El caricaturista que impulsó una revolución

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Viñeta: Z“Z” es el nombre ficticio de un caricaturista tunecino que ha marcado con su humor tunecino una etapa en la historia de su país, desde el anonimato de su blog http://debatunisie.canalblog.com/. “Tengo que esconder mi identidad porque hay un riesgo, no sólo para el caricaturista sino también para quienes están alrededor o quienes usan o difunden sus caricaturas. Cuando actuamos como activistas, caricaturistas, blogueros, nos imponemos un riesgo de poder acabar en prisión. Por eso he cuidado siempre mucho mantener el anonimato.”

Z no ha estado nunca en peligro de ir a la cárcel, pero sí ha sufrido la censura en su blog. Todo empezó en 2008. El régimen de Ben Alí no parecía en peligro. Z empezó a escribir contra un proceso de urbanismo que quería convertir en Benidorm un maravilloso lago donde anidan los flamencos rosas. Armado sólo con su sentido del humor, heredero de la tradición de la caricatura gala desde los tiempos de la Revolución Francesa, dibujaba la especulación salvaje en la que participaba hiperactivamente la familia del dictador tunecino.

“Escribí, dibujé, sobre un flamenco rosa que se rebela contra el sistema. No era una caricatura demasiado polémica o política, pero sí crítica. Escribí sobre urbanismo, con pequeños flamencos rosas muy enfadados. Cuando la gente veía lo que íbamos haciendo, mucha gente comenzó a enviarme información. Traté de humanizar el flamenco lo más posible y representar los problemas que nos contaban.”

Viñeta: ZEn un momento dado había que hablar de política directamente. Había mucho más detrás del proyecto urbanístico: comisiones ocultas, corrupción, en una palabra. La censura cayó y las autoridades tunecinas impidieron que el blog pudiera verse en el país.

“Ante la censura, tenía dos opciones: o paro y dejo de arriesgarme o tengo que atacar. Eso fue lo que pasó, me radicalicé. Había que comenzar a denunciar la corrupción generalizada que había en el régimen”. El clan Ben Alí atacó directamente su blog. Y él caricaturizó a todas esas personas que tenían el país en sus manos.

“Desde hace 23 años Túnez es un país cogido por un grupo de personas ligadas por alianzas familiares, que tienen el monopolio de la libertad de expresión y que encarcelan y censuran a todos los que hablan de la realidad y no hacen propaganda del régimen. Hay ciberdisidentes que han pagado con su vida. Han pagado muy cara la contestación al sistema. Yo he cogido como vía de comunicación la expresión a partir del blogging. Cuando empecé hace tres años había una generación de bloggers, escribimos finalmente como en resonancia como Fatma Riahi, Wala Kasmi y otros, a quienes no conocía y que estaban dentro del país. Yo me nutría y nutría lo que otros hacían, estábamos en un contexto de comunidad.” Él escribía en francés y los medios internacionales sacaban sus caricaturas. Así podían hacer más ruido.

La detención de la bloguera Fatma Riahi durante más de una semana, ante la duda de que ella pudiera ser “Z”, fue uno de los momentos de unión y movilización de los blogueros tunecinos. Fatma había tomado dos de las caricaturas más virulentas contra la familia de Ben Ali y las tradujo al árabe en su propio blog. A través de ella quisieron castigar a todos los que sobrepasaban la “línea malva”.

Esto radicalizó aún más los mensajes del blog de “Z”. Llegó el momento de atacar la figura sagrada de presidente, de hacer caricaturas blasfemas contra Ben Ali. “No existían caricaturistas conocidos en el país que escribieran contra el régimen. En la caricatura social yo era el único, era una oportunidad ser desconocido, aunque las caricaturas afectaban a otras personas. Por eso nadie sabía que yo era Z, ni siquiera mi familia. Continué radicalizando el tono en ese tiempo. Pero siempre dentro de los límites de la libertad de expresión, con sátira pero sin insultar al presidente ni a ninguna otra persona.”

A medida que la situación empeoraba en Túnez, el ritmo de producción de Zeta crecía. Tenía que dibujar al menos dos veces por semana. “Las imágenes circulaban por Facebook a pesar de la censura de mi blog. En Túnez se veían porque otras personas lo compartían. “Una vez que fui de visita, escuché a mis padres comentar una de mis caricaturas, sin saber que era mía. Facebook se convirtió en muy buen canal de comunicación.”

Viñeta: ZEn algún momento, el blog y el anonimato se convirtieron incluso en un problema de salud. Tras la inmolación de Mohamezd Bouazizi, aunque todavía no había conciencia de que podría surgir una revolución, el caricaturista sintió que tenía que cubrir la situación y empezó a dibujar todos los días. Leía, comentaba, publicaba todos los días y los medios franceses recogían sus dibujos. No dormía. “Mis jefes en el trabajo veían que estaba muy cansado y, aunque no sabían por qué, me ofrecieron vacaciones para reponerme. Trabajaba a jornada completa en el blog, del 16 de diciembre hasta el 14 de febrero. Seguí a distancia la revolución, pero mis ojos estaban allí.”

El 13 de diciembre Ben Ali dijo que se acababa la censura. En un minuto entraron todos los visitantes tunecinos gracias a Ben Ali. El servidor de su blog no fue capaz de gestionar tantas entradas. El 14 Ben Ali huía del país y a partir de ese momento la política se convertía en algo complejo. “Era fácil con Ben Ali porque había un enemigo común.”

El blog de Z no ha perdido público al terminar la fase más candente de la revolución, aunque él relativiza su papel: “Ahora, como no hay censura, estoy en un entorno donde hay tanto talento que mi contribución resulta algo banal, hay tantos creadores que hacen cosas tan interesantes que solo soy uno más.”

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