Cuando hablar cuesta la vida

movimientos1-8.jpgEn el mes de mayo pasado ocurrió un suceso en Oaxaca, México, del que pocos medios de comunicación en España se hicieron eco. Desde alandar queremos recoger el testimonio de esta mujer luchadora por los derechos humanos, así como el trabajo de aquéllos que exponen su vida por dar a conocer la verdad. Reproducimos lo que desde SERPAL enviaron.

Al menos dos de los componentes de la caravana humanitaria que pretendía llevar ayuda a indígenas Triqui, resultaron muertos por los disparos efectuados con armas automáticas por un grupo paramilitar que al parecer responde al gobernador del estado de Oaxaca, Ulises Ruiz. El grupo, integrado por medio centenar de cooperantes, entre ellos miembros de organizaciones internacionales y periodistas, intentaba repartir ropa y alimentos entre los pobladores de San Juan de Copala, municipio autónomo que se encuentra hostigado y cercado por elementos armados.

Los partes oficiales constatan que en el lugar, denominado La Sabana, fueron recogidos los cuerpos sin vida de Beatriz Cariño, directora de la ONG Cactus e integrante del Equipo Nacional de Coordinación de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y el del observador de Derechos Humanos finlandés Tyri Antero Jaakkola. Ambos fueron alcanzados por los disparos de los paramilitares. Resultó herida por arma de fuego Mónica Citlali Santiago Ortiz, que fue trasladada por una ambulancia de la Cruz Roja al hospital rural de Santiago Juxtlahuaca. La ambulancia también fue baleada por los mismos paramilitares. Entre los desaparecidos figuran Erika Ramírez y David Cilia, reportera y fotógrafo de la revista “Contralínea”.

La Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos (Amap) denunció que la una organización vinculada con el PRI denominada Unidad por el Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT ) es la responsable del ataque. David Castillo, miembro de la ONG Cactus y sobreviviente de la emboscada, indicó que la caravana viajaba por malas carreteras, a través de montañas, y que llegaron a un lugar donde una barricada con rocas obligaba a los vehículos a salirse de la calzada, momento en el cual se produjeron los disparos desde zonas elevadas del lugar. Ana Lilia Pérez, periodista de la revista «Contralínea» indicó que dos de sus colegas que acompañaban la caravana humanitaria permanecen desaparecidos desde el momento del ataque. Esa caravana estaba formada por miembros del colectivo Vocal, del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos ( CACTUS ), de la Red de Radios y Comunicadores Indígenas del Sudeste Mexicano, por maestros y por concejales de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO ). Acompañaba a un grupo de observadores internacionales de los derechos humanos de Italia, Bélgica, Finlandia y Alemania que pretendía constatar las violaciones a los derechos humanos de la comunidad indígena Triquis.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos en México exigió que el gobierno federal informe sobre los hechos, garantice la atención a los heridos y encuentre a los desaparecidos. También solicita una intervención concreta e inmediata para hacer frente a la situación en San Juan Copala y se garantice la protección a los defensores de los derechos humanos.

Por su parte la FRENADESO (Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales ) condenó « el asesinato de Bety Cariño, gran luchadora social de Oaxaca que participó activamente en el congreso constitutivo de esa entidad realizado en Panamá en el año 2007 «. Y añade: «recordamos las palabras que dirigió en nuestro Congreso, motivándonos a la lucha y expresando con claridad la situación de impunidad, de injusticia, intolerancia y de violencia institucional que sufre el pueblo de Oaxaca y de la que hoy ella ha sido víctima.»

Militarización e impunidad

Este nuevo acontecimiento de violencia, es intencionalmente mimetizado desde el gobierno y por medios de comunicación con las acciones de lo que denominan «crimen organizado», o la brutal ingerencia de los sicarios ligados con el narcotráfico en Ciudad Juárez y en otros estados del país. Pero en realidad, estos hechos forman parte de las operaciones represivas que intentan anular las acciones legales y pacíficas organizadas por entidades de la sociedad civil. Sin excepción, los conflictos sociales no encuentran cauces de negociación y suelen ser tratados como «asuntos de orden público». Chiapas, Atenco y Oaxaca son ejemplos de cómo el poder criminaliza a los opositores y les reprime con violencia desmedida con la intención de paralizar por el miedo cualquier tipo de protesta social.

Beatriz Cariño, luchadora asesinada

Las balas de los paramilitares, terminaron con la vida de Beatriz Cariño, una luchadora social que desde hace años se presentaba incansable en las distintas actividades en favor de los pueblos indígenas, de los campesinos, en defensa de los derechos humanos. También formaba parte de la Red Mexicana de Afectados por la Minería y en tal carácter había participado el 3 de diciembre del año pasado en un acto realizado frente a la embajada de Canadá en México. Era un acto de homenaje a Mariano Abarca, líder opositor contra la empresa minera canadiense Blackfire, asesinado días antes por sicarios en el estado de Chiapas. En aquel entonces, en un vibrante discurso, Betty Cariño ratificó su compromiso afirmando: «en la medida que ellos sigan apostando por la muerte, nosotros seguiremos apostando por la vida«.

Dijo ese día esta valiente mujer: «estamos aquí para decirles a estas grandes empresas transnacionales, para decirles a estos malos gobiernos que están mal representando a sus pueblos, que no vamos a permitir que esto siga pasando. Que no vamos a permitir que la vida de nuestras hermanas y nuestros hermanos siga en juego. Es necesario, como bien decía Mariano (Mariano Abarca, el activista asesinado en Chiapas), que vayamos trabajando juntos desde diferentes grupos, desde diferentes frentes, desde diferentes organizaciones, desde diferentes ideas para poder construir esta gran articulación que detenga a este gran monstruo transnacional que viene avanzando sobre nuestros pueblos indígenas, que viene avanzando sobre nuestra cultura, que viene avanzando sobre nuestra identidad. Es necesario, hermanos y hermanas, que demos fin a toda esta situación. Que levantemos la voz y que sepan estos malos gobiernos que nos tienen miedo porque no les tenemos miedo, que siempre hemos estado parados frente a ellos, con la cara en alto, porque somos gente que trabaja, gente que lucha todos los días para llevar el pan a la boca. Somos gente sencilla, somos gente pobre y somos gente campesina«.

Más información: www.serpal.info

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