¿Qué espera Redes Cristianas del Sínodo sobre la Familia?

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Una imagen del anterior sínodo de obispos, celebrado en 2012. Los temas de la familia necesitan una puesta al día por parte de la Iglesia católica si esta quiere ofrecer al mundo un mensaje de credibilidad y recuperar la sintonía con tantos católicos y católicas que hace ya tiempo eligieron tomar sus propias decisiones en cuestiones de importancia para su vida familiar. La doctrina oficial está muy anticuada y cada vez hay más legislaciones civiles que permiten mayor libertad a las personas. Existen sectores del catolicismo que no admiten que, en las sociedades laicas, la Iglesia no pueda imponer sus criterios y deba entrar en el debate democrático junto a otros grupos ideológicos. En los temas de la familia esto es evidente.

El papa ha generado una expectativa de cambio en la Iglesia con su talante renovador. Aunque en las cuestiones de la familia se mantiene en la doctrina oficial, muestra siempre voluntad de acoger a los que han tomado opciones que se apartan de ella. La convocatoria del sínodo es una muestra de ello.

Redes Cristianas valora muy positivamente la decisión de Francisco de abrir el cuestionario de preparación del sínodo a todos los católicos y católicas y no solamente a los obispos, como era habitual. Lamentablemente, su difusión ha sido muy limitada en España y el envío a Roma de las respuestas se ha hecho directamente en muchos casos. ¿Qué explicación puede dar la Conferencia Episcopal Española sobre la resistencia mostrada?

El documento de trabajo, ya publicado, muestra que la doctrina de la familia está muy alejada de los problemas de los católicos y católicas y de las realidades familiares que han ido surgiendo, distintas de la familia cristiana tradicional. Además, es positivo que se reconozcan las dificultades del clero para orientar a los fieles al respecto.

Sin embargo, se dice que el sínodo no busca un cambio doctrinal sino pastoral para actualizar la difusión de la doctrina y, así, ser mejor comprendida por las personas católicas. Ese planteamiento es, a nuestro juicio, equivocado y puede llevar a una gran decepción, pues, si las cuestiones de fondo no se revisan, los gestos de acogida promoverán la tolerancia pero se seguirán considerando pecadores a los que se aparten de la norma.

Las últimas noticias del sínodo aumentan la inquietud: la lista de participantes está formada por una abrumadora mayoría de hombres célibes: obispos, cargos de la curia o superiores de congregaciones. Hay pocos seglares y se echa en falta más pluralidad entre ellos. Además hay personas de la lista que han opinado en contra de los homosexuales o de las mujeres que abortan con declaraciones muy ofensivas (caso de Fernando Sebastián en España) o cardenales de alta responsabilidad que están defendiendo públicamente no solo la indisolubilidad del matrimonio sino que se mantenga la prohibición de comulgar a las personas divorciadas católicas que han vuelto a casarse, esto último en contra de lo que parece que piensa el papa.

Redes Cristianas espera que el sínodo reconozca las realidades familiares que se van consolidando cada vez más entre las y los católicos y que la Iglesia no puede ignorar; es necesaria una revisión profunda de la doctrina en la que participen representantes de la pluralidad de opciones existentes en la Iglesia. Para ello es importante tener en cuenta las diferencias culturales en los distintos continentes. ¿Qué dirá el sínodo a las personas homosexuales, a las parejas que conviven sin casarse o a quienes, después de divorciarse, han vuelto a casarse civilmente?

La toma de decisiones en la Iglesia debe contar con el sentido de las y los fieles, sin olvidar que la primacía de la conciencia es la que debe guiar las decisiones de los cristianos y cristianas adultos, muy especialmente en su vida íntima y familiar.
Los avances de la ciencia han de tenerse en cuenta, pues afectan a temas controvertidos como el inicio de la vida o las técnicas de reproducción asistida. Hay que revisar la doctrina de la polémica Humanae Vitae sobre el control de la natalidad ante la evidencia de que muchas personas católicas no la siguen y utilizan métodos anticonceptivos que no están autorizados por la encíclica.

Esperamos finalmente que el sínodo tenga una voz decidida a favor de la igualdad de la mujer y en contra de la violencia de género que afecta a tantas realidades familiares. Es necesaria también una denuncia clara de las situaciones de pobreza y precariedad en la que viven familias de todo el mundo. La falta de trabajo de muchos jóvenes dificulta enormemente que puedan iniciar un proyecto de familia. De ello también hay que hablar en el próximo sínodo.

El Sínodo para las Familias en datos

Nombre oficial: III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos.

Lugar y fecha: Ciudad del Vaticano del 5 al 19 de octubre de 2014.

Lema: Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización.

Participantes: papa Francisco –presidente–, cardenal Lorenzo Baldisseri –secretario general–, André Vingt-Trois, arzobispo de París; Luis Antonio G. Tagle, arzobispo de Manila y Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida y presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña –presidentes delegados– y Fabio FABENE, obispo titular de Aquipendium (Ciudad del Vaticano) –subsecretario del sínodo. Además, habrá un relator general, un secretario especial, dos miembros de la Comisión para el Mensaje, trece representantes de las Iglesias católicas de oriente, todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo y los jefes del dicasterio de la curia romana, los miembros del Consejo Ordinario y los miembros de la Nómina Pontificia. Junto a ellos participarán nueve religiosos y religiosas como colaboradores o auditores, puestos que ocuparán también unos 40 seglares procedentes de movimientos y asociaciones relacionadas con la familia, así como especialistas en familia desde un enfoque sociológico, psicológico o jurídico.

Desde España participarán monseñor Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid; el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona; el cardenal Fernando Sebastián Aguilar, C.M.F., arzobispo emérito de Pamplona y Tudela; Alfonso Fernández Benito, profesor de Teología Moral y de Sacramento del Matrimonio en el Instituto Superior de Estudios Teológicos de “San Ildefonso” y director del Instituto de Ciencias Religiosas de Santa María de Toledo (España); Carmen Peña García, directora del Especialista en Causas Matrimoniales, profesora en la Facultad de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Comillas, Defensora del Vínculo y Promotora de Justicia del Tribunal Metropolitano de Madrid (España) y María Lacalle Noriega, directora del Centro de Estudios de la Familia, Investigaciones económicas y sociales Francisco de Vitoria y secretaria general de la Sociedad Española de bioética y biojurídica.

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