La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio ha generado en España una reacción social no vista en este país desde el 15M, ha conmocionado a toda España. Maricarmen ha muerto pocos días después de transformarse en un símbolo de resistencia, propiciando una reacción en cadena que llevará a una huelga general el 11 de noviembre y a unas elecciones parlamentarias el 29 de ese mismo mes.
Nada más conocer el fallecimiento, envueltos en una profunda tristeza y al mismo tiempo buscando una luz en la oscuridad -como dice el proverbio, “más vale encender una vela que maldecir en la oscuridad”- nos vienen a la mente las parábolas del grano de trigo y del grano de mostaza.
En el capítulo 12 del Evangelio de Juan, Jesús acaba de entrar en Jerusalén. La gente le ha aclamado y recibido con palmas, pero él sabe que se encamina hacia su pasión y muerte, y les dice a sus discípulos -que, como siempre, no entenderán nada hasta mucho tiempo después-: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo, pero, si muere, da mucho fruto”.
También sabemos que la semilla de la mostaza, la más pequeña, cuando crece se convierte en árbol frondoso de tal manera que “vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”, como nos cuentan en otra parábola Lucas y Marcos en sus evangelios.
No sabemos que habrá pasado por la cabeza de Maricarmen durante estas dos semanas en las que, desde su desahucio, ha estado, muy débil, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Por lo que ha trascendido, estaba muy triste por la pérdida de su piso, recuperado días después del desahucio luego en una maniobra de lavado de imagen de los propietarios que pelearon previamente durante años para expulsarla de su casa. Ha sido demasiado tarde, ella no podrá disfrutar de esa victoria, aunque seguro que sí disfrutó de la compañía y solidaridad de todos los que la han arropado y acompañado en esa lucha y de la movilización social que su caso ha generado.
“No dejéis de luchar”, dejó dicho a las miles de personas que desde la salida forzosa de su casa protestan en toda España para evitar que nuevos desahucios.
Nos gustaría poder ordenar a la clase política de este país que hagan honor al sacrificio de Maricarmen, contemplando con respeto el fruto que la muerte de su semilla ha generado. Ella, que era una anciana sola, ha congregado a miles de personas de toda edad, clase y condición -desde artistas famosos a estudiantes anónimos que comparten piso- para unir sus voces en un grito común: “¡Basta ya!”. Basta ya de indignidad, basta ya de políticas tramposas, basta ya de explotación, basta ya de desigualdad, basta ya de conculcaciones de derechos, basta ya de palabrerío.
Sabemos que las soluciones a problemas complejos no son fáciles ni evidentes y sabemos que no se logran en unas semanas, pero también sabemos que la clase política de este país ha de ponerse a discutir en serio cómo resolver los problemas reales de la vida de la gente real en lugar de jugar al corto plazo para obtener ventajas electorales. Los datos económicos son buenos, crece el empleo y el PIB. Y ¿cómo es que en tantos años de democracia el tema de la vivienda, lejos de abordarse con seriedad y a largo plazo, sigue desbordándonos y dificultando la vida de tanta gente?
Queremos un país en el que nadie tenga que morir o sufrir martirios similares a los de Maricarmen Abascal y que se aporten soluciones al sufrimiento cotidiano de millones de personas que viven bajo o justo por encima del nivel de la pobreza. No es solo la vivienda -siendo este, sin duda, un problema esencial-: es la pobreza energética, que obliga a tantas familias a elegir entre pagar el alquiler o encender la calefacción; es la disminución de la calidad de servicios básicos como la sanidad o la educación; es la degradación de las infraestructuras de transporte popular como las redes de trenes de cercanías; es el retraso en el reconocimiento de las ayudas a la dependencia.
El grano de trigo de la vida de Maricarmen ya está dando fruto. Y el grano de mostaza de su ejemplo se está convirtiendo en árbol frondoso a cuya sombra acampa hoy mucha gente.
Y en el horizonte inmediato hay dos fechas para posicionarnos: el 11 y 29 de noviembre. El que pueda hacer, que haga.

