Pues ya tenemos aquí una nueva Jornada Mundial por el Trabajo Decente, como cada 7 de octubre. Y este año viene de la mano de una muy buena noticia para muchos trabajadores y trabajadoras de este país: El Gobierno ha aprobado la extensión de los ERTE tras lograr el respaldo de empresarios y sindicatos, que incluyen ayudas a la cotización de las empresas de hasta el 100% en algunos casos.

Por Manolo Copé @manocope

En estos tiempos de incertidumbre laboral para tantas personas, esta noticia se esperaba como agua de mayo para el futuro cercano de tantas familias trabajadoras que han visto mermar sus ingresos y que miran de reojo los avatares de la situación actual.

Las crisis como la que estamos atravesando suelen poner de relieve las debilidades estructurales del Estado de bienestar en nuestro país. Y una de las vías de solución, a nivel mundial, es precisamente el avance hacia trabajos decentes, que posibilite salarios dignos y condiciones de trabajo justas. Pero es que además este tiempo nos está sirviendo para ser más conscientes de la posibilidad real de consumir menos y mejor y nos hace poner en valor los empleos menos valorados económica y socialmente, pero que son los que sostienen la vida y los cuidados. Demasiados empleos considerados esenciales siguen manteniendo condiciones laborales tan precarias que algunas veces rozan la vulneración de derechos elementales y constatan la imposibilidad del sostenimiento de la vida. Esto está suponiendo que multitudes se vean abocadas a acudir a los servicios sociales colapsados y totalmente desbordados y a la ayuda vecinal para poder subsistir. Redes de solidaridad, donde no han llegado las administraciones. Mucha gente se ha movido por el bien común, experiencias concretas de unidad en la adversidad, de solidaridad y apoyo común.

Cuando nos movemos somos capaces de casi todo. Y este año, por sexto año consecutivo, las organizaciones que integran la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) es lo que nos piden, que nos movamos por el trabajo decente.

Nos recuerdan que necesitamos movernos en comunidad, aunar esfuerzos, buscar apoyos y seguir reclamando un trabajo decente y de justicia social que haga oír nuestra voz en nuestros barrios, ante las organizaciones sindicales y en las instituciones de gobierno.

Ante estas situaciones necesitamos alzar la voz, pelear y luchar cada vez con más fuerza para que el trabajo decente sea posible, necesitamos una esperanza que nos permita ver el horizonte a través de estas situaciones, muchas veces sangrantes, que padecen las personas en el mundo del trabajo. Así que toca moverse. No esperar que otros se muevan. Tú y yo tenemos nuestra parte de responsabilidad y nos toca movernos. Porque moverse nos humaniza.

Desde la iniciativa nos recuerdan con palabras de Pablo VI: “Para la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio…, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio…”

Y para más información puedes echar un ojo a su web https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/