Diáconos y «diáconas» desordenadas

Hace unos días en un diálogo en la Cátedra Chaminade, Tomasi Ruiz Torres utilizó esta expresión para referirse al servicio y compromiso con el mundo que todo cristiano hemos adquirido desde nuestra condición de bautizados. Una diaconía que es al mismo tiempo una llamada inaplazable a vivir plenamente como laicos la participación eclesial, no para reproducir el clericalismo dominante, sino desde la circularidad de la mesa del reino y la comunidad de iguales. Con su permiso he decidido reapropiarme de esta expresión y universalizarla al máximo más allá de su sentido eclesial. Etimológicamente la palabra diákonos significa servidor, refiriéndose, en el mundo grecolatino, a quienes sirven desde el punto de vista físico, material y corporal. Lo mismo ocurría en la cultura judía en tiempos de Jesús al considerar la diaconía como servicio doméstico, realizado por esclavos, siervos y mujeres. Jesús va a referirse a sí mismo como El que sirve (Mt 20,28)

En el contexto de un mundo dominado por la ley del más fuerte, la meritocracia, la crisis de los cuidados y el desprecio de los últimos y últimas, el servicio está absolutamente desprestigiado y su significado “manipulado” y convertido en numerosas ocasiones en servilismo acrítico. Sin embargo, en esta guerra contra la vida en la que como civilización estamos inmersos, el planeta y la humanidad sólo podrán salvarse por la interdependencia, el servicio y la solidaridad. Por eso, en el actual orden global que vivimos se hacen imprescindibles diáconas y diaconisas que “desordenen“ el mundo, que sub-viertan los valores impuestos por el capitalismo y el patriarcado: racista, clasista, machista , heteronormativo  y colonial, y su capacidad de colonizar conciencias.

Necesitamos diáconos y “diáconas” que se apunten a anteponer el valor de lo comunitario y la construcción de un nosotras cada vez más amplio e inclusivo, que rompa con las crueles consecuencias del individualismo, la indiferencia, los clubes privados y los derechos de admisión.  Mujeres, hombres y otras identidades no binarias, que no se conformen con el esto es lo que hay, sino que desde la inteligencia colectiva y el poder de construir sueños de bien vivir agujereen los infiernos humanos y gesten espacios habitables donde la vida merezca la alegría y el sentido de ser vivida y no sea una pesadilla para nadie. Diáconos y “diáconas” desordenadas para quienes las personas sean más importantes que los mercados, los intereses bancarios y sus letras pequeñas. Personas que no pretendan convencer, sino persuadir, de que es posible vivir de otra manera, que los y las diferentes no son un problema sino una oportunidad y que ser inmigrante es ser un igual a mí en dignidad y en derechos. Diáconos y “diáconas” desordenadas, desobedientes a las consignas del sistema y obedientes al Evangelio, que anteponen la ley del amor a la legalidad injusta, al miedo, o a la sospecha; que apuestan incansablemente el respeto y la no violencia activa frente al enfrentamiento y  la polarización social que enturbia la convivencia. Personas que desde el cada día se van haciendo expertas en levantar puentes, en lugar de muros y generar cultura del encuentro en nuestros barrios y en la vida pública, frente a los discursos del odio y el racismo que se va extendiendo como un tumor maligno en nuestros ambientes.

 ¿Nos apuntamos a este nuevo ministerio “desordenado”? 

Autoría

  • Pepa Torres

    Teóloga y religiosa Apostólica del Sagrado Corazón de Jesús, vive en una comunidad intercongregacional en el madrileño barrio de Lavapiés. Allí apoya los movimientos sociales y la defensa de los derechos humanos, especialmente desde la Red Interlavapiés. Escribe en alandar la sección "Hay vida más allá de la crisis".

1 comentario en «Diáconos y «diáconas» desordenadas»

  1. Me parece una revistas, muy interesante. Allá por los años ochenta ya me gustaba sus artículo y siempre que podia’ bajaba a la librerías del seminario de Madrid a por ella.
    Espero que estéis muchos años dando a conocer otro estilo de comunicación. Gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *