
Madrid, 7 de octubre de 2019, el termómetro nos indica que hoy tendremos temperaturas entre 14 y 28 grados. El resto de semana oscilará poco más o menos en esos mismos valores. Los comentarios que se oyen en la calle respecto a la climatología hacen referencia a lo ocurrido el año pasado o años anteriores. Frases como “¡menudo tiempo veraniego aún tenemos!” o “¡a ver si llega el otoño!”, hasta “¡esto no hay quien lo soporte!” nos vienen a indicar que se está produciendo un desajuste climático. Cada año es más notable que las estaciones empiezan antes o se retrasan unas semanas y lo que es evidente es que aumenta la temperatura de la Tierra. Como consecuencia el planeta se seca y empeora nuestra calidad de vida y la de otros seres vivos.
Una propuesta es reducir el consumo. No soy yo solo el que hace este tipo de sugerencias. Hay muchas personas y grupos que llevan décadas diciendo que hay que decrecer, consumir menos, producir menos y generar menos residuos.
Propongo algo tan sencillo como reducir el 20% del uso que hacemos de muchas cosas cotidianas. Os voy a poner algunos ejemplos prácticos. Cuando lavamos los platos o bien nuestras manos, el caudal de agua que utilizamos es exageradamente desproporcionado al tamaño de lo que vamos a lavar. Prueba a disminuir la cantidad de agua y verás que no es necesaria tanta. Lavarse los dientes utilizando un vaso ayuda notablemente a reducir el consumo. Comprueba cómo no necesitas más que esa cantidad.
Si miramos nuestro armario veremos que tenemos exceso de ropa. Sin duda, nos sobra el 20% o más. Prendas que ya no utilizamos o bien nos ponemos pocas veces al año. ¿Qué sentido tiene acumular? Si compramos menos, no será necesario fabricar tanto; por lo tanto tampoco sobreexplotaremos los recursos naturales o de otro tipo y, como consecuencia, generaremos menos residuos.
Podemos aplicar esta forma de consumo al uso del vehículo privado. En ocasiones, adquirimos ciertos hábitos como trasladarnos de la misma manera sin darnos cuenta de que hay otras alternativas como el transporte público, el uso de la bicicleta, monopatín o caminar. Si queremos cuidar nuestra salud y la de los demás, bueno sería que redujéramos el uso del coche particular. Todos ganaríamos también en la calidad del aire que respiramos.
Mucha gente se queja del calor que hace pero son pocos los que se hacen un planteamiento personal de cómo nuestro consumo excesivo es la causa de que se produzca este aumento de temperaturas. Las quejas no harán que bajen los grados del termómetro.
Una reflexión desde la espiritualidad es aquella que nos invita desde la fe y amor hacia los otros seres humanos y el planeta a vivir de forma sencilla y austera. Los místicos y otras personas han descubierto la felicidad gracias a esta forma de vida que nos llevan a darnos cuenta de que podemos vivir con mucho menos, incluso un 50% menos de lo que tenemos. Comienza a hacer la prueba: reducir el consumo te llevará a aumentar la felicidad y nuestra casa-hogar que es la tierra y nuestros vecinos también nos lo agradecerán.
Juan Carlos Prieto T
