«La teología ‘mujerista’ sustenta la lucha diaria de la mujer hispana»

iglesia4-2.jpgCuando tenía 18 años, Ada María Isasi-Díaz tuvo que abandonar su Cuba natal para trasladarse a los Estados Unidos como refugiada. Nacida en una familia católica, ingresó en una orden religiosa, que más tarde abandonaría, ejerciendo como misionera tres años en Perú, en donde aprendió a respetar y admirar las creencias y prácticas religiosas de los pobres. También estuvo dos años en Madrid, recorriendo buena parte de nuestra geografía, para conocer de primera mano la realidad del país. Prácticamente toda su vida la ha dedicado a la teología, siguiendo la máxima de san Anselmo de Canterbury, quien definía la teología como “la fe en busca de entendimiento”. Por ello su labor principal ha sido “elaborar perspectivas teológicas a través de las prácticas y creencias de la mujeres latinas y del Caribe inmigrantes en los Estados Unidos”.

Este quehacer teologal lo denomina ‘teología mujerista’, ya que si bien se puede decir que está dentro de una línea feminista, “nosotros vimos la necesidad de tener un nombre propio, porque al ente de análisis de género le tenemos que sumar el ente del prejuicio étnico y racial, que predomina aún mucho en la sociedad americana. Sin olvidar tampoco que la mayor parte de la comunidad hispana es pobre”, señala Ada María. La teología mujerista se elabora no a partir de los dogmas o enseñanzas de la Iglesia, sino desde lo que las mujeres creen. Por ello Ada María afirma que “la teología mujerista sustenta la lucha diaria de la mujer hispana en todas sus ámbitos de vida”.

No nos toman en serio

Autora de varios libros –en España sólo se ha publicado ‘Teología mujerista. Una teología para el siglo XXI’ (Mensajero)-, Ada María asegura que no ha tenido dificultades a la hora de elaborar esta teología, “lo más difícil ha sido que nos tomen en serio”. En primer lugar por parte de la jerarquía eclesiástica estadounidense, que “muchas veces confunde teología y fe”. Y también por parte de la clase intelectual dominante, de habla inglesa, que cuestiona la capacidad intelectual de estas mujeres por el hecho de que su primera lengua sea el castellano. Según Isasi-Díaz, “nosotras reflexionamos sobre nuestra propia fe. Presentamos claramente lo que dicen las mujeres. No tenemos que hacer grandes elaboraciones porque vemos que las mujeres de la base son capaces de explicar qué creen, por qué lo creen y cómo esas creencias les sirven en sus luchas diarias”.

Reconoce que todavía hay que hacer una gran labor para que reconozca esta elaboración teológica, porque “si no haces lo políticamente correcto no toman en serio el trabajo”. Afirma con rotundidad que “parece que la palabra intelectual sólo define a aquellos que tienen grandes títulos académicos, cuando todos somos intelectuales porque tenemos la capacidad de pensar y pensamos en todo momento”.

Ada María Isasi-Díaz, que lleva 20 enseñando teología y ética en la Universidad de Drew, en el estado de New Jersey, considera que la parte metodológica es la aportación más importante que ha hecho, resaltando que desde la parte afectiva de la mujer, desde su experiencia, es posible otra visión de Dios. Se pretende superar el esquema de que la teología es la explicación de la fe; sobrepasar lo que siempre se ha dicho de Dios, aunque se empleen palabras nuevas. “Tenemos claro, dice Ada María, que Dios continúa revelándose en la vida de todo el mundo”.

Una lucha casi perdida

Su compromiso en la reivindicación de la ordenación de las mujeres desde la década de los 80 del siglo pasado, le ha supuesto una gradual exclusión del mundo teológico ‘oficial’. Considera que éste es un tema “aparcado”, una lucha casi perdida, desde el papado de Juan Pablo II y que es imposible que cambie durante el pontificado del papa Ratzinger. “Yo sigo creyendo en el Espíritu Santo y por tanto en los milagros, pero pienso que aun los milagros tienen límites”, afirma Ada María con una amplia sonrisa. Tiene muy claro que la ordenación de curas casados llegará antes que la ordenación de mujeres, pero que “cuando esto suceda, el motu proprio empezará diciendo que ‘como siempre hemos enseñado’. Porque la Iglesia casi nunca reconoce que ha hecho algo mal”.

La lucha que lleva a cabo desde hace más de 30 años, llega también al papel de la mujer en la Iglesia, que “son quienes la hacen real, aunque no se quiera reconocer”. Ada María habla con cierta ironía de la RR –ridícula realidad-, que plasma la tradición de que todo el liderazgo es de los hombres, pero la mayoría de quienes participan en la Iglesia son las mujeres. Para la teóloga cubana, “la mujer puede leer en la misa, incluso impartir la comunión, pero nunca participa en la elaboración de un plan pastoral. Somos los peones, las que llevamos a cabo los trabajos, pero no se nos reconoce la posibilidad de ejercer un liderazgo de la Iglesia”. Y se lamenta señalando que “a la mujer se la ignora de dos formas: apartándola o ensalzándola. Porque cuando te ensalzan te ponen en un pedestal y no te dejan ser agente de tu propia historia”.

Con su presencia en España, Ada María Isasi-Díaz ha querido que sus propuestas teológicas sean más conocidas en un país íntimamente ligado a Latinoamérica. Su trabajo ha tomado otro enfoque, menos académico, que tiene un público muy reducido, para llegar más gente, “escribiendo de una forma más sencilla, aunque no menos seria ni profunda”.

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