Hacer visibles a las personas invisibilizadas

Giorgio. Foto: Juan Lemus

En la esquina de mi casa, en la entrada de una de las muchas oficinas bancarias que ya no son, hay durante todo el día un colchón y unos cartones perfectamente ordenados, única huella de la persona que allí pernocta. ¿Invisibles? No; invisibilizados por nuestras miradas que prefieren otros paisajes.

En 2019, en aquellos lejanos tiempos precovid, vivían en la calle en España más de 30.000 personas, y la gestión de la pandemia no ha contribuido precisamente a paliar el problema. Solo en Barcelona, de las más de 4.800 personas sin hogar, más de 1.100 duermen en la calle, según Arrels. Muchas personas. Sin embargo, se diría que son la ciudadanía invisible.

“Doy gracias a la Fundación Arrels que me haya encontrado en la calle cuando era invisible, ¡un fantasma!”, dice Juan Essomba, una de las personas que participan en #Visibles. La entidad corrobra la confesión de Juan. Muchas personas les han explicado que se sienten invisibles. “Romper esta invisibilidad – explican en la página del proyecto – es clave para transformar la percepción que tenemos de las personas que viven en la calle y para generar un cambio que mejore sus condiciones de vida”.

Arrels, que desde 1987 acompaña a las personas sin hogar, ofreciendo orientación y servicios útiles de alojamiento, alimentación y atención social y sanitaria, sensibilizando y denunciando situaciones injustas, a la vez que propone soluciones a las Administraciones y a la sociedad civil, quiere ponernos difícil ignorar a estos vecinos nuestros. La iniciativa se llama #Visibles porque precisamente quiere que los miremos a la cara, porque no son invisibles, sino invisibilizados. “Romper esta invisibilidad – explican – es clave para cambiar la historia de las más de 1.100 personas que viven actualmente en las calles de Barcelona”.

Jesús. Foto: Juan Lemus

Vivir en la calle es duro. “Estar en la calle es soledad; también miedo por lo que puede pasarte. La calle te lleva a sobrevivir, pero sobrevivir no es vivir; sobrevivir es aguantar el día”, explica Giorgio Ossola, otro de los participantes.

#Visibles nos propone a quienes no hemos pasado por esta experiencia conocer la historia de trece personas que la han experimentado – algunas durante años – y que ahora han dejado de ser invisibles. En colaboración con el artista Teo Vázquez, han colocado murales con fotografías de estas personas en formato gigante. “Estas historias son tan grandes como los murales que las enmarcan.”

Teo Vázquez, que ha compartido todo el proceso creativo con las personas retratadas, explica en la web del proyecto que “ha sido una experiencia magnífica conocer a estas personas y sus historias; aprender que cuando no tienes casa las paredes de la calle son invisibles y todo el mundo te puede ver, que cuando la gente pasa por tu lado te mira desde arriba. Con estos murales en distintas fachadas esto cambia y la persona que antes dormía en la calle ahora mira desde arriba”, relata. Esta es efectivamente la experiencia de Armando Sauco. “Con la mirada te tratan como un pordiosero, un indigente, como si fueras una persona que no es bien vista”.

Miquel. Foto: Juan Lemus

Las localizaciones no han sido elegidas al azar. Cada retrato se exhibe en los muros de los edificios donde solían dormir. Llevan además asociado un código QR desde el que se puede conocer algo más de su historia. Todas estas personas ofrecen el rostro de su vida actual. En los vídeos en los que explican su historia enseñan sus actuales domicilios, donde han recuperado los sencillos placeres de hacerse un café, ir al baño cuando quieran o disponer de habitación propia, imprescindible – con permiso de Virginia Woolf – no sólo para escribir. “Es una cosa buena para que vea la gente lo que cambia uno. ¡Hasta me extraño yo mismo!”, exclama Jesús Marcos. “Poder verme así, en la calle, pegada en una pared, al lado del mercado… Maravilloso, maravilloso”, explica sonriente Anna Maria Llobet.

“¡Haz la ruta y rompe prejuicios!”, anima Arrels. Quienes viven o pasean por Barcelona pueden hacerla con ayuda del díptico editado con este fin, pero no es imprescindible viajar a la Ciudad Condal para conocer a estas personas, sus rostros y sus historias. En la web de  #Visibles se encuentras los vídeos en los que sus protagonistas se explican.

“Espero que esa fotografía ayude a alguien a salir de la calle. Pronto, muy pronto. (…) Aquí estoy. Soy visible. Nadie puede ser invisible. Tú que andando ves a una persona por la calle, no es invisible. Es una persona”, aclara Giorgio.

Araceli Caballero
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1 comentario en «Hacer visibles a las personas invisibilizadas»

  1. Hace unos días murió Miquel Fuster a los 78 años. Era un magnífico dibujante, como atestigua su comic «Miguel, 15 años viviendo en la calle», en el que comparte su dura experiencia. Comprometido en Arrels con los sintecho. Su imagen sigue en las cocheras de Sants, en Barcelona. La calle se cobra muchas vidas. Descansa en paz.

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