Se acabó el silencio

Todavia están frescos los ecos del Congreso de Teología que se ha celebrado en Madrid, del jueves 8 hasta ayer domingo que acabamos con la celebración de la Eucaristía.

Mil personas nos juntamos. Llegadas de todas partes de España y convocadas por Jesús de Nazaret. ¡Una verdadera gozada!

Han sido días de encuentro, celebración, compartir, escuchar, aprender, animar… El Congreso celebraba su 30 aniversario y por lo que hemos vivido en estos días creo que podremos celebrar unos cuantos más.

Además de las caras conocidas, este año se veían algunas caras nuevas, incluso jóvenes que rebajaban algo la media del Congreso. ¡Una gozada!

En el mensaje final, (se puede leer en www.redescristianas.net), leído en la Eucaristia nos decian, recogiendo lo que se habia repetido a lo largo de los días: «Se ha acabado el tiempo de los silencios».

Pues a mi me pareció que este era un buen momento para comenzar este Blog, para empezar a compartir y hablar de todo aquello que muchas veces callamos, callo, o sólo hablo con los más cercanos.

Espero no aburrir demasiado. Y sobre todo lo que espero es que mis reflexiones y lo que publique aquí, le pueda ayudar a alguien, como a mí me ayuda tantas veces leer y escuchar a otras y otros.

Un buen amigo, Pedro Poveda, decía «creer bien y enmudecer no es posible». Es otra forma de decir que se acabó el silencio, vamos a, desde la fe, anunciar y denunciar, porque «creer e enmudecer no es posible».

Yo les animo también a que compartan sus reflexiones y sus vidas. alandar es un buen «púlpito».

Autoría

  • Charo Mármol

    En 1953 en Cuba un grupo armado revolucionario liderado por Fidel Castro ataca el cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Fue un intento fallido para derrocar al dictador. Ese mismo año en la URSS muere Stalin y, en Inglaterra, Isabel II es coronada Reina. Además nací yo. Fue en Murcia, pero enseguida me acogió la capital del Reino, Madrid. Ya madurita empecé a viajar por los países del Sur y desde entonces me considero ciudadana del mundo. Un mundo en el que me gustaría que reinase la paz, la justicia y la igualdad. Y a esto he dedicado la mayor parte de mi vida: a trabajar por el Reino de Jesús aquí y ahora.

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