Un cura gótico

Santiago García Díez, un cura madrileño muy ingenioso, ya fallecido, contaba que su iniciación al trabajo pastoral había tenido lugar como coadjutor en una parroquia de Alcalá. De cuando en cuando proponía al párroco alguna acción y éste solía contestar: Sí, sí, muy bien, hazlo; no vale para nada, pero tú hazlo.

Santiago afirmaba que esa mezcla de escepticismo y de realismo le habían ayudado siempre.

He recordado esta historia cuando me propongo escribir una columna que -sin duda- no valdrá para nada pero que voy a redactar de todos modos.

Hace justamente un año publiqué en este mismo espacio la siguiente historia: en la calle Lira de Madrid hay una parroquia -Nuestra Señora de la Estrella- situada en el bajo de una casa de vecinos. Hace más o menos un año cambió de párroco y llegó César Donaire, de la familia los “kikos”. En vez de esperar a ir tomando el pulso a la comunidad y, poco a poco, emprender las medidas que considerase necesarias, empezó enseguida a cambiar muchas cosas. Entre esas modificaciones se planteó colocar en la fachada cuatros arcos ojivales.

Hace ya muchos años publiqué en Vida Nueva un pliego titulado “Dios busca piso”, en el que analizaba el simbolismo de los diversos estilos de templo -el modelo basilical, el románico, el gótico, el renacentista…- para concluir que el simbolismo de los nuevos templos debería ser la austeridad, la sencillez, la inserción en el entorno.

No es que el bajo de una casa sea el lugar ideal pero, ciertamente, es mejor dejarlo como está que añadirle cuatro arcos góticos para que, supuestamente, se parezca más a una iglesia.

A la vista de todo ello monté una pequeña campaña. Escribí el artículo citado, lo mandé al cura en cuestión que, naturalmente, no me contestó, a la comunidad de propietarios y al vicario de la zona.  Este último me reprochó que me quisiera convertir en juez de otros. Con la confusión que se está dando en el mundo judicial, el vicario se equivocaba: ojalá hubiera podido convertirme en juez y dictar un auto prohibiendo los arcos.

No, mi papel era de fiscal que denunciaba en primer lugar ese complejo de nuevos ricos de algunos curas que no paran de hacer obras para ponerse al nivel de los antiguos y que no atienden a razones. Porque es el caso que hace unos días pasé por esa zona y me acerqué a la parroquia en cuestión. Allí seguía, un año después, el proyecto de la “gotificación” de la fachada.

A la vez advertí que había tenido lugar algún cambio más, como el suntuoso sillón para acoger al cura mientras en la eucaristía se leen las lecturas. Me di cuenta de que en ese contexto no bastaba una silla o un pequeño sillón. Se trataba de acomodar unas nalgas sacerdotales, ahí es nada, y eso requería un asiento bien especial.

Pero escribiendo escribiendo advierto que no he abordado el criterio directamente evangélico. Jesús dijo que Dios quería misericordia y no sacrificios ni holocaustos y san Ireneo formuló su repetida frase de que la gloria de Dios es que el hombre viva. Así pues, en una parroquia todo lo que no sea estrictamente necesario para su funcionamiento debe ir a los pobres que son, como formuló González Faus, los vicarios de Cristo. Ante eso no juegan los criterios del párroco ni del vicario ni el de nadie. Es la palabra de Dios proclamada por Jesús.

Pero estoy seguro de que, en esta Iglesia tan contradictoria, tenía razón el párroco de Alcalá:  Tú hazlo, hazlo; no vale para nada, pero tú hazlo.

Pues en efecto, aquí queda hecho, aunque el cura gótico acabe saliéndose con la suya.

Autoría

  • Carlos F. Barberá

    Nací el año antes de la guerra y en esta larga vida he tenido mucha suerte y hecho muchas cosas. He sido párroco, laborterapeuta, traductor, director de revistas, autor de libros, presidente de una ONG, dibujante de cómics, pintor a ratos... Todo a pequeña escala: parroquias pequeñas, revistas pequeñas, libros pequeños, cómics pequeños, cuadros pequeños, una ONG pequeña... He oído que de los pequeños es el reino de los cielos. Como resumen y copiando a Eugenio d'Ors: Mucho me será perdonado porque me he divertido mucho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *