Ignacio Dinnbier

Una invitación al evangelio de noviembre por Ignacio Dinnbier, SJ.

La viga maestra

El relato lucano, organizado como un viaje hacia Jerusalén, nos ha permitido acompañar a Jesús, que va abriendo paso a “la entrañable misericordia de nuestro Dios”. En los gestos de alivio de Jesús la gente sencilla reconoce la visita de Dios a su pueblo. Son signos del poder de Dios que, en Jesús, se hacen luz “para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte”. Definitivamente, el poder de Dios no es un aliado cómodo para los poderes de este mundo, que arrojan a las tinieblas y a la muerte a quien haga falta con tal de obtener beneficios y réditos.

Ignacio Dinnbier explica los evangelios que se leerán durante el mes de octubre.

Cuando desfallece la pasión por el Reino

¿Una invitación a no caer en el desánimo en la pasión por el Reino? Algo debía estar pasando en la comunidad lucana que llevó al evangelista a encontrar la respuesta en esta historia que Jesús contó en algún momento de su predicación. ¿Cómo gestionar esos momentos de desánimo en el seguimiento de Jesús y el anuncio del Reino? Esta mujer -viuda- y su modo de proceder es propuesta por Lucas como la manera de gestionar esos momentos por los que todos pasamos.

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La historia del hijo pródigo sigue siendo actual

Con Jesús empieza a suceder lo inaudito

Quienes escucharon a Jesús contar a qué se dedicaba mientras tanto el padre, no podían dar crédito. Era tan absurdo como el proceder de aquel sembrador que se dedicaba a echar la simiente con tanto descuido y despreocupación. Aquel modo de proceder era contrario a toda lógica. Nadie siembra de ese modo.

No les pertenecemos

Es la experiencia cotidiana de millones de personas. Una experiencia a la que se ven abocados, empujados irremediablemente. Es un futuro sin escapatoria que deben afrontar y ante el cual las fuerzas y la esperanza se ven menguadas. Es la experiencia de ver cómo se les arrebata la palabra, las posibilidades, los recursos, lo elemental, la dignidad, la vida.

Un viento recio y un fuego abrasador que nos devuelve el ánimo

Viento recio y fuego abrasador

En todas nuestras historias hay un momento en que toca volver a la vida, volver a recrear lo que parecía perdido, robustecer el ánimo, fortalecer el deseo, recobrar el horizonte. Es una experiencia recia y abrasadora que, aun aconteciendo en ti no puedes arrogártela ni apropiártela. Simplemente sucede y no se necesita más que dejar que lo alcance todo y todo lo llene de fuerza y vida.