Dios tiene un útero de misericordia

Estimado Francisco:

Soy la hermana Rita Giaretta, de las Ursulinas del Sagrado Corazón de María. Desde hace veinte años estoy en misión en Caserta, donde, junto con mis hermanas, creamos Casa Ruth, una casa de acogida para mujeres, a veces menores, a menudo embarazadas o con niños pequeños, sobre todo víctimas de esa infamia que es «el tráfico de mujeres». Además, hace diez años fundamos la Cooperativa newHope, un taller de sastrería étnica para la formación en el trabajo que, para nuestra gran sorpresa y alegría, está dando hoy trabajo y dignidad a siete socias trabajadoras; siete miembros, en general madres jóvenes, de cinco nacionalidades diferentes. Verdaderamente un milagro.

La hermana Rita Giaretta escribe una carta a Francisco para hablar de misericordia y mujere

El domingo, mientras estaba en un tren volviendo a Caserta desde Roma después de haber participado en directo en la emisión de RAI1 A su imagen, donde se habló de las «obras de misericordia» o, mejor, «gestos» de la misericordia que se practican mucho y continuamente se nos ofrecen a todos nosotros, fui tomada por pensamientos, ansiedades y pasiones que sentía eran provocadas por el poder de la palabra y la vida de Jesús, mi amigo y hermano, mi todo. Y pensé en ti, querido papá Francisco (lo prefiero a papa), en tus gestos, tus palabras, pero también en tus silencios, tu coraje, en tu amor y tu ternura y en que eres hoy para nosotros transparencia, corazón y camino del amor de Dios revelado en Jesús, quien, por amor, se convirtió en siervo por nosotros. Pero también pensaba en las palabras, no ciertamente benévolas, dichas por alguien cercano a ti, que afirmaban que “pronto esta recreación terminará.» Y me dije, ¿pero qué «recreación» si, como Jesús, no te cansas de llamarnos continuamente a trabajar en la viña del Señor, porque la mies es mucha pero –aún hoy como hace 2000 años- los obreros son pocos? Y, entonces, en mi corazón sentí fuerte y vivo el deseo, la alegría y la pasión de estar contigo, simple campesina que cava y fertiliza la viña a la que hoy el Señor nos envía.

Otros pensamientos cruzaron también mi mente y mi corazón. En la emisión indiqué que en las Sagradas Escrituras se dice de Dios que tiene entrañas de misericordia o, para ser exactos con la traducción, que Dios tiene un útero de misericordia. Por lo tanto, se dice que Dios es también mujer, que Dios también es madre y, por lo tanto, no es solamente padre sino padre y madre, como ya afirmó el papa Luciani. ¿Por qué el rostro de la Iglesia oficial se expresa sólo en masculino? Querido Padre Francisco, yo no soy teóloga, no he hecho grandes estudios, no asistí a las escuelas académicas, me siento sólo una «salvada-amada» que ha sentido la implacable necesidad de ceñir sus lomos con el delantal del servicio. Sin embargo, en mi «ignorancia» y sencillez de corazón, diría que esta unicidad masculina, esta ausencia de las mujeres, me atrevería a decir que esta desigualdad, traiciona el Evangelio de Jesús.

Dios, en el momento de la creación, dijo: no es bueno para el hombre estar solo. Sin forzar las cosas, estoy segura de que hoy diría: no es bueno que la Iglesia sea sólo de varones. En Jesús la Iglesia ya no es una propiedad exclusiva de algunos sino «casa» de todos y para todos. Con total acuerdo pienso con qué convicción humana y de fe el amado padre Raffaele Nogaro, ahora obispo de Caserta, ha afirmado continuamente y todavía hoy dice que será la mujer quien salve al mundo. Jesús ha nacido de una mujer y se ha dejado provocar y también iluminado por ella. Ha creado y cultivado conexiones significativas de amistad, pienso en Marta y María. Jesús ha valorado y convertido en protagonistas y misioneras a las mujeres que encontró en su camino. Por eso fueron mujeres y madres, íntimamente en contacto con el misterio de la creación de vida, quienes se quedaron a los pies de la Cruz. Y finalmente a la amiga, María de Magdala, apóstol de los apóstoles, Jesús le dejó tocarlo resucitado, enviándola después como anunciadora del gran acontecimiento Pascual. ¿Cuándo esta realidad del Evangelio vendrá a la vida?

Desde hace tiempo se dice que la Iglesia debe respirar con dos pulmones, refiriéndose a la oriental y a la Iglesia de occidente, pero creo, sobre todo hoy, que la Iglesia debe saber y querer respirar con dos pulmones: masculino y femenino. Sólo entonces la «respiración» del Espíritu que fluye de él será transparencia del amor de Dios que es misericordia para todas sus criaturas. Estimado Padre Francisco, entre tantas «revoluciones» como estás llamado a llevar a cabo creo que este es una de los retos más importantes y necesarios: liberar el rostro de la Iglesia de su esclavitud masculina. Liberar a la Iglesia de esa imagen de autoridad, privilegio, poder, dominación y restituirle el rostro hermoso, brillante y claro de Dios madre y padre; el rostro divino-humano de Jesús, que habla de vida, de compasión, misericordia. Es tiempo de nuevas resurrecciones y éstas sólo podrán llegar cuando, sobre el altar cotidiano de la vida, de relaciones liberadas, de misericordia acogida y entregada, abramos la «puerta» del corazón a Cristo, impaciente por ser pan de vida para el hambre de todos y cada uno, feliz de agacharse para lavarnos los pies, sin hacer acepción de personas y, mucho menos, de género.

¿Para cuando esta revolución? Nosotras las mujeres contigo, Francisco, estamos listas para dar la cara y para «despertar del mundo». Me permito hacerte una sugerencia: cuando hagas tus viajes misioneros elige, no por una concesión sino porque es justo y bello, también mujeres para tu séquito. La fuerza de las imágenes es importante para empezar a mostrar una nueva «imagen» de la Iglesia.

Segura de ser acogida, siempre unidos en la oración (como comunidad nos hemos tomado en serio tu invitación a orar por ti y lo hacemos por las mañanas en los laudes), un abrazo filial lleno de afecto y gratitud.

Hermana Rita Giaretta, unida a las hermanas Asunción y Nazarena. Caserta, 14 de febrero de 2016, primer domingo de Cuaresma

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