Carlos Ballesteros

2017

Viene siendo ya tradición y costumbre en esta columna saludar al año entrante con deseos de año nuevo y recordatorio de efemérides y celebraciones venideras. No os oculto que es una de las escaleras más fáciles y agradecidas de escribir: no hay que pensarla mucho, hay cantidad de información en internet y es fácil acertar con el tema y el tono de ella. Así que, para no pecar de deslealtad con quienes me leéis ni conmigo mismo, en este primer mes del que será mi decimosexto año (¡uf!) como escritor en alandar allá va mi saludo al 2017.

Un tímido rayo de sol

Cuando escribo esta columna llevamos ya siete días de la era post-Obama: por ahora me vais a permitir que, aún en estado de shock, no escriba el nombre de su sucesor. Las elecciones en EEUU han provocado manifestaciones en las calles como si de un país de esos tercermundistas, como si de una vulgar república bananera ser tratara. Reacciones airadas en los medios, ríos de tinta. Esta mañana me he levantado con la noticia de que la UE ha convocado una cumbre urgente de ministros para evaluar el impacto del resultado apenas 15 días después… ¡Ya me gustaría a mí que la convocaran con tanta celeridad cuando otros temas nos interpelan (véase el de las personas que cruzan –y se mueren- en el Mediterráneo en busca de refugio y asilo)! El caso es que en EEUU en un par de meses tendrán nuevo presidente y nuevo equipo que va a gestionar el país y, por ende, influir en gran número de políticas y acuerdos, de economías y decisiones, que se toman en otras partes del mundo.

¿Gasto o inversión?

Escribo esto porque en estos días de inicio del curso escolar se ha publicado algún dato económico sobre el, a mi entender mal llamado, gasto educativo en España. El informe Panorama de la Educación 2016, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nos cuenta cosas tan escalofriantes como que España se gasta por estudiante un 3% menos que la media de los 34 países miembros de la OCDE

Soy lo que pago (y 2)

No pretendía repetir título en esta columna, pero varias circunstancias han pasado en los últimos días que me hacen continuar, aun con un enfoque distinto, con el tema del mes pasado.