Hace unos meses, la lectura en Mundo Negro de una noticia sobre la II Conferencia Internacional de Teólogas Africanas hizo que nos picase la curiosidad, y empezamos a tirar del hilo para que alguien nos pudiese hablar de la experiencia de hacer teología desde la doble periferia de lo femenino y África. Nuestra red de contactos nos llevó hasta Josée Ngalula, religiosa de la Congregación de las Hermanas de Santo André.

De nacionalidad congoleña, la hermana Ngalula reside en Kinshasa, es profesora de teología en varias instituciones africanas e impulsora del Observatorio sobre las Violencias e Integrismos Religiosos en la República Democrática del Congo (OVIRCO) de la Universidad Católica del Congo y el Centro Tamar Raconte, espacio de escucha y acompañamiento de mujeres víctimas de abusos en el contexto de instituciones religiosas. Además, ha participado en los trabajos de la Comisión Teológica Internacional y en el Sínodo de la Sinodalidad.
Formada en Lyon (Francia), sus investigaciones teológicas abarcan cuatro áreas principales: la traducción del patrimonio doctrinal y espiritual cristiano a las lenguas africanas, la historia de la teología africana, los nuevos movimientos religiosos en el continente africano y la relación entre religión y violencia, que ella define como “las violencias, ya sean sufridas o ejercidas por las religiones, incluyendo sus violencias internas”.
¿Cuál es la importancia de las Conferencias de Teólogas Africanas?
Las teólogas africanas hemos optado por un enfoque inclusivo, que consiste en trabajar con nuestros hermanos teólogos, uniendo nuestras fuerzas para responder a los desafíos de África, porque la antropología tradicional africana insiste en la complementariedad hombre-mujer, de manera que las grandes conferencias exclusivamente de teólogas son raras en este continente.
Participamos, a través de plataformas como la Red Pan-Africana de Teología y Pastoral Católica (PACTPAN) y de la Iniciativa de Sinodalidad Africana (ASI), en grandes conferencias en las que teólogos africanos, hombres y mujeres, reflexionamos juntos sobre los desafíos de la teología en África. Estas reuniones son de una importancia capital, ya que son a la vez los oídos y la voz de África. Oídos atentos a todo lo que se vive sobre el terreno en las instituciones religiosas africanas, partiendo del principio de que las comunidades cristianas de África son sujetos de su propio devenir (y no solo laicos obedientes a los clérigos). Y voz que reformula en lenguaje teológico las riquezas y desafíos que vemos y oímos en las comunidades cristianas para ponerlas a disposición de la Iglesia universal.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de las teólogas africanas?
En el corazón de nuestras investigaciones teológicas se encuentra la gran preocupación de hacer una teología fuertemente comprometida con el éxito del encuentro entre el Señor Jesucristo y África. Las problemáticas teológicas tratadas no se extraen de los libros, sino de los desafíos de la vida cotidiana de las comunidades cristianas, siempre con la mirada puesta en el desarrollo humano integral de mujeres y hombres en este continente.
Por ejemplo, las especialistas en Biblia se interesan por los métodos de lectura bíblica que funcionan como una clave de interpretación dinamizadora y liberadora para la gestión de los desafíos de la vida cotidiana en África. Las especialistas en ética y teología sistemática reflexionan sobre los tipos de relaciones interpersonales y estructurales susceptibles de cuestionar los hábitos espirituales, organizativos u otros, que no reflejan la fuerza liberadora del Evangelio. Las especialistas en feminismo se concentran en las consecuencias nefastas de las estructuras sociales y eclesiales que desvalorizan o marginan a las mujeres. Para un cristianismo donde la gran mayoría de los fieles son mujeres, desvalorizarlas y marginarlas constituye no solo una infidelidad a la mirada de Jesús, sino que también paraliza un dinamismo del que las iglesias y la sociedad global necesitan para avanzar hacia el desarrollo humano integral.
¿Cómo moldea el contexto cultural, político y económico africano las preocupaciones de las teólogas africanas?
El contexto básico que moldea nuestros interrogantes es el imperialismo que ha marcado la memoria colectiva de los africanos desde la trata de esclavos, la colonización y las diversas formas actuales del neocolonialismo. Todo ello ha despojado a los seres humanos de su dignidad y los ha instalado en diversas formas de pobreza y violencia prolongadas. Una de sus consecuencias dramáticas es la existencia de un complejo de inferioridad y de resignación en muchas poblaciones de este continente. No se puede hacer teología como si las religiones estuvieran fuera de la historia.
En una África largamente humillada, y que ha asimilado estructuras sociales humillantes, nos parece difícil hacer teología sin reflexionar sobre los recursos de la religión cristiana susceptibles de instaurar otra manera de mirarse y de vivir como seres humanos en este mundo tan complejo. En este marco, las especialistas en Biblia insisten en las “lecturas africanas de la Biblia” que sean lugares de toma de conciencia de la dignidad humana y de los pueblos. Las historiadoras trabajan en una reescritura de la historia del cristianismo en África que no se centre solo en las humillaciones sufridas por los pueblos africanos, sino también en las figuras masculinas y femeninas que, gracias a la fe cristiana, se levantaron para cuestionar, incluso hasta el martirio, todo acto secular o religioso en contra de la dignidad humana, personal o colectiva. Las teólogas feministas insisten en que el cristianismo debe estar muy vigilante para no ser una estructura que provoque y mantenga complejos de inferioridad en los corazones, especialmente en los de las mujeres.

En Occidente, tendemos a considerar África como un continente de pobreza y guerra. A menudo olvidamos que también es un continente de cultura, de literatura… e incluso de teología. ¿Por qué? ¿Qué debemos hacer para cambiar esta perspectiva?
La visión negativa de Occidente sobre África es fruto de esa larga historia de imperialismo. Este sistema ha inyectado en la memoria colectiva de Occidente un complejo de superioridad, y en la de los africanos un complejo de inferioridad. Este complejo mantenido durante siglos ha vuelto a Occidente ciego, incapaz de ver la grandeza del continente africano y de sus habitantes.
La clave de lectura ha sido sesgada: no se valoró el hecho de que en África encontraron grandes imperios y reinos muy bien establecidos, algunos incluso capaces de vencer a los ejércitos de los invasores blancos. No se contó que en África existían sistemas de escritura o de arquitectura bien organizados. Estas grandezas se convirtieron en “pequeños detalles” exóticos.
Los grandes medios de hoy rara vez muestran las cosas hermosas que suceden en África: solo se cuentan las guerras. Un proverbio africano dice: “Mientras los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza solo pueden cantar la gloria del cazador.”
Por eso hoy en día es importante para Occidente leer los libros de la historia de África escritos por los africanos y africanas de hoy, en una perspectiva postcolonial. Y nosotras, las teólogas africanas, insistimos en que una de las contribuciones del cristianismo es ayudar a Occidente a tener otra mirada sobre África, porque los misioneros occidentales que frecuentan las comunidades están entre los grandes testigos de la grandeza y la belleza de este continente, de sus pueblos, de su historia.
¿Cuáles son las principales reivindicaciones de las teólogas africanas?
Es unánime apelar al testimonio del cristianismo en favor de la dignidad humana, no con discursos, sino en la manera misma de organizar sus estructuras internas y de mirar las sociedades africanas. Que el cristianismo no aliente, ni avale, ni se alinee con las ideologías y costumbres sociales de los diferentes pueblos que jerarquizan de manera discriminatoria a seres humanos que tienen la misma naturaleza. Una de las grandes bellezas de la revelación cristiana es esta afirmación de que el ser humano – hombre y mujer – es creado a imagen de Dios, de donde surge un profundo respeto por cada ser humano.
Para terminar, le pedimos a la hermana Ngalula que nos dé la referencia de alguna de sus compañeras para que nuestros lectores interesados en la teología femenina africana puedan seguir profundizando en el tema. Aquí va la lista:
En cuestiones bíblicas: Teresa Okure, Masenya Madipoane, Musa Dube. En el campo de la teología sistemática y ética: Nontando Hadebe, Mercy Amba Oduyoye, Nyambura Njoroge, Philomema Mwaura, Anne-Béatrice Faye, Nora Nonterah, Mumbi Kigutha y Léocadie Lushombo.
