Encuentro en la noche

GetAttachment6.jpgSomos una Asociación: “ENCUENTRO EN LA NOCHE” a quienes duele, indigna y desborda la situación de precariedad que viven mujeres africanas y latinas, transexuales y del éste, la mayoría de las cuales no tienen otra alternativa de subsistencia que la prostitución en la calle.

No tenemos más recursos que nuestra sensibilidad, valoración, cercanía entrañable, e indignación ante la hipocresía de nuestra sociedad y los sistemas que las quieren invisibilizar, barrer cual si fueran basura, pero… para seguir utilizándolas y lucrándose de ellas.

Vamos teniendo muy claro que el objetivo social, gubernamental y político es quitarlas de la calle de donde trabajan; no importa si van a otro lugar, si van a pisos, clubes, etc, etc.
Si lo que viven en la calle: abusos, vejaciones… lo viven oculto, es su problema. ¿A quién interesan sus vidas, sus familias, sus países?

Somos “nadie”

Duele que la sociedad se indigne por “ver” prostitutas y no lo haga igual ante los prostitutos, se queda tranquila si están… no quiere verlos.
Dicen que estorban a sus negocios, o que escandalizan a sus hijos. ¿No será escándalo para sus hijos, y para todos, los “atropellos”, violencias, competitividades e injusticias que vivimos con total normalidad?
Somos conscientes de que, en esta realidad, tenemos un nexo común con ellas: la impotencia. Ellas y nosotros somos “NADIE”.

Pero “ nadie” con la fuerza del cariño, la acogida, por ambas partes, el deseo de que no sólo perciban desprecio o utilización que las cosifica, sino que les brindemos la oportunidad de sentirse y de sentirnos PERSONAS, respetadas, valoradas, queridas y con derecho a acoger o rechazar trato, amistad, ayuda…

Siempre a la escucha de sus posibles necesidades o demandas por si en algo les podemos aportar ayuda, compañía o ánimo.
Valoramos y respetamos sus decisiones, aún siendo opuestas a nuestro parecer.

El tiempo que pasamos en el Polígono de Villaverde Alto, en La Casa de Campo… pertenece a lo que alguien llama “tiempo in-útil”, es decir: un tiempo que no cuenta, no es comerciable, ni eficaz, es puramente “gratuíto”, no cotizable, pero, para nosotros tiempo lleno de valor y sentido.

Diez años

Aunque también, ante la precariedad de medios, y en las condiciones en que se desenvuelve nuestro trabajo, constatamos que las cosas han cambiado mucho. En diez años que dura ya nuestra “aventura”, sigue habiendo mujeres que conocimos en la fase primera, a las que no se les ha dado la posibilidad de dar un giro a su vida. Siguen ahí, no ha habido ningún cambio esperanzado a una situación que creyeron pasajera. Esto hace que en nosotros surjan muchos interrogantes: ¿valen la pena los fríos, el incordio…, les sirve a ellas? Bueno: pues… ¡Ahí estamos, por si…SÍ!

La relación con transexuales creemos que nos ha aportado una riqueza en la comprensión del ser persona, que transciende bipolaridades de sexo, género…etc. Nos ha brindado otra dimensión de la persona más amplia y valiosa.

Con las africanas el idioma es una barrera. Cuesta más la relación, aunque se suple con la ternura, la tenacidad paciente…estando ahí. Cuando te necesitan estás y… bueno… ¡vale!.

¿POR QUÉ HACEIS ESTO?…Nos preguntan de vez en cuando, ¿qué os motiva a ello?…
La respuesta no se hace esperar:

Porque están ahí. Porque son personas con derecho a dignidad, trato humano y condiciones de vida mínimamente digna como cualquiera. Porque el ignorarlas y despreciarlas socialmente hace que ellas mismas se infravaloren y hasta se desprecien.
Porque esta sociedad y el mundo que estamos construyendo con muros de protección y zanjas insolidarias dejando fuera a tanta gente nos preocupa, afecta y cuestiona.
Porque llegan muy jóvenes, con mucho miedo, aunque con mucho coraje.
Por si podemos suavizar sus dificultades; por si podemos facilitarles que no pierdan totalmente la confianza en el ser humano.
Porque queremos estar y ser cercanos a esa realidad en la que abunda:

Miedo y coraje; energía y fragilidad; lucha por la supervivencia, alegría de vivir; esfuerzo por una vida mejor para ellas y sus familias.
Porque nuestra fe abre nuestros ojos, nuestros brazos y nuestro ser a todo semejante y más a este grito de vida amenazada que tenemos tan cerca y visible y que es parte de nosotros mismos. Esta vivencia nos facilita comprender que Jesús al verlas, y vernos, dijera que ellas nos precederían en el Reino, y esto…NOS ALEGRA.

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