Donde la fe se sostiene

  • por

Cada cual conoce sobre qué creencias se sostiene su fe. El Annus Fidei nos sirve de excusa perfecta para interrogar acerca de este apasionante tema a un grupo diverso de creyentes en Jesús. Las respuestas, como la propia vida, como sus autores y autoras, son diversas, casi multicolores.

Migueli Marín, cantante y compositor

pag5_temadeportada_migueli_web.jpg
¿En que crees?

Creo en la vida que surge de encontrarnos, de estar centrado en los demás y no en mí mismo. Creo en la luz y el amor que vienen «de arriba». Creo en que Dios y la vida son mucho más grandes que nosotros y podemos percibirlo y disfrutarlo sin tener que vivir esta especie de violencia que es estrujar cada día para sacarle una satisfacción plena que las cosas que se tocan y se poseen no tienen.

¿Que es lo que te hace creer?

Las vidas entregadas y gratuitas, el contacto con tantos chavales que encontré perdidos y sufriendo. Ahí sentí que ya no podría dar marcha atrás a la dinámica de luchar y creer en que es posible restablecer a cualquier persona y que es posible vivir más intensamente. Y que eso sale de dentro. También el amor y la creatividad de tanta gente, cuando más nos parecemos a Dios, que no tengo ni idea de cómo será, pero sé que esos dos dones son de su esencia.

¿Qué relación tiene tu fe con la palabra y el ejemplo de Jesús de Nazaret?

Siento entusiasmo por Jesús de Nazaret. A veces he tenido mis crisis, pero nunca se ha debilitado mi entusiasmo y enamoramiento por Jesús de Nazaret. Ahora que es difícil expresar cosas, que no se da nada por sabido, que han cambiado los significados de tantas cosas, veo aún más claro que Jesús es una referencia clara y entendible, viva y apasionante.

Silvia Martínez Cano, teóloga y artista

pag5_temadeportada_silvia_web.jpg

¿En que crees?

Creo en la transformación del mundo en algo bello y creo que lo único que puede hacerlo posible es el amor de Dios y la capacidad de los seres humanos de dejarlo fluir en nuestras relaciones, entre hombres y mujeres, entre padres e hijos, entre jefes y empleados, entre ricos y pobres, entre amigos y enemigos. Creo, también, en la regeneración del mundo, en las miles de potencialidades que posee este universo maravilloso, que, junto a la creatividad humana, puede generar uno y mil mundos distintos. Creo en la diversidad, en el diálogo entre diferentes y en la capacidad de aprender y enriquecerse de las diferencias que los otros nos aportan como muestra de la gran sobreabundancia de Dios. Creo en que la última palabra nunca la tiene el dolor, el mal, la crítica ni la sumisión, sino que siempre hay un último intento que nos puede hacer traspasar la barrera del sufrimiento y hacernos felices juntos.

¿Que es lo que te hace creer?

Me hace creer el trabajo que desempeño diariamente, la enseñanza, que me hace vivir en esperanza continua. Me hace creer la gente con la que comparto mi vida, especialmente los que me reclaman atención y los que me expresan su cariño. Me hace creer el silencio del día todavía oscuro cuando voy hacia el metro cada mañana y pienso: ¿qué me deparará el día de hoy? Tengo confianza en que los pequeños esfuerzos del día a día son los que mejoran el mundo. En ellos veo a Dios, que me besa y me anima a continuar frente al estrés y las tensiones inevitables. Me aumentan la confianza los saludos de los alumnos y alumnas por la mañana y las lecturas sobre teología en el metro de vuelta. Me refuerza mi confianza en las personas cada brochazo que doy con el pincel los días que pinto. Cada uno de ellos me recuerda una situación, un acontecimiento en mi vida o en la de otros, un deseo de cambio, una lucha abierta en mi vida y en los colectivos a los que pertenezco.

¿Que relación tiene tu fe con la vida y con la palabra y el ejemplo de vida de Jesús de Nazaret?

Encuentro en Jesús la liberación que necesito. Me libera de mis miedos e inseguridades. Creo que a otros también los libera. Me hace confiar en el trabajo que desempeño mirando siempre al futuro. Así me asusta menos la falta de resultados rápidos y de soluciones a corto plazo de los problemas; me acuerdo entonces de la semilla que crece despacio, pero crece fuerte y hermosa. Me admiran especialmente de Jesús sus acciones gratuitas e integradoras. Sus comidas con la gente, como parte de un plan sanador; me fascinan e interpelan y me sirven de modelo para mis actitudes y mis decisiones. Me identifico a veces con algunos personajes de los evangelios, como Zaqueo, como la mujer cananea… Ellos toman iniciativas frente a Jesús porque han quedado sorprendidos por su enorme facilidad para reincorporarlos a la vida social, política y religiosa. Me cuestionan y me siento invitada a actuar libremente frente a Jesús y a imitar sus gestos y sus signos como su fiel acompañante veinte siglos después. Siempre he pensado que los cristianos destacamos poco la coherencia de Jesús hasta el final. Es una virtud que en estos tiempos es hermosa practicar.

Mi fe se sostiene recordando que mi relación con Jesús es una confianza plena, un diálogo sin juicios y un compromiso libre por el Reino de Dios. Que Jesús me acerca a Dios y me hace sentirme especial, única e irrepetible; y, a la vez, reconozco en los otros su individualidad y peculiaridad como regalos de Dios. Mi fe en Jesucristo, salvador, se extiende, así, hacia sus criaturas, convenciéndome de que el ser humano tiene mucho que decir todavía en este mundo, que su creatividad no tiene límites y que en ella reside la chispa divina. Por eso, sin esta esperanza, mi fe no tendría sentido. Jesús me aporta preguntas y me empuja a contestar y actuar a la manera del Reino: setenta veces siete, es decir, de forma perfecta, como Dios es perfecto. Perfecto en bondad.

Marta González de Eiris, profesora de un Centro de Enseñanza Infantil y Primaria y miembro de Profesor@s Cristian@s por la Escuela Pública

pag5_temadeportada_marta_web.jpg

¿En que crees?

Creo en que el Reino de Dios puede ser una realidad en nuestros barrios, nuestros trabajos, nuestra vida… y eso depende de que las personas lo hagamos posible. Este Reino de Dios es la plenitud total de los valores de Jesús de Nazaret, la apuesta por los humildes, por la paz, por la igualdad. Creo en un Dios Creador, que potencia la Vida con mayúsculas. Creo en que la fuerza que necesito para seguir todos los días, aun con dificultades, me viene de esa fe, además de que los mejores momentos de mi vida también me los ha proporcionado esa fe.

¿Que es lo que te hace creer?

Las pequeñas cosas del día a día, «pequeños milagros» que pasan desapercibidos, personas que dedican su trabajo a mejorar el mundo, gestos de compromiso en la vida social, relaciones personales con amigos o familia donde prima el amor o la solidaridad frente al interés personal. También la Naturaleza, la belleza que nos rodea, el milagro del cuerpo humano, la trascendencia de la enfermedad y la muerte.

¿Que relación tiene tu fe con la vida, con la palabra y el ejemplo de vida de Jesús de Nazaret?

Toda, la vida de Jesús de Nazaret, su modelo, su experiencia de Dios como Padre cariñoso, a favor de los que menos tienen y Padre de todos; su forma de hacer: poniendo por delante de su bienestar a los demás, estando al servicio de los que le rodeaban; su mandamiento mas importante: el amor al prójimo y la experiencia de la vida en común.

Eva Gálvez Huerta, abogada de mujeres victimas de violencia machista

pag5_temadeportada_eva_web.jpg

¿En que crees?

Creo que no estamos solos ni solas: Dios nos acompaña siempre. Creo que toda vida humana tiene dignidad y trascendencia, que las cosas malas no tienen la última palabra; que lo débil puede ser fuerte, que cada pequeño gesto de amor se suma y vive para siempre. Creo que estamos llamados/as a vivir con conciencia, fraternidad y plenitud.

¿Que es lo que te hace creer?

Me hace creer el sentirme querida por Dios en mi pequeñez y la fuerza que da el ir encontrando en la vida otras personas que también tratan de basar su vida en el Evangelio y me van revelando trocitos de Dios. Compartir el camino en comunidad me ayuda a creer.

¿Que relación tiene tu fe con la vida y con la palabra y el ejemplo de vida de Jesús de Nazaret?

Jesús de Nazaret es alguien que se pone siempre al lado de quienes son más vulnerables y que se siente libre para situar a las personas por delante de las estructuras y los rituales. Mi fe en él me moviliza a tratar de organizar mi vida también desde ese eje, a intentar ser sus «manos» y sus «pies» en el mundo y a esforzarme para que este mundo se vaya pareciendo más al Reino de justicia soñado por Dios.

Agustín Rodríguez Teso, párroco en la Cañada Real (Madrid)

pag5_temadeportada_agustin_web.jpg

¿En que crees?

No creo en algo sino en alguien. Creo en Dios. Se puede terminar todo ahí y que cada cual interprete lo que quiera. Pero no es tan sencillo, porque lo que se esconde detrás cuando decimos Dios no siempre es lo mismo. No creo en el diosecillo que intenta ir por la vida resolviendo los problemas de la gente. El Dios en el que yo creo no te soluciona los problemas. A veces, cuando uno está tentado de que Dios arregle el paro, los desahucios los derribos en la Cañada, la vejez, la enfermedad o la muerte, no tiene más que mirar la máxima expresión de la humanidad y divinidad de Jesús de Nazaret clavado en una cruz. No, Dios no hace que pase ningún cáliz de lado. La vida es un tesoro precioso que tiene sus propias leyes de funcionamiento y la vida nos pertenece. Decir que creo en Dios quiere decir que creo en la vida, tal cual es. La vida no es algo malo que nos ha pasado por nacer, aunque a veces duela (y duele mucho). Y tampoco lo es la historia en la que se desarrolla. Cierto es que la historia muchas veces se carga de negatividad y es difícil lidiarla. Pero el Dios en el que yo creo, el que entiendo que nos presentó Jesús de Nazaret, es un Dios que da sentido a todo lo que vivimos. Por eso nos preña de futuro, porque todo puede estar colocado y hasta de lo peor se puede encontrar la manera de generar semillas de vida.

¿Que es lo que te hace creer?

Fundamentalmente, es la experiencia de lo vivido lo que me hace creer. He descubierto a Dios en la historia, en mi propia historia, caminando con nosotros en un hacer juntos un pueblo que busca su libertad y la justicia para todos. Lo he vivido, y eso ya no lo puedo desprender de mí. Ya no es lo que en un momento concreto “sienta”, sino también lo que “sé” porque lo he vivido. Lo que me hace creer es que cuando lo de Dios te envuelve, lo de Dios funciona. Es posible encontrar el sentido profundo de nuestra propia historia -sea esta como sea- y siempre proyectada hacia el futuro. El problema es cómo nos acercamos nosotros a la realidad, cómo la leemos. Y cada vez estoy más convencido de que hay una manera nueva de hacerlo: mirar la vida y la historia con los ojos de Jesús nos hace sentirla con el corazón de Dios. Y sentirla así hace que sea grande y merezca la pena vivirla.

¿Qué relación tiene tu fe con la palabra y el ejemplo de Jesús de Nazaret?

De lo anterior se desprende algo importante: si no es por Jesús, creo que no sería posible contemplar la historia para poder sentirla con el corazón de Dios. Por eso entiendo que la experiencia global de Jesús de Nazaret es sustancial e imprescindible en mi fe. Sólo él puede enseñarme a mirar a mi alrededor y a comprender. Cuando afirmo la divinidad de Jesús estoy gritando que tan humano sólo Dios puede serlo. Y eso me entronca con él, porque en su humanidad está la mía. Lo que le tocó vivir es lo que yo vivo. Más allá de las circunstancias en las que nos movemos cada uno en nuestro tiempo y lugar concretos, la experiencia de lo humano nos aúna a todos, nos identifica en un vivir en común. Por eso, sin la experiencia del Jesús que siente como yo siento, reacciona como yo reacciono y abre caminos que son posibles para mí no tendría sentido que yo creyese en Dios.

Salvador Mendoza, jubilado, voluntario y administrador de alandar

pag5_temadeportada_salva_web.jpg

¿En que crees?

En mi historia personal siempre me “encontré” a mí mismo como “creyente” con mis luces y sombras… fruto seguramente de mis raíces familiares y posteriormente de las opciones que fui tomando.
Creencias que siempre las he vivido como un don, como un regalo.
Intentando responder diré que, como persona, como ser en relación con el mundo y la historia y la gente que me rodea, “creo” en un sinfín de cosas o de principios universales que me han permitido mirar esas realidades desde un prisma positivo y esperanzador.

Creo en la igualdad fundamental de todos los seres humanos. Igualdad que, respetando las diferencias, nos debe permitir tener acceso al disfrute de los mismos derechos. Creo que la libertad es un bien supremo del hombre y, por lo tanto, que se le debe facilitar ejercerla, tomar sus propias opciones, elegir donde vivir, equivocarse…
Creo en la bondad de las personas y, por tanto, que, más tarde o más temprano, el bien triunfará sobre el mal; por eso creo en una humanidad más fraterna, en la que los hombres nos reconozcamos los unos a los otros con los mismos derechos y las mismas obligaciones fundamentales.

Creo que esto no es el final, sino que estamos en el mundo para hacerlo más humano, más habitable, más fraterno. Todo ello –y otras muchas cosas más- me permiten ver a las personas, a todas, pero especialmente a los desvalidos y maltratados por la vida, como a parte de mí mismo, merecedores de mi cariño y de mi dedicación.

¿Que es lo que te hace creer?

Mi fe en la vida, en el hombre, en un futuro más prometedor para todos, carecería de sentido si no estuviera fundada en la esperanza. Nunca he sabido separar de mi fe la esperanza, hasta el punto de que en mi interior casi las experimento “confundidas”. No sé si creo porque espero o espero porque creo… Lo cierto es que mi endeble fe renace cada día en la nueva y pequeña esperanza de que entre todos –o por lo menos entre muchos, más de los que parece- estamos construyendo una tierra nueva, un hombre nuevo, que hará posible el triunfo de la justicia y de la solidaridad… un mundo en el que los “últimos serán los primeros”, en el que el Dios que se nos manifestó en Jesús cumplirá su Palabra y se hará posible lo que para nosotros es aparentemente imposible, la aparición de “una tierra nueva y un cielo nuevo”.

Creo que los hombres y mujeres necesitamos tener y creer en algunas utopías, pero mi esperanza no se centra sobre “mitos”, sino sobre la experiencia de haber empezado a aprender humildemente lo que significa amar al prójimo y tener hambre de justicia.

Por eso mi fe no es huída de nada, sino apertura al mundo y a los hombres para poder relacionarme en ellos con el Dios escondido pero muy real, pues soy consciente de aquello que nos recuerda el evangelista Juan: “No podéis amar a Dios, a quien no veis, si no amáis al hermano, a quien veis”.

¿Qué relación tiene tu fe con la palabra y el ejemplo de Jesús de Nazaret?

Para mí, Jesús ha sido desde hace muchos años y sigue siendo el centro y el sustento de mi fe. El descubrimiento de y el encuentro con su persona fue lo mejor que pudo ocurrir en mi vida… En él se alimenta mi esperanza, en él descubrí el verdadero rostro de Dios. Solo él ha hecho posible que los hombres y mujeres –y, especialmente, los que no encuentran sitio en este mundo- sean cordialmente mis hermanos, a pesar de mis limitaciones y egoísmos personales.

Por ello, debo decir que creo en Jesús de Nazaret. Un Jesús hombre que vivió en la historia, que forma parte de la humanidad, pero que para mí es también un auténtico misterio inconmensurable porque, de alguna manera, se me ha manifestado a través de su palabra y de los primeros seguidores como hijo de Dios, resucitado y resucitador.
Creo en Jesús como ungido del Padre, el enviado que nos descubre el verdadero rostro de Dios y nos indica el camino a seguir para construir un mundo diferente.

Creo en el Dios Padre que nos reveló Jesús. Dios amor que me interpela y me recuerda cada día el gran interrogante del Génesis: Caín, ¿qué has hecho de tu hermano? Un Dios que quiere que le busque y le encuentre, más que en el templo, en los caminos samaritanos de este mundo, porque “lo que hiciste al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hiciste”.

Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *