Anatomía de la desigualdad mundial acrecentada por las multinacionales

Desde la pandemia (2020) hasta hoy, los cinco hombres más ricos del mundo han aumentado su fortuna conjunta en un 114%, pasando de 405.000 millones de dólares a 869.000; dicho de otra forma: ingresan unos 14 millones de dólares por hora. Si cada uno gastara un millón de dólares al día, necesitarían 476 años para agotar su riqueza. Hablamos de Jeff Bezos, de Amazon; Bernad Arnault, de LVMH; Aliko Dangote, cemento; Larry Ellison, tecnología; y Warren Buffet, inversor.

Las 148 mayores empresas del mundo obtuvieron en 2023 un beneficio récord conjunto de 1,8 billones de dólares, el 52% más que entre 2018 y 2021.

El valor de las diez mayores empresas del mundo asciende a 10,2 billones de dólares, lo que equivale a más del producto interior bruto de todos los países de África y América Latina juntos.

Por otro lado, el poder adquisitivo del 60% de la población más empobrecida del planeta (unos 5.000 millones) ha disminuido. Son las personas que soportan las consecuencias económicas de pandemias, inflación, guerras y crisis climáticas. La pobreza se mantiene en los mismos niveles de la prepandemia. Así las cosas, la pobreza tardará 229 años en erradicarse.

Son datos del reciente informe de Oxfam Intermón, hecho público, como en años anteriores, en vísperas del Foro Económico Mundial de Davos, donde se reúnen los dueños del mundo y los gestores de la riqueza. https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/davos-2024-desigualdad-sa.pdf

La desigualdad tiene un componente geográfico. Los países del Norte global, que representan al 21% de la población mundial, poseen el 69% de toda la riqueza del mundo. El 74% de los milmillonarios proceden de algún país ubicado en esta parte “privilegiada” del planeta. En la Unión Europea se encuentran el 15% de los más ricos, a pesar de que representa sólo el 6% de la población mundial.

La concentración creciente de poder de las grandes empresas y monopolios es una máquina de generación de desigualdades, acentuada por la evasión y elusión de impuestos, la privatización de los servicios públicos y el impulso del colapso climático. El aporte fiscal de los grandes ricos se ha reducido en un tercio.

El 1% de las personas más privilegiados emiten la misma cantidad de carbono contaminante que los dos tercios más pobres de la humanidad.

Por lo que respecta a España, el 10% más rico de la población concentra más de la mitad de la riqueza (el 1% más rico concentra el 22%), mientras que el 50% de los hogares más pobres apenas llegan al 8% y ven cómo continúa disminuyendo su poder adquisitivo.

Cada año las grandes empresas incrementan obscenamente sus beneficios, a costa de los salarios y las subidas de precios, es decir, a costa de los consumidores y de sus propias plantillas de trabajadores. El sueldo medio de los directivos de las grandes empresas ha aumentado un 45% desde 2020, mientras el salario medio subió apenas un 9%.

“El poder empresarial desbocado y la extrema riqueza no pueden seguir campando a sus anchas”, afirman desde Oxfam y, frente a las profundas desigualdades que se acentúan, reiteran que es urgente una acción pública transformadora que busque el bien común y los intereses de la mayoría, que priorice los servicios públicos, una mayor regulación de las grandes empresas, el fin de los monopolios y la aplicación de impuestos permanentes sobre la riqueza y los beneficios excesivos.

Según cálculos de Oxfam, con la aplicación de un impuesto de entre el 2% y el 5% a los multimillonarios europeos se podrían recaudar hasta 390.000 millones de euros al año, que podrían invertirse en mejoras sociales y redistributivas en Europa y en el mundo.

¿Alguien escuchará el mensaje?

Autoría

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *