El escándalo de la vivienda

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Foto. Jaume d'Urgell.En un artículo que ha circulado como un huracán por Internet y que se titula ¿Somos idiotas?, el escritor y periodista Arturo Pérez Reverte relata una larga lista de injusticias que sufrimos en silencio en este país, al tiempo que se lamenta porque nadie reacciona y lucha para cambiarlas. Y, sin embargo, se le ha olvidado una de las que más nos preocupa: el problema de la vivienda, que se ha convertido en los últimos años en un escándalo de grandes dimensiones.

El alto precio que alcanzan los pisos hoy en día se une al alto número de casas desocupadas que no se sacan al mercado. Estos dos asuntos conforman un escenario dantesco ante el que nuestros políticos prefieren mirar para otro lado. La triste realidad enfrenta a mucha gente con la única opción de hipotecarse de por vida, invertir en su pago más del 60% de sus ingresos mensuales y rogar que no se queden sin trabajo. En ese caso, cuando una persona no puede asumir el pago de su hipoteca, la ley española habilita al banco a quedarse con la casa, sacarla a subasta por un 50% del valor que se fijó en la escritura y si nadie puja, quedarse con la casa. Luego descuenta esa cantidad de la deuda y el resto queda pendiente de pago. Así, el ciudadano no sólo pierde su casa, sino que también queda arruinado de por vida.

Esta práctica, a la que se denomina “ejecución de la hipoteca”, según un informe publicado por la UGT a finales de 2010, afecta en España a un millón de personas. En este número de alandar contamos que hay gente -como Pepe Tornell, cura murciano que, desde su militancia en la HOAC, se ha puesto claramente del lado de los que sufren- que se ha empeñado en defender a las familias víctimas de desahucios.

Y todo esto pasa ante el tedio y el silencio de la mayoría de la población. Sólo algunas plataformas sociales, integradas por unos pocos cientos de personas, se han tirado a la calle para exigir al Gobierno que modifique la ley y que permita la “dación (de la vivienda) en pago”, tal y como sucede en EEUU y gran parte de los países de la UE. Una propuesta llevada por los grupos políticos de izquierda al Parlamento fue rechazada con los votos en contra del PSOE y PP y la abstención de los nacionalistas, menos Iniciativa per Catalunya Verds (ICV). Otra vez el lobby de los bancos consiguió cambiar el voto de los partidos mayoritarios para conseguir que no se les toquen unos privilegios que vulneran claramente el artículo 47 de la Constitución Española, aquel en el que se dice que “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.

Sólo un par de buenas noticias en medio de este terrible escándalo en el que se ha convertido el acceso a una vivienda digna. Ya se han promovido leyes, en el Parlamento catalán y vasco que penalizan a los propietarios de viviendas vacías que se lucren especulando. Y no han tardado en salir a la palestra voces, las de los promotores de vivienda, que denuncian que estas normas “atentan contra la propiedad privada”. ¿Hay algo peor, en este pobre país, que atentar contra la sacrosanta propiedad privada? Pues sí: impedir que se cumpla el sueño de cualquier joven de acceder a una vivienda digna y a un precio asequible.

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