Existe otra manera de hacer finanzas… sacad el dinero de bancos que no os convencen

Eduardo Martín Ruano acaba de recibir el Premio Arcadi Oliveres por su trabajo sobre cómo enseñar finanzas éticas en la enseñanza secundaria. Él, economista que trabaja actualmente como profesor, quiere que los alumnos sepan que existen las finanzas éticas y que hay otra manera de abordar la economía.

Eduardo Martín Ruano, ganador del Premio Arcadi Oliveres.

Pregunta.– Cuéntanos, en esencia, en qué consiste tu propuesta, la que ha recibido el premio…

Respuesta.- Pretende mejorar la competencia financiera del alumnado en general y de las materias de economía, en particular. Lo hago desde un enfoque social que se enmarca en las finanzas éticas y alternativas. Propone el diseño y la creación de una Moneda Social y Complementaria (MSC) en las aulas de 4º ESO y 1º Bachillerato, y su posterior implementación en todo el centro educativo en el que se lleve a cabo.

Se comenzaría con un trabajo en las aulas donde el alumnado decide qué tipo de moneda utilizar, nombre, soporte de pago, etc. Cada persona entrará a la «comunidad de la moneda» con una cantidad, que deberá utilizar, pues existe una característica crucial de estas monedas que es la oxidación. Se refiere a una penalización por mantener la moneda inmóvil y acumularla con el objetivo de que se intercambie y se pueda conseguir la «riqueza» que queremos potenciar.

El objetivo es utilizar la moneda como una herramienta pedagógica que sirva de hilo conductor para comprender el valor del dinero, su creación, así como sus características. Además, tiene una amplia dimensión comunitaria que invita a la participación y la dinamización de la vida del centro, pues sería ideal que pudiera servir de intercambio en el centro educativo.

Su diseño e implantación se centran en el aprendizaje competencial, la construcción de conocimiento, la participación comunitaria y pretende ser una manera de potenciar la identidad y el sentido de pertenencia de los centros educativos a los barrios en los que se encuentran.

P.– Es una propuesta innovadora, lo que significa que la economía se enseña hoy de otro modo…

R.- Todo depende de quién la enseñe, y entre los docentes de economía hay propuestas muy interesantes y proyectos que buscan acercar la disciplina con rigor y actualidad de una manera atractiva.

Ahora bien, la propuesta de la moneda trasciende el aula y se sitúa como una herramienta al servicio de toda la comunidad educativa, y ahí es donde entra la novedad. Abrir las puertas de nuestras clases y materias. Dedicar tiempo a trabajar con otros y otras cuesta más porque requiere mucha implicación y responsabilidad, pero para mí el aprendizaje es el doble y merece la pena intentarlo.

P.- Suena a contradicción en sí misma, finanzas y ética no parecen ir de la mano…

R.- Decía Arcadi Oliveres que sonaba inverosímil porque nunca habían ido juntas y una palabra anulaba el sentido de la otra, lo que se conoce como un oxímoron. Pero luego añadía que para tener dosis de esperanzas había que saber qué estos bancos y estas finanzas existían y se sostenían en el tiempo.

En las finanzas éticas se imponen varias condiciones: no especular en bolsa, tener condicionantes negativos (sitios donde no se puede invertir, como la industria de armas) y positivos (sitios donde se debe invertir, como la protección del medio ambiente). Así se cumple el objetivo de las finanzas: la intermediación y conexión entre las personas que necesitan financiación para llevar a cabo su actividad, y las que disponen de ella. Y además, bajo una ética humana y social.

P.- El que el mundo financiero pueda funcionar de otro modo parece imposible. Lo que se nos dice es que hay leyes inexorables, como la de garantizar las ganancias de los bancos porque si no el sistema hace «crack«

R.- Ahora que estamos viviendo tiempos convulsos, tras la pandemia, con una guerra en nuestro continente que ha desencadenado una crisis en el ámbito energético, inflación… en el 2022 los beneficios de la banca han aumentado cerca de un 50%.  Los ganadores siguen siendo los mismos, pero esta vez (a diferencia con el 2008) las políticas económicas se han centrado en atajar esa situación y ofrecer una seguridad a la población mediante impuestos, ayudas, etc. Por esto, los efectos de esta crisis no son tan dramáticos.

¿Y si tuviéramos una banca con unos beneficios normales? ¿Y si además una parte de esa banca tomara las decisiones que queramos sus clientes? Pues entonces el sistema financiero funcionaría de otro modo. El resto, son historias para no dormir.

P.– Los economistas habláis de alfabetizar a la sociedad en materia financiera, para estar más precavidos de un lado y conocer mejor cómo funcionan las finanzas que tanto nos incumben. ¿Qué tenemos que saber sí o sí sobre el funcionamiento del sistema y lo que nos toca hacer?

R.- Que no somos agentes pasivos, sino activos. Nuestro dinero tiene que servir para proyectos social y medioambientalmente positivos, no para especular y financiar guerras o empresas que vulneran derechos. No se puede permitir que descarten a las personas mayores, a las zonas rurales, a los colectivos más desfavorecidos…

Está en nuestra mano exigirlo. Existe otra manera de hacer finanzas, buscadlas en vuestra región, sacad el dinero de bancos que no os convencen, asociaos a otros y empezad a decidir para qué queréis que se utilice vuestro dinero.

P.– ¿De dónde saca un economista como tú esta idea de las finanzas éticas?
R.- Por mi participación en espacios comunitarios y sociales, principalmente en mi asociación Juventud Estudiante Católica (JEC), que ha sembrado en mí otra manera de estudiar y de ser profesional y me ha puesto en camino para descubrir alternativas en mi disciplina más justas y humanas.

P.-¿Es lo cristiano significativo en el ámbito social? Mucha gente no lo percibe así…
R.- Lo es en el ámbito asistencial y en lo social hay mucha presencia de personas cristianas comprometidas, precisamente porque les mueve algo más que el dinero o el ayudar. Lo cristiano va más allá de la Iglesia, va de vivir como dice el Evangelio y eso es significativo para todas las personas, aunque no crean en Dios.

P.- Danos un consejo final, como consumidores, relacionado con las finanzas éticas…

R.- Que consumamos, pero que no nos dejemos cegar por las luces, y sepamos que nuestro poder como agentes económicos es más grande de lo que creemos. Hay muchas maneras de hacerlo, solo hay que saber mirar. Ni a nosotros ni a nuestro planeta les vienen bien más excesos. No tenemos mucho tiempo, pero lo vamos a conseguir, en comunidad.

Autoría

  • Lala Franco

    Alandar me permite hacer una de las cosas que mas me gustan como periodista: entrevistar a esas personas que son la sal de la tierra porque van cambiando el mundo con su trabajo, su reflexión y su denuncia.  Además, es un espacio para la libertad y la creatividad dentro de la Iglesia, muy necesitada de ambas. Y me da pistas para vivir de un modo más solidario y menos consumista y para seguir alimentando el núcleo espiritual que nos vincula, desde lo profundo, con el mundo, con los otros y con Dios.  Por lo demás, ahora soy una periodista jubilada de TVE que se mete en muchos líos. En la Revuelta de mujeres en la Iglesia, por ejemplo. Y que está agradecida a dos espacios eclesiales: la JEC (Juventud Estudiante Católica, que me albergó de joven, y Profesionales Cristianos (PX), mi actual comunidad de referencia. Soy murciana y, además de mi tierra de origen, amo Madrid, donde vivo;  pero también la Montaña Oriental Leonesa y Asturias, donde paso buena parte de mi tiempo. La vida, pues, no cesa de abrirme a  paisajes y horizontes nuevos, en todos los sentidos. Y yo trato dejarme sorprender por la riqueza y la novedad que nos rodea y los mensajes de cambio que sugiere. 

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