Objeción (insumisión) fiscal

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Todos los años por estas fechas pienso si debería dedicar mi columna a la objeción fiscal. Justo cuando la Agencia Tributaria española abre su campaña de la Renta me planteo la reflexión sobre si es éticamente lícito o no pagar el porcentaje de impuestos que los Presupuestos Generales del Estado dedican a los gastos que considero que están en contra de mis creencias más arraigadas y de mis más profundos valores. Me refiero, pues la propuesta hasta ahora ha sido esta, a desviar el porcentaje correspondiente a gasto militar (un 12% más o menos) hacia aquellas organizaciones y personas que trabajan en pro de la paz. El mecanismo es sencillo: si la declaración sale a pagar, descuentas de la cuota final el tanto por ciento que el Estado quiere dedicar a gasto militar, lo ingresas en una entidad y junto a tu declaración de la renta presentas el justificante de que no te has quedado el dinero sino que se lo has dado a alguna organización que sí trabaja de forma alineada contigo y tu forma de pensar. Si te sale a devolver es un poco más complicado porque debes buscar la manera de que te devuelvan más: tanto como el susodicho porcentaje… y luego vuelta a ingresar y justificar el uso del dinero de manera positiva. Más información, con propuestas concretas, formas de hacerlo, etc. podéis encontrarla entre otras páginas en la de Ecologistas en Acción http://www.ecologistasenaccion.org/article5092.html?artpage=4-5#outil_sommaire_3

Sin embargo, este año mi reflexión es algo distinta y va más allá, mucho más allá. El pasado 25 de marzo el Gobierno presento su propuesta de Presupuestos Generales para 2012 y ya no solo es que los gastos en defensa se mantengan casi sin modificación (apenas un 2´4% de reducción exclusivamente, además en la partida de personal). Es que los gastos que a mí me parecen básicos –sanidad, educación, ciencia e investigación, atención a la exclusión y dependencia, cooperación internacional al desarrollo…- se han visto drásticamente reducidos: de un 6´8% menos para sanidad a un 65’4% menos para cooperación al desarrollo, pasando por reducciones de hasta un 25% en investigación, por ejemplo. El gasto social se reduce en 8.000 millones de euros y cuando escribo estas líneas se acaba de anunciar un nuevo recorte de otros 10.000 en sanidad y educación. Y, por si fuera poco, el modelo de construcción de infraestructuras, basado fundamentalmente en nuevas autopistas (de pago) y líneas de Alta Velocidad Ferroviaria tampoco se ve viable. No habrá nuevas inversiones para nuevos proyectos (¡con lo que yo llevo soñado por una línea de cercanías en mi pueblo!) y las concesionarias de autopistas de pago exigen (sí, habéis leído bien, exigen) al Gobierno que les compense las pérdidas por los malos cálculos del número de automóviles que deberían usarlas para que saliera rentable.

Hacienda somos todos decía aquella campaña de finales de los 80. Hacienda somos todos pero, si durante algunos años has defraudado y mucho, ahora se abre un periodo, dicen que excepcional, para que regularices tu situación y, si no cumpliste en su momento, ahora te perdonan con tal de que confieses, te arrepientas y tengas propósito de la enmienda prometiendo ser buen chico (o chica).

Soy un firme defensor de lo público. No tengo seguro sanitario privado y siempre me he tratado de mis males en la sanidad pública. Mis hijos van a un colegio público, del cual soy además miembro de un AMPA que considera prioritaria la defensa del modelo educativo que tenemos. Suelo huir de las carreteras de peaje y trato de usar al máximo las posibilidades de transporte público que tengo a mi disposición. Siempre pago mis impuestos y además defiendo que se paguen como una obligación cívica que nos beneficia a todos. Suelo pedir facturas con IVA a sabiendas de que me sube el precio del servicio que me prestan y viendo la cara de disgusto de quien me la debe hacer… Y, si embargo, este año me cuestiono muy mucho para qué pagar impuestos si no hay donde invertirlos, donde gastarlos. Bueno, hay gastos que no sufren tales recortes: militares, sueldos de políticos y altos cargos (más allá de un somero maquillaje reductor)… Recuerdo de otros tiempos aquello de Gastos militares para birras en los bares. Hoy habría que inventarse una nueva consigna, un nuevo grito. Lo que está claro es que mis impuestos no parece que se vayan a usar en aquello que creo importante y necesario. Siempre he pensado que, entre mis responsabilidades ineludibles como ciudadano estaba el pagar religiosamente (¡menudo calificactivo!) todos los meses de junio mi contribución a la construcción de un país y una sociedad. En la facultad me enseñaron que los impuestos son un instrumento de redistribución de la riqueza. Ahora veo que esa redistribución no es justa, no es equitativa, no es inclusiva.
Dejo a la imaginación del lector qué hare este año con mi declaración de la renta….

P.d.1.- La entrada Insumision Fiscal en Google genera 135.000 resultados.

P.d.2.- El otro tema que tenía previsto para este mes era el 1er cumpleaños del 15-M, ahora que además se cumplen 20 años de otra acampada… la del 0´7.

P.d.3.- Feliz Pascua (aunque cuando la recibas ya estemos en mayo).
ballesteros@cee.upcomillas.es

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