálogo, organizado por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid.

Pero la ponente era Patricia Fernández, Patuca, abogada comprometida con las causas de las y los desfavorecidos, atenta a lo que sucede en la frontera sur, mujer del Evangelio desde su comunidad de San Carlos Borromeo y apasionada desde esa urgencia evangélica que penetra la importancia de lo que, día a día, se encuentra en forma de personas vulnerables… Ella supo llevarnos con una fuerza impresionante desde nuestros asientos más o menos confortables hasta las personas, nombres e historias que están llamando a nuestra puerta.

“Es necesario un ejercicio de madurez de toda la sociedad para afrontar de la mejor manera posible la muerte de los niños”

«Son los cuidados totales que deberían recibir todos los niños que padecen una enfermedad que no tiene cura. Decimos “cuidados totales” porque no solo tratan el cuerpo (los síntomas), sino que también se ocupan de los aspectos psicológicos, sociales y espirituales del niño. Estos cuidados están centrados en el paciente o, mejor dicho, en la unidad indisoluble que forma el niño con su familia. El trabajar con niños les da un carácter propio y especial, no solo por la peculiaridad de tratar con pacientes en constante cambio y crecimiento, sino que además el abanico de enfermedades que abarca es mucho más amplio que el del mundo de los adultos. No se limitan al tratamiento de síntomas al final de la vida, como piensa la mayoría de la gente (incluyendo muchos sanitarios), sino que supone un abordaje del enfermo como un “todo”. Además de ofrecer al niño y su familia los mejores cuidados para vivir la enfermedad de la manera más digna y humana posible, ayudamos también a aceptar y asumir el hecho de la muerte del niño en sus vidas. En realidad este abordaje es el que yo siempre he entendido como la “verdadera Medicina”. Muchos médicos sólo entienden la medicina como un acto curativo y con ese enfoque se pierden muchas oportunidades de ayudar a las personas. Realmente yo creo que los cuidados paliativos suponen una revolución, un cambio de enfoque o paradigma, en cierto modo una mirada hacia atrás a esa medicina más humanizada que practicaban nuestros abuelos.»

Uno de los momentos del encuentro. Foto: Pepa Moleón

El impacto de la mística en las mujeres. Experiencia, transformación y liderazgo

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El fin de semana del 14 al 16 de octubre tuvo lugar en Granada el XXI Encuentro de los grupos Mujeres y Teología 2016. Las reuniones y ponencias se desarrollaron en el Colegio del Sagrado Corazón, que puso a disposición de las participantes sus instalaciones desde una generosa complicidad con los objetivos del encuentro.

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