Cuando se escriben estas líneas, a mitad del mes de diciembre, la situación de la población de Alepo es absolutamente desesperada: miles de personas atrapadas sin casa, sin comida, sin agua, sin hospitales, sobreviviendo a las bombas y los disparos masivos como pueden. Y esto ocurre ante la indiferencia, cuando no complicidad, de todo el mundo. ¿Todo? No. En un pequeño rincón de Suiza hay una mujer inasequible al desaliento que, desde comienzos de noviembre y ayudada por un pequeño grupo de voluntarios, intenta rescatar del infierno sirio a todos los que puede.
¿Un grano de arena en el desierto? A Teresa Mikhitaryan le gusta repetir que “todos los viajes comienzan con un solo paso”. A la vista de lo que es capaz de conseguir esta armenia nacida en Gyumri hace 39 años, el que escribe llega a una conclusión: nunca desprecien lo que puede hacer una mujer sola.
¿De Gyumri a Alepo, pasando por Zúrich?

Tuve que emigrar y ahora trabajo y vivo en Zúrich, pero sigo cerca de mi país. Un gran terremoto asoló Armenia hace 27 años. Hoy 2.700 familias viven todavía en condiciones inhumanas, en casas prefabricadas. Los padres se ven obligados a dejar a sus hijos en orfanatos porque no pueden mantenerlos. Hace unos años decidí crear una asociación, Il Germoglio (El Brote), que trata de comprar o alquilar viviendas para reagrupar a las familias y permitirles una vida digna. Ya hemos conseguido albergar a varios centenares. El paso siguiente fue pensar en hacer lo mismo con gente de Alepo.
[quote_right]»Salir por cuenta propia, sin dinero o sin caer en redes de traficantes o en manos de cualquiera de las facciones que pelean, es muy complicado»[/quote_right]
¿Por qué precisamente Alepo?
El mundo entero debería estar horrorizado con lo que está pasando en Siria desde hace años. Esta tragedia es el resultado de la ferocidad de muchos, pero también de la complicidad activa y el cinismo absoluto de los demás, incluida la comunidad internacional. Pero la ofensiva de las últimas semanas sobre Alepo y el estado de la población me dejaron en estado de shock. Sin duda, además de indignarse o compadecerse, había que hacer algo concreto por la gente que sufre y de forma inmediata. Hay ocasiones en que los seres humanos no pueden esperar.
¿Cuáles fueron los primeros pasos cuando decidió hacer algo?
Debido al bloqueo financiero internacional, es imposible enviar dinero a Siria. Así que pensé en traer a las personas a Armenia. Ha sido posible porque conocemos una agencia de viajes en Alepo. El propietario está allí y su hijo vive en mi país. Nosotros costeamos un billete de autobús de Alepo a Beirut, un billete de avión de Beirut a Erevan y los trámites de entrada en Armenia. Los billetes se emiten en Alepo.
¿Todavía es posible salir de Alepo en la situación actual?
A día de hoy, 7 de diciembre, todavía sí. No sabemos por cuánto tiempo. Pueden salir autocares, pero no hay líneas regulares. Las carreteras siguen abiertas, pero nunca se sabe lo que encontrarán por el camino. Ni qué ruta seguirán. Tienen que atravesar casi toda Siria para llegar al Líbano y puede haber zonas cortadas por los rebeldes o por las tropas gubernamentales. Un trayecto que por el camino más recto no llega a 400 kilómetros y lleva como unas cuatro horas y media o cinco puede llegar a tardar hasta doce o trece dando vueltas por el desierto. Los conductores son valientes. Y luego tienen que volver…
¿Se puede entrar en Líbano con normalidad?
Sin el billete de avión la gente no obtiene el permiso para entrar en el Líbano. Una vez allí, tienen 48 horas para salir del país. A veces, incluso menos. Aun así, hay que viajar con cierta antelación por si aparecen dificultades en el camino hasta la frontera.
¿Por qué la gente sigue allí?
Primero porque muchos, aunque lo han perdido casi todo, se aferran a lo poco que les queda. Luego, porque tienen miedo de lo que hay alrededor. Y, por último, porque salir por cuenta propia, sin dinero o sin caer en redes de traficantes o en manos de cualquiera de las facciones que pelean, es muy complicado.
¿Cómo eligen a las personas a las que ayudan a salir?
Me han dado una lista de personas que tienen urgencia, cuya situación es insostenible, no tienen comida a veces ni casa por las bombas y necesitan salir de Alepo pero no tienen medios para hacerlo. No podemos ayudar a todos, pero, como decía Oskar Schindler: “Quien salva una vida, salva al mundo entero”. Ya hemos conseguido sacar a 40 personas, pero aún tenemos una lista de espera de otras 30.
¿Cuánto cuesta sacar a una persona del infierno?

El viaje en autobús de Alepo a Beirut más el visado cuesta alrededor de 100 dólares. El billete de ida en avión de Beirut a Erevan cuesta 300 dólares. Y están los 100 dólares por persona que les damos cuando llegan. En total, 500 dólares que, al cambio de estos días, vienen a ser unos 453 euros.
¿Y cómo financian la aventura?
Mediante donaciones a través del boca a boca. Normalmente, ingresando el dinero en una cuenta que tenemos para ello. Con esto también hay que tener mucho cuidado. Es importante, por ejemplo, no mencionar en ninguna parte “Siria”, “Alepo” o términos relacionados, porque bloquean automáticamente las transferencias. A una amiga, medio en broma, medio en serio, se le ocurrió que la gente pusiera “Berlín 1948”, haciendo alusión al puente aéreo que los países occidentales montaron para que pudieran salir de la ciudad cuando, en 1948, la URSS invadió Alemania Oriental y aisló la capital germana. Y, sin ánimo de compararnos, eso es lo que recomendamos.
¿Qué les espera en Armenia? ¿En qué condiciones psicológicas, de salud, etc. llegan?
Cuando llegan a Armenia, gente sencilla, toda ella voluntaria, se ocupa de alojarlos, proporcionarles comida y vestido para los primeros meses… Y, si es posible, incluso encontrarles un trabajo. A su llegada, les damos 100 dólares en mano para que tengan un mínimo de dinero de bolsillo.
[quote_right]»La táctica del gobierno sirio es arrasar y luego tomar posesión de ciudades vacías y a las que no volverán los que han huido. Busca la eliminación total de sus adversarios»[/quote_right]
Una de las últimas en llegar ha sido Siratzid, una anciana de 90 años, con sus dos hijas, una de ellas en silla de ruedas. La mujer me decía, hablando de forma entrecortada: “Alma mía, nunca pensé que dejaría mi casa y mi país a esta edad. Pero estaba cansada, muy cansada, del estruendo de las bombas. Cuando bombardearon la casa vecina a la nuestra, saltaron los cristales de nuestras ventanas y decidimos salir de allí. No sabemos cómo ni dónde acabará nuestra vida, pero ahora me siento bien. Este silencio… me gusta…”.
Tomar posesión de ciudades vacías
¿Qué futuro ve para Siria?
Tras años de ostracismo, la dinámica tanto interna como internacional es hoy favorable al régimen de Assad, que trata de hacer desaparecer todos los vestigios rebeldes como Alepo para aparecer como el mal menor frente al Estado islámico. Pero el futuro sigue siendo muy incierto. La táctica del gobierno sirio es arrasar y luego tomar posesión de ciudades vacías, sin población y a las que no volverán los que han huido. Busca la eliminación total de sus adversarios. ¿Qué clase de reconciliación o de reconstrucción podrá haber en estas condiciones?
Y seguiremos mirando para otro lado.
No podemos permanecer ciegos ni limitarnos a decir que el mundo es así o que siempre ha habido guerras. Yo no veo a Assad o a Putin; veo, simplemente, hermanos que viven un infierno. Me da igual que sea ingenuo o que la gente lo piense. No puedo quedarme sin hacer nada. Aunque sólo sea tender una mano a través del mar.
