Es más grande

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Ya se han celebrado las elecciones. Ya ha llegado “el cambio” que muchas personas esperaban. Sin embargo, todavía no se notan los cambios y las bolsas siguen bajando, las primas de riesgo, subiendo y el empleo por los suelos. La democracia electoral, de momento, no ha sido capaz de hacer mejorar la situación.

Sin embargo, las pasadas elecciones sí han sido capaces de evidenciar cómo nuestro sistema democrático y, sobre todo, nuestra ley electoral, están obsoletos. La diferencia entre que un partido pierda o que el mismo partido tenga mayoría absoluta estriba en poco menos de quinientos mil votos. Y, en cambio, partidos que han sido votados por más de doscientas mil personas no obtienen ninguna representación parlamentaria.

La falta de pluralidad y la injusticia del sistema que denunciaba el 15M se han puesto más aún en evidencia con los comicios generales.
Nos hace falta democracia real pero, aún más allá, nos hace falta comunión. Tal y como se entresaca de las páginas de este número de alandar, es necesario abrazar la pluralidad, crear sistemas donde todo el mundo pueda tener voz, sentirse representado. Ese ha sido el sueño de la reciente Asamblea de Redes Cristianas, que relatamos en las páginas de esta revista.

Además, varias experiencias de voluntariado que aparecen a lo largo de este número nos recuerdan la importancia de “sentir con” y “vivir con”, verbos que son la esencia de lo comunitario. Es necesario ampliar el sentimiento de comunidad –vecinal, local, regional y mundial–, para que asumamos como propios los problemas y los sufrimientos de los demás, para que luchemos por ellos como si fueran nuestros. Porque, como bien nos recuerda una carta de las Carmelitas de la Caridad Vedruna, que publicamos este mes, “la comunión es mucho más grande que la democracia”.

Sea ese anhelo de Comunión Real Ya nuestro deseo para estas Navidades.

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