Un bokata que alivia más que el hambre

Cuando cae la noche en Madrid y la mayoría de la gente se prepara para cerrar un nuevo día en sus vidas, otras muchas decenas de personas se preparan para salir a la calle con la simple ambición de dar una pincelada de color a unas vidas en escala de grises. Las vidas de cientos de personas que viven diariamente en las calles. La vida de los y las “sin techo”.

A esto se dedican, precisamente, en la Asociación Bokatas. Su propósito, más allá de repartir un simple bocadillo, es pasar un rato agradable con aquellas personas que se encuentran más solas y que necesitan compañía. “Esta es la clave de Bokatas”, nos explica su actual director, José Otaola. “Para nosotros, el bokata es un mero instrumento para iniciar una conversación”. No se trata de repartir bocadillos sin ton ni son para calmar el hambre de las personas sin hogar por unas cuantas horas al día. Se trata de algo tan simple y tan complicado como acompañarles en su soledad y en su día a día “desde un trato igualitario y sincero, tratándoles en todo momento como ciudadanos” -que, al fin y al cabo, es lo que son aunque a veces se nos olvide. Aun así, cada persona que vive en la calle es un mundo. La mayoría, por no decir el 100%, no viven en la calle por decisión propia y esa es una idea que todos debemos quitarnos de la cabeza. De hecho, «la sociedad es, en parte culpable, ya que no les permite tener una segunda oportunidad. Tenemos que devolverles su dignidad. La situación de las personas sin hogar es un problema que debemos solucionar y no gestionar«.

pag22_decirhaciendo1_webLas personas «sin techo» que Bokatas visita y acompaña han pasado por momentos dramáticos, verdaderos traumas que están grabados en su ser más profundo. Esta situación se ve agravada por los ataques que sufren desde un sector de la sociedad. Delitos de odio, al fin y al cabo, que, como nos dice José, «nos sacuden el alma». Sin embargo, a la asociación le gusta quedarse con lo bueno. “Nos gusta destacar el compromiso de la gente, la alegría de los voluntarios o los abrazos con los ‘sin techo’. Muchos de los jóvenes que colaboran con nosotros tienen una relación de confianza tan grande que no podrías distinguir si está hablando con un familiar o con una persona de la calle”. Evidentemente, este es un proceso que lleva tiempo y que requiere constancia y paciencia, como si de cualquier otra relación se tratase. “Es por ello por lo que a los voluntarios les exigimos siempre un compromiso fuerte y duradero. Queremos construir relaciones sólidas y, por ello, los cimientos son fundamentales.” Por otro lado, nos contaba José -todavía emocionado- la historia con la que comienzan todas las sesiones de formación que imparten a sus voluntarios. La historia de una persona sin hogar que logró salir de la calle y, con el tiempo, se hizo voluntario de Bokatas. “Realmente nos motivó mucho. Entendimos que lo que hacíamos tenía sentido”.

Este proyecto que, afortunadamente, a día de hoy es más corriente, nació, sin embargo, hace más de 20 años como un proyecto de barrio. Jóvenes corrientes, con trabajos, estudios y una vida fácil y acomodada, sintieron la inquietud de cambiar algo que, desgraciadamente, parecía establecido. Como nos relata José, “ese espíritu inconformista fue el que llevó a aquellos jóvenes a fundar un proyecto como el de Bokatas”. A día de hoy Bokatas sigue estando conformado mayoritariamente por jóvenes. “No importa lo nuevo o joven que seas” matiza José, “no tenemos que cortar las alas a nadie, todo el mundo tiene algo que aportar; de hecho, generación tras generación nos encontramos con jóvenes mejor formados y con ganas de hacer más cosas”. Y es que, aunque a día de hoy se ponga en cuestión la inquietud de la gente joven, hay una gran mayoría que sueña con un mundo más justo y los temas sociales, los voluntariados de tú a tú y de acción, les enganchan. “Los jóvenes tenemos la obligación de ser la vanguardia, el idealismo y, quizás, la utopía. Ante situaciones dramáticas y de injusticia, realmente nadie debería estar al margen. Los jóvenes, al igual que muchas más personas, nos hemos dado cuenta de que ciertas situaciones son inadmisibles”.

pag22_decirhaciendo2_webSegún nos explica José, el hecho de que en Bokatas todo el mundo trabaje codo con codo y de igual a igual es lo que más atrae a los voluntarios. “Sin ánimo de crítica, hay muchas entidades que tratan a los voluntarios como un número, como meras manos y brazos para hacer un determinado trabajo. Sin embargo, en Bokatas queremos mentes despiertas que pongan algo más que su esfuerzo físico, que puedan y quieran meterse sin fisuras en la vida de una persona sin hogar.” De hecho, todas las sedes actuales, las de Madrid, Valencia y Zaragoza, se han abierto por iniciativa social. José todavía se sorprende con el correo que recibieron de un grupo de universitarios de Zaragoza. “Tenían una fuerza y unas ganas increíbles. Al cabo de cuatro meses de trabajo ya teníamos la sede abierta y lista para ponernos manos a la obra”. Todas estas sedes se financian de forma alternativa gracias a donaciones de la Iglesia, de los jesuitas, de universidades o de empresas y sin el apoyo de la administración pública, porque quieren mantener la independencia que les caracteriza. A nivel estructural, existe una coordinación nacional que se encarga de la comunicación, de dar apoyo a las demás sedes y de la formación. Sin embargo, en Bokatas “todo el mundo se responsabiliza de algo; en la asociación hay muchos cargos, desde el presidente hasta la persona que se encarga de ir a por el pan y a todos ellos los utilizamos como un ejercicio de compromiso y responsabilidad”.

pag22_decirhaciendo1_webBokatas Madrid cuenta, además, con Tandem: el centro de asesoramiento legal. Este espacio sirve no solo para realizar las tareas propias del acompañamiento, sino también para la puesta en marcha de talleres (como el reciclotaller, que consiste en arreglar bicicletas) y actividades de todo tipo. El local tiene, también, duchas y servicio de lavandería para todo aquel que quiera y necesite asearse. Pero, sobre todo, es un centro en el que todo el mundo cuenta. “Queremos que sea un laboratorio de ideas de, por y para las personas sin hogar y los voluntarios. Queremos que todos propongan actividades» y que, como de un propio tándem se tratase, sean los y las sin techo quienes empujen el proyecto, «qué mejor que ellos”, matiza José. Por último, está el programa Golkatas, cuyo objetivo es la integración social por medio del fútbol; y el Street Store o el mercadillo anual y gratuito para las personas sin hogar. Muchas sedes, muchas iniciativas y actividades que, sin embargo, como dice José, sueña con que, en un futuro, dejen de existir. «Bokatas sueña con cerrar el candado y celebrar su cierre. Y esto solo será posible cuando no quede ni una sola persona viviendo en la calle».

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