“No sé en qué grado, pero seguro que la encíclica Laudato si’ de Francisco influirá en la Conferencia sobre el Clima de París (COP21), porque el papa lo que ha hecho es tomar posición, fusionando lo verde con lo social”. Así lo manifiesta es el economista y sociólogo argentino Bernardo Kliksberg, al que hay quien define como un “renacentista” del siglo XXI, como el “gurú” de la responsabilidad social, un pensador que ha “creado” pensamiento en la promoción del desarrollo humano, en la preocupación por las personas -especialmente las más pobres- y todo ello asentado en un profundo sentido de la ética.
En su última visita a España, en la que ofreció una conferencia en la Casa de América, Kliksberg resaltó la utilidad total de la encíclica en un mundo turbulento, abrumado por los avances tecnológicos y científicos, pero que nunca ha vivido una mayor desigualdad social. Esta visión la refrenda con algunos datos: por primera vez el 1% de la población mundial tiene el 50’4% de la riqueza; el hambre sigue afectando a 800 millones de seres humanos, pese a que con la actual producción de alimentos se podría cubrir las necesidades de 12.000 millones de personas; más de 1.400 millones carecen de electricidad; más de 2.000 millones no tienen instalaciones sanitarias; 17.000 menores mueren cada día por causas totalmente evitables; continúa el éxodo masivo de poblaciones, porque no tienen donde vivir, ya sea por la violencia, la ideología o el cambio climático. Y recordó el “espectáculo” que está dando la Unión Europea con los refugiados y refugiadas provenientes de Siria, sin olvidar los éxodos masivos de personas por la guerra, la imposibilidad de acceder a los bienes básicos o el cambio climático y su influencia con sequías, desertización…[quote_right]Hoy no cabe duda de que el desequilibrio climático está creando más pobreza en el mundo[/quote_right]
Para este estudioso de todo lo social -plasmado en 64 libros, con títulos como Primero la gente, Más ética y más desarrollo o Ética para empresarios– la encíclica toma posición y cita todos los frentes importantes que tiene abiertos nuestro mundo. “El papa relaciona lo ‘verde’ con la pobreza –señala Kliksberg-, que se ceba en los campesinos, los pequeños pescadores, los grupos urbanos marginales de las grandes ciudades. Hoy no cabe duda de que el desequilibrio climático está creando más pobreza en el mundo y el impacto de la contaminación, por ejemplo, va directo a las áreas más indigentes”.
Un ecologista del Antiguo Testamento
Bernardo Kliksberg resalta también que el texto de Francisco rescata la relación entre los seres humanos y la naturaleza, con infinitas referencias a la cultura judeo-cristiana. “El Antiguo Testamento –dice el sociólogo, de religión judía- es absolutamente ecologista, con una profunda armonía entre la naturaleza y el ser humano, hasta el punto de que en uno de sus pasajes se puede leer que, en caso de guerra, se deben respetar totalmente los árboles”. El papa no es solo ecologista, sino que ante cada reto dice: “Escuchemos el gemido de la tierra y el gemido de los pobres”.
En la Laudato si’ Francisco también toma posición sobre el sistema económico actual y dice no a una economía de la exclusión y la inequidad. En este sentido, Kliksberg afirma que “el desequilibrio viene de ideologías que defienden la economía especulativa. Vivimos una tiranía que impone sus leyes y sus reglas. Está claro que la ética fastidia a los poderosos, algo que también resalta el papa”.
Pese a todo, Kliksberg se muestra lleno de esperanza, porque el 99% del género humano no está de acuerdo con lo que sucede. “Hay un mundo entero que está en pie. Es verdad que la justicia social no llueve del cielo, dice el asesor de Naciones Unidas para el desarrollo. Se necesita participación ciudadana, responsabilidad individual, con un aporte incondicional de una democracia fuerte, que haga posible educar para comprender, no solo para alienar, que es un poco lo que está sucediendo”. Y recuerda que en el Levítico se dice que “no te desentiendas de la sangre de tu prójimo” y que Moisés es rotundo cuando manifiesta que “seamos unos responsables con los otros”.
Bernardo Kliksberg cree que el papa ha creado una inmensa base universal, porque se ha ganado la credibilidad de millones de personas, no solo católicas. “Francisco no quiere que le pongan etiquetas, solo quiere que le escuchen”.


