¿Sirven para algo los concierto solidarios?

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pag14_quepunto_conciertos2_web.jpgEl nuevo siglo requiere de un cambio de valores, por justicia y por supervivencia de la especie humana. Es necesario el nacimiento de una nueva sociedad basada en un consumo racional, en una mayor equidad planetaria, en un respeto por la diversidad, en el amor a la naturaleza y al ser humano, en la cooperación…

La educación y la sensibilización para el desarrollo son fundamentales para alcanzar una sociedad con valores más humanos. Existen muchas formas para llevar a cabo dicha tarea: la escuela, los medios de comunicación, la publicidad, las conferencias, etc. Sin embargo, y más allá de estos canales habituales, es necesario buscar nuevos instrumentos para aproximarnos a uno de los grupos más importantes en los que debe focalizarse esta tarea: los jóvenes. Las nuevas generaciones son el futuro y según sean los valores que interioricen así será el mundo venidero. Por ello, es clave conocer sus inquietudes y buscar caminos que faciliten la conexión entre ellos y los valores que deben impregnar el nuevo mundo al que aspiramos a llegar.
Es en la búsqueda de estos nuevos mecanismos para la educación y sensibilización de los jóvenes donde encontramos la importancia de la música y de los conciertos.

La música es un arte que tiene en sí mismo la capacidad de conectar con la esencia del ser humano. Esta cualidad la ha convertido a lo largo de la historia en una herramienta de gran eficacia en la transmisión de valores y conductas, principalmente en los jóvenes. Y además, le otorga el poder de ser uno de los instrumentos más poderosos para despertar el nexo de unión, de comunidad, entre los oyentes. Por todo ello, las ONGD son conscientes del potencial que supone su uso para la educación para el desarrollo, especialmente en el ámbito de la sensibilización y para la creación de una sociedad civil unida y activa. Dos funciones imprescindibles para que se produzca un verdadero cambio en la situación de desigualdad que existe en el mundo.

pag14_quepunto_conciertos3_web.jpgEn los últimos años, la música ha jugado un papel esencial en el mundo social, principalmente a través de los conciertos solidarios. Desde sus orígenes en la década de los 60, este tipo de evento se ha caracterizado por manifestar el sentimiento de disconformidad ante una injusticia.

Los conciertos solidarios han recibido gran cantidad de críticas. Para evitarlas vamos a establecer las características imprescindibles que debe cumplir un concierto que recibe el apelativo de “solidario”:

El fin principal debería ser el de crear conciencia sobre las causas de las injusticias mundiales, ya que sólo desde la raíz se podrán solucionar los problemas existentes. Como objetivo secundario, se puede añadir la labor recaudatoria que se lleva a cabo con la venta de entradas y con la gestión de la publicidad o de los patrocinios. El dinero se destinará siempre a alguna causa social.

Es necesario que no tenga ánimo lucrativo. Además, hay que buscar la coherencia entre la causa que se defiende y la forma en la que se lleva a cabo el concierto. Así, por ejemplo, los artistas que colaboren deben tener una trayectoria que case con el mensaje que se difunde. Si hay empresas colaboradoras es imprescindible que cumplan unos requisitos éticos en su forma de trabajar y en los productos o servicios que distribuyen. Asimismo, el personal involucrado en la organización debe de tener un comportamiento responsable y en la línea del mensaje que se trasmite.

Para que exista una verdadera sensibilización es recomendable que exista un compromiso de continuidad en el tiempo con la causa tratada. Lo más habitual es que el evento sea una acción más dentro de una campaña mayor de incidencia política y de movilización. Deben tener bien definidos sus objetivos y establecerse a partir de una profunda investigación sobre la materia. Y, por último, aunque es uno de los puntos fundamentales, debe haber una gestión clara de la recaudación.

Si se intentan seguir los aspectos señalados, los conciertos solidarios son una herramienta muy poderosa para concienciar a la población de la necesidad de evolucionar hacía una sociedad más justa y sostenible. El gran impacto mediático y la atracción que despiertan los artistas y la música permiten disponer de una plataforma excepcional para difundir aquellos valores que promueven la existencia de un mundo mejor. La fuerza de estos festivales es incomparable con la que pueda tener ningún otro evento social existente hoy en día. La labor que realizan siempre será más positiva que negativa, como mínimo favorecerán el que la gente sea consciente de que existen unos problemas en el mundo por los que hay que luchar.

En una sociedad marcada por el individualismo, el estrés y la fugacidad es necesario encontrar formas innovadoras de avivar conciencias. Las ONGD han encontrado en la música la forma de despertar el lado más humano del ser humano ya deshumanizado por las tecnologías y el afán consumista del capitalismo.

pag14_quepunto_conciertos4_web.jpgDesde sus orígenes la música fue instrumento de sanación e impulsor de cambios. Una forma de conectar a la humanidad desde su esencia y hacer sentir que todos somos un mismo mundo y que la única forma de evolución es el desarrollo conjunto. Por ello, podemos afirmar que un instrumento tan mágico y poderoso puede ser capaz de tener una eficacia sin precedentes en la búsqueda de un mundo mejor. Sólo hay que preguntarse si tendremos la inteligencia y el corazón de saberlo aprovechar correctamente.

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