La igualdad sigue ausente

Resulta sorprendente que en pleno siglo XXI en muchos países del mundo -no en todos- tengamos en el calendario la fecha del 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, al preguntarnos por las causas de ese recordatorio y hallar la afirmación, tan increíble como cierta, que en ningún país del mundo se ha logrado la igualdad entre hombres y mujeres empezamos a introducirnos en una realidad compleja que acompaña a la Humanidad desde el principio de los tiempos.

Actualmente, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres y las niñas siguen siendo víctimas de múltiples formas de discriminación de género, edad, clase, etnia, raza, por situación de discapacidad, orientación sexual o situación migratoria. Ellas sufren con mayor intensidad las consecuencias de los movimientos migratorios y los desplazamientos, así como los desastres (no tan) naturales y las guerras. Sin olvidar la discriminación que suponen los trabajos de cuidados -no remunerados- a los que las mujeres dedican tres veces más tiempo que los hombres. En pocas palabras, la discriminación de las mujeres genera pobreza -la mayor parte de las personas pobres son mujeres- y la pobreza conduce a la desigualdad.

Las leyes discriminatorias, la austeridad fiscal que se traduce en deterioro de los servicios públicos y las dificultades de acceso a innovaciones técnicas, como las digitales, son algunas de las causas que agrandan las brechas de género, como se afirma en el PNUD. Precisamente, este año, desde Naciones Unidas se nos propone como tema de reflexión, para el día 8 de marzo, los efectos que la brecha digital de género supone en el aumento de las desigualdades sociales y económicas. Según datos del PNUD, los hombres tienen un 21% más de probabilidades de tener acceso a Internet que las mujeres y llega hasta el 52% en los países menos adelantados.

Asimismo, es necesario poner de relieve la importancia de proteger los derechos de las mujeres y las niñas en los espacios digitales abordando la violencia de género, no solo en tales espacios sino también a través de las nuevas tecnologías. El 38% de las mujeres ha sido víctima de violencia digital.

Desde Alandar ponemos también nuestra atención en las desigualdades existentes en la Iglesia católica y la campaña de sensibilización y denuncia que lleva a cabo la Revuelta de Mujeres en la Iglesia bajo el lema “Caminamos juntas por la igualdad y la dignidad” que, un año más, en estos días realizan concentraciones y se movilizan por toda la geografía española reivindicando los derechos que la jerarquía eclesial niega a las mujeres.

En el Día Internacional de la Mujer recordamos a mujeres como artífices de la historia, tanto en el anonimato como en causas extraordinarias porque todas ellas, de una u otra forma, nos han dejado y siguen dejando su impronta que el 8 de marzo evocamos, al igual que su valentía a la hora de defender el principio de igualdad establecido en el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

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