En memoria de Juan Luis Ruiz-Giménez Aguilar.

Así decía uno de los textos de los muchos ramos de flores y coronas que llegaron al tanatorio. La destaco porque, además de los muchos compromisos, luchas y liderazgos, Juan Luis era un hombre bueno en el más amplio sentido de la palabra, ejemplo de coherencia, discreto, elegante, poco ruidoso. Una persona colosal, también con carácter y con el que podía haber diferencias, pero siempre manteniendo a continuación y de inmediato, un punto de reencuentro para caminar y avanzar hacia un mundo más justo y solidario.

Fue mi médico en el Centro de Salud Vicente Soldevilla de Vallecas, allá por 1988. Junto con un grupo de médicas, enfermeras y administrativos inauguró el equipo de atención primaria del centro entonces conocido como ambulatorio del Cine París. He sido testigo en el ambulatorio de cómo ha escuchado quejas, protestas, dolencias y problemas personales, pero eso sí, siempre con una media sonrisa tímida pero permanente. También he visto cómo calmaba las lágrimas de un paciente, simplemente apoyando su mano en el hombro y escuchando (bendita medicina, la empatía), cuántas visitas hacía a sus enfermos y sus familias en momentos muy dolorosos. Le he visto y oído en ocasiones, en la radio, en entrevistas, conferencias, manifestaciones y en todos los actos reivindicativos que defendieran su gran pasión: la sanidad pública y de calidad. Ojalá esa cadena de firmas que ha circulado consigan el cambio de nombre de este centro de salud por el suyo, el de Juan Luis Ruiz Giménez. La última vez que lo vi fue en la presentación del libro y del cortometraje ‘Los cuidados, saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos’, y era también un homenaje a su trabajo como médico de la comunidad vecinal.

De los muchos testimonios que se han dado y que han corrido por las redes sociales, voy a desgranar aquellos rasgos que me parecen significativos y que definen a Juan Luis:

Pionero, promotor, formador y visionario, no solo con la atención primaria también con la creación activa de la salud, desde la confianza y la seguridad de que son las comunidades quienes trasforman la realidad y generan salud en el sentido más liberador de la palabra. Es y será siempre un referente de la salud comunitaria española.

Profeta de los cuidados que no están separados de un tiempo, un lugar y unas circunstancias económica, políticas y ecológicas.

Infatigable activista social, impulsor y líder de decenas de movimientos asociativos y organizaciones en defensa de la sanidad pública, como la FADSP (Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Publica), la PACAP (Es un programa de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria para estimular, apoyar y promover las actividades comunitarias en el ámbito de la atención primaria de salud), la Marea Blanca, AMASAP (asociación científica y profesional con espíritu crítico cuyo objetivo principal es promover la salud de la población y mejorar la calidad de los servicios de salud pública), Audita Sanidad (un grupo de ciudadanos que pretenden ofrecer a la ciudadanía y a los movimientos sociales un instrumento riguroso que ayude a estimar la deuda en sanidad e identificar la deuda ilegitima  para declarar el no pago de la misma), MATS (Movimiento Asambleario de Trabajadores-as de Sanidad),Yo sí, sanidad universal (movimiento que pretende llevar a juicio la exclusión sanitaria para defender un Sistema Nacional de Salud que atienda a todas las personas y avanzar así en el objetivo de derogar las leyes y las prácticas contrarias a la sanidad universal) y siempre reivindicando la cobertura sanitaria universal, fomentando el papel de la ciudadanía, visibilizando y propiciando su participación en foros que no quería que se redujeran a lo profesional. En cualquier caso, su actitud siempre era integradora y acogedora, valorando más lo que unía que lo que separaba.

Defensor de que para mejorar la salud de la población había que contar con ella, que los profesionales eran recursos de la comunidad para la que se trabaja y, que, por lo tanto, la participación de los vecinos y vecinas era imprescindible para mejorar su salud.

Maestro inolvidable de muchos médicos y medicas de familia. Por su saber, su espléndido trabajo, por su compromiso y entrega, nunca dejó de contestar a cualquier consulta y siempre encontraba tiempo para cuántas dudas sanitarias se le plantearán, por más que algunas fueran laboriosas. Que se acercaran a aquello de que: “es más importante el código postal que el código genético” (es decir, el enfoque de los determinantes sociales de la salud).

Compañero fiel de las mujeres que estuvieron presentes en todo su recorrido, sus mejores colaboradoras y de tantas asociaciones de mujeres que acompaño.

Trabajador incansable por aumentar la salud comunitaria -la salud de la gente-, y en especial por quienes han recibido las peores cartas.

Desde mi perspectiva creyente he pensado que Juan Luis como Jesús “pasó haciendo el bien” y en la similitud con las curaciones de Jesús, que no es solo curar la enfermedad sino sanar a las personas, y con ellas a su entorno (la viuda de Naim, la hija de Jairo, la madre de Pedro…) ¡Qué suerte haberte conocido!