Creadores, creadoras de contenido

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A finales de agosto saltó a las redes y en algunos medios la noticia sobre la posible crisis de los/las influencers y creadores de contenido. Estaba yo dándole vueltas a este tema cuando mi buena amiga Begoña Olabarrieta me ha hecho llegar este escrito que reproduzco en su totalidad.

CRE ¿adores/as de qué?

¿Pero qué tontería es esta?

Primero: definamos contenidos.

Segundo: definamos creador.

Tercero: preguntémonos el por qué, el beneficio y la arrogancia.

Crear contenido lo hacía Larra. Para todas, esos, esas y eses, que no lo conocen, solo decirles que fue un periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publicó en prensa más de doscientos artículos a lo largo de ocho años. Sus intervenciones en el parlamento eran de lujo.

También lo hizo Benito Pérez Galdós con sus Episodios nacionales.

Crear contenido no es subir tu foto enseñando cómo te has puesto botox, labios que te suben peligrosamente hasta la nariz y poniéndote el trapito de turno que te ha dado una marca para hacerse la publi.

No es subir si te has sacado un lunar en el hospital y con eso parece que hay que detener el mundo, no es decir que si la manicura ahora se lleva en rosa o en nude.

Crear contenidos, en un mundo que está convulsionado, debería ser otra cosa. Es hablar de las crisis humanitarias que estamos viviendo, del genocidio, sí, digo genocidio, en Gaza, y ahora también en Cisjordania; de la guerra, casi ya eterna en Ucrania; del Gran Dictador Trump que ha decidido que él la tiene más grande (si me disculpáis la expresión).

Es hablar de la crisis humanitaria que estamos viviendo en Ceuta ante la que muy poca gente está tomando acción y, además, que está alentando unas posiciones racistas y de extremo nacionalismo. Pero yo, creaqué, sigo vendiendo una mascarilla de ojos que es ESTUPENDA.

El exceso de tontería, de ego mal llevado y de falta de conciencia me preocupa. No porque con ello vaya a cambiar el mundo, sino por lo que las generaciones más jóvenes están aprendiendo.

Quizá algo estamos haciendo mal y deberíamos actuar para que esos/esas/eses creadores de contenidos tuvieran algo más de conciencia social.”

Hasta aquí el escrito de Begoña, el cual comparto en su totalidad. Ojalá que esta crisis de algunos de los creadores de contenido sea cierta y sus seguidores se hayan dado cuenta de que el mundo va más allá de las tonterías y memeces que se comparten. Ojalá que estos creadores de contenido utilizasen sus púlpitos para hacerse eco y sensibilizar ante tantos acontecimientos que estamos viviendo: los buenos, los menos buenos y los horrorosos.

Hay otro grupo de influencers cristianos que también tienen un gran impacto en Internet. Utilizan las redes para compartir la esperanza, la justicia y el amor de Dios. Con más de 500 millones de seguidores, demuestran que la fe puede brillar en Internet a través de las historias.

Y centrándonos un poco más, veamos a los influencers católicos o misioneros digitales. La información es de TVE: “Los creadores de contenido católicos, denominados misioneros digitales, ganan terreno en las redes sociales como vía para difundir el Evangelio. Con el respaldo del Papa, perfiles como Quique Mira, Mery Lorenzo o la hermana Xyskia —quien supera los 780.000 seguidores— buscan conectar la fe con las vivencias actuales de la sociedad”.

El auge de los misioneros digitales nos demuestra que las redes sociales no son malas por definición, sino que su valor depende del uso que les demos. Frente a una cultura digital que a menudo premia la superficialidad y el ego, estos creadores nos recuerdan que la tecnología puede ser un puente para la empatía, la trascendencia y el compromiso social. Hablan del Evangelio con un lenguaje cercano y claro. A lo mejor tenemos algo que aprender, pero, sobre todo, no lo podemos ignorar.

El gran reto de nuestro tiempo no es alejarse de las pantallas, sino aprender a habitarlas con propósito, responsabilidad y, sobre todo, con un mensaje que aporte luz a una sociedad sedienta de autenticidad.

Autoría

  • Charo Mármol

    Nací hace ya mucho tiempo en la huerta murciana. Cuando apenas daba los primeros pasos me trajeron a Madrid y aquí se ha desarrollado toda mi vida, personal, académica y profesional. Hoy estoy felizmente jubilada y jubilosa. Gracias a mi profesión, comunicadora, he tenido la oportunidad de viajar bastante: América, África, Asia, Europa… he conocido distintas culturas, distintas realidades… y según iba aumentando mi conocimiento, iban cayendo mis seguridades, esas que cuando eres más joven te hacen creer que son inamovibles y las únicas verdaderas. He visto de primera mano las injusticias, las desigualdades… por tener distinto color de piel, distinta opción sexual, por ser pobre y sobre todo por ser mujer. A lo largo de mis ya muchos años me he encontrado con mucha gente buena que trabaja por otro mundo posible y distinto. A ellas y ellos uno mi voz y mi trabajo, en la iglesia y en la sociedad, antes y ahora. Hasta que el cuerpo aguante.

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2 comentarios en «Creadores, creadoras de contenido»

  1. Enhorabuena!!!
    Me parece un artículo muy acertado que incide en la superficialidad que impera en buena parte del contenido digital. Al leerlo, no he podido evitar acordarme de la novela de Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser.”
    Yo diría “la vacuidad de las cabezas de muchos creadores de contenido” y, de forma aún más preocupante, de quienes lo consumen.
    Por otro lado, la comparación de estos influencers, o lo que sean, con don Mariano o con don Benito Pérez Galdós y toda la demás tropa es como comparar un huevo con una castaña. Lo veo un poco forzado, la creación actual no responde a un afán intelectual o crítico, sino a la dictadura de los algoritmos y al puro esperpento comercial.
    Aun con todo es de agradecer que se ponga el altavoz para reivindicar unas redes sociales con propósito, responsabilidad y verdadera conexión con los demás, capaces de velar y transmitir los valores y derechos humanos. Me parece genial

  2. Estoy totalmente de acuerdo con vuestro artículo. De hecho, las redes sociales están sirviendo para que determinados creadores de contenido se involucren y se mojen de verdad ante las complejas situaciones que vivimos a nivel mundial. Aunque parece que una gran mayoría prefiere ignorar la realidad, hay otros que sí se posicionan, algo que sus propios seguidores les exigen cada vez más.
    En mi caso, sigo a bastantes divulgadores que hablan abiertamente de estas cuestiones. Si no lo hacen, considero que no coinciden con mis valores y, evidentemente, dejo de seguirlos y de compartir su contenido.
    Por otro lado, me interesan mucho temas como el medio ambiente y el bienestar animal. Sigo a muchos creadores de opinión centrados en estas áreas, así como a personas que comparten su fe. Al final, hay muchísima gente que utiliza las redes para generar un impacto positivo. Por todo ello, coincido plenamente tanto con los puntos negativos como con los positivos que describís en vuestro texto.
    Mi más sincera enhorabuena por el artículo, me ha gustado mucho.

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